domingo, 31 de julio de 2016

~Relato~ Memoria a corto plazo


Estoy de pie en mi cocina, pero no sé para qué he venido. No tengo sed ni hambre. Tampoco sueño. Es imposible dormir con todas las lucecitas que entran por las ventanas. No importa que las cierre: se cuelan por las rendijas, por las juntas entre planchas de metal, por mis párpados cansados. Cierro los ojos y allí están, hincándose en mi retina y taladrando mi cerebro con sus brillos de colores, recordándome que estoy encerrado en mi propia casa.

Con el resplandor que entra del exterior puedo leer perfectamente las notitas que rellenan la puerta de la nevera, cada una colgando de un imán que se parece al de al lado lo mismo que una foca y un colibrí. De hecho, hay una foca y un colibrí. El que me los regaló tenía un gusto pésimo para los animales. Dos bestias extinguidas, una con más grasa que pelo y otra que volaba hacia atrás. Tendré que reconocerle un poco de sentido del humor; hay que admitir que, visto así, se parecen a mí.

Las notas apenas dejan ver la puerta. Voy revisándolas, una a una, mirando sin parar el calendario que hay arriba del todo para que no se me olvide en qué día estamos. La mayoría son de días anteriores, no entiendo muy bien por qué no las he tirado ya. Parece que hay una para hoy: "Equipo especial. 8.00 A.M. Lucecitas". Vaya, que por eso están las lucecitas. Porque va a venir un equipo especial. ¿Pero para qué? ¿Y por qué no pueden dejarme dormir?

Miro la hora, pero el reloj está roto. Ni idea de cuándo piensa amanecer. Tendré que esperar. La cocina parece un sitio como otro cualquiera para aguardar a que salga el sol. Me siento en el suelo y miro alrededor. Todo está tranquilo, todo parece estar en orden. Menos esa mancha de allí. ¿Cómo habrá aparecido? Me acerco con cuidado y la toco. Está áspera, reseca. A la luz de los focos diría que tiene ese tono rojizo del tomate chamuscado cuando se te olvida que lo has metido al horno. Echo un rápido vistazo al horno para cerciorarme de que no hay nada dentro. Nunca se sabe.

Vuelvo a observar la mancha. No se ha movido. Eso es buena señal. Con tantos destellos las sombras no paran de cambiar y no puedo estar seguro de nada. Yo y mis problemas de concentración. A veces me harto de ellos. Cuando recuerdo que los tengo, claro.

Una mano me aprieta el hombro y doy un respingo, sobresaltado. Otra me tapa la boca e impide que empiece a soltar improperios. ¡Qué coño! ¡Joder! ¿Quién eres? ¿Qué quieres? ¡No tengo nada de valor! Quizá pueda romper las leyes de la ciencia y que mis pensamientos no pronunciados lleguen a la cabeza de este individuo antes de que me mate. Si es que quiere matarme.

—No grites. Vengo a sacarte de aquí —susurra, dejando de amordazarme.

—¿Cómo has entrado? —le pregunto. Ahora mismo esta cuestión me parece más interesante que las demás—. La casa está rodeada, ¿verdad? No me dejan dormir.

—Por el túnel del sótano. Vamos.

Tira de mi brazo para que me ponga de pie y lo siga. Menuda fuerza tiene. Pero mi testarudez es aún mayor. Sobre todo cuando va acompañada de curiosidad.

—¿Hay un túnel en el sótano?

—Sí. Contaba con que no te acordaras de él. ¡Venga!

Vuelve a tironear de mí, y esta vez lo acompaño. Recorremos la casa a paso ligero, aunque mi visitante parece conocerla mejor que yo.

—¿Vives aquí?

—No, tú vives aquí. Yo solo vengo a salvarte el pellejo.

—¿Me conoces?

Se gira de pronto y chocamos pero conseguimos mantener el equilibrio. Me agarra la mano con fuerza y me la gira.

—¡Au!

En lugar de pedir perdón, saca un dispositivo electrónico e ilumina nuestras palmas. Las mías son gordas y están limpias, al contrario que las suyas, que no se parecen en nada a lo que llamaría "manos de hombre".

—¿Eres una mujer?

—Príncipe azul para ti, princesa. Al parecer no eres el único que se olvida de lo capullo que puedes ser.

—Gracias. Supongo —digo, un poco confuso. ¿Desde cuándo los salvadores se comportaban así?—. Aunque si vas a ser mi príncipe deberías estar bajándome en brazos.

—Sigue hablando y te dejo aquí, caraculo. ¿Quieres mirar? —resopla. Creo que tiene un poco de prisa—. No tenemos toda la noche.

La obedezco. Su tono de voz no me deja otra alternativa. No sé lo que pretende esta mujer, pero me gustaría evitar que me mate. Miro fijamente las palmas de nuestras manos. Dos símbolos gemelos se saludan en la penumbra. Parece que se les da mejor romper leyes físicas que a mí.

—Te conozco —admito, aunque no podría jurar de qué. Pero si tenemos las mismas marcas grabadas en la piel tiene que significar algo. Aunque sea simplemente que compartimos celda alguna vez —. ¿Hemos estado en la cárcel?

La chica suspira y puedo adivinar que está poniendo los ojos en blanco a pesar de que no puedo verle la cara. Vuelve a tirar de mí, tan rápido que tengo que poner toda la atención en mis pies para no tropezarme con nada. Bajamos al sótano, que está plenamente a oscuras. Aquí no llegan las lucecitas. Menudo descanso. Si hubiera recordado que tenía sótano habría bajado yo mismo mucho antes.

—Gracias.

No me responde, sino que se pone a toquetear una pared. Oigo los chasquidos de la madera y un crujido que parece rebotar por toda la estancia y que juraría que ha podido escucharse fuera.

—Espérame aquí —susurra, aunque estoy seguro de que nadie puede oírnos—. No hagas ruido y no hagas preguntas. Volveré enseguida. Mantén esto encendido.

Me da el dispositivo que nos está sirviendo de linterna y observo cómo se acerca a un montón de muebles apilados y se inclina sobre un bulto. Lo coge por debajo de dos asas y lo empieza a arrastrar escaleras arriba. ¿Qué es eso? ¿Está vivo? ¿Qué vas a hacer con él? ¿Por qué no me dejas preguntar en voz alta?

¡Boom!

Diantres, así es imposible que consiga traspasar las barreras lógicas del mundo. ¿Qué ha sido ese ruido?

—¡Corre!

Me engancha de la muñeca y vuelve a tirar de mí. Tengo la sensación de que he visto secuestros menos violentos. Le devuelvo la linterna improvisada justo a tiempo para que ilumine el pequeño boquete que hay abierto en el muro, recubierto de tablas de madera que deben de tener más años que nosotros dos juntos. Nos colamos por él y ella lo cierra de un golpe.

—¿Puedo preguntar ahora qué ha sido eso? —boqueo cuando consigo hallar un poco de aire en mis pulmones.

—Estaba simulando tu suicidio, caraculo. Sigue corriendo.

—Eso hago… ¿Por qué me dices caraculo continuamente? ¿No serás tú la del imán de la foca, verdad?

—¿Te acuerdas del imán? —Se detiene. Esta vez consigo esquivarla a tiempo. El móvil, porque tiene que ser un móvil, le ilumina levemente los rasgos de la cara. Me está mirando con sorpresa. Quizá sea el primer hombre-foca con el que se encuentra.

—Lo he visto ahí arriba hace un rato.

—¿Y te sigues acordando?

Miro alrededor en busca de una cámara oculta. Esto empieza a parecerse demasiado a una broma de mal gusto.

—Claro. ¿Por qué no iba a acordarme?

—Por nada. Caraculo. Ya te compraré otro.

De repente me besa y echa a correr de nuevo. Voy tras ella, cada vez más cansado, tanto de moverme como de que las preguntas se me agolpen en la mente como si fueran gotitas de agua dentro de un globo. En algún momento la presión lo hará reventar y dejaré el túnel perdido de sesos.

Anda. El túnel.

—¿Desde cuándo está esto aquí?

—¡Desde la guerra!

—¿Y eso fue hace mucho?

No me contesta. No sé si porque no quiere o porque la he perdido. Pero no puedo correr más rápido. Las gotas de sudor me resbalan por la cara. No sabía que las focas sudaban.

—Eso es porque están en el agua.

La tenue luz de una farola lejana saca a relucir la nariz respingona de mi príncipe azul, que sujeta una puerta desvencijada y sucia. Parece que el túnel se ha acabado.

—¿Por qué me miras con cara de bobo?

—Porque… Porque… No puedo respirar… Porque… ¡me has leído el pensamiento!

Estoy extasiado. ¡Lo he conseguido! ¡Y tengo testigos! Pero en vez de felicitarme, mi príncipe testigo secuestrador se limita a sonreírme y me estrecha la cara entre sus manos.

—Anda, vámonos de aquí.

Caraculo. Venía que ni pintado. Seguro que se ha quedado con ganas de decirlo.

—¿Por qué?

—Porque ahora estás muerto y tienes que desaparecer. Tengo la moto por allí, vamos.

Me miro de arriba abajo y me toco la barriga. Vale que no me deja verme los pies, pero me parece bastante real.

—¿Por qué me has matado?

—Porque te iban a encerrar —me explica mientras empieza su marcha en la dirección que había indicado.

—¿Y por qué?

—Porque te acusan de haber matado a una mujer en tu casa.

—¿Y no la maté?

—No.

—¿Y cómo lo sabes?

Se gira y me mira con gravedad. Ahora tengo ganas de esconderme detrás de algo. Menudo príncipe azul que se dedica a asustar princesas. Los cuentos ya no son lo que eran.

Creo que no quiere que diga nada más, así que permanezco callado hasta que llegamos junto a una scooter azul. Pedazo de burra. Hasta tengo que ponerme el casco. Lo nunca visto.

—Oye, y eso que arrastrabas antes… ¿era un cadáver?

—Ahora lo es —me contesta con voz grave. Echa un vistazo hacia atrás y yo hago lo propio, pero no veo nada extraño por la calle. Ningún muerto viviente.

—Creo que puedes estar tranquila, no se ha venido con nosotros. ¿Quién era?

Un ruido ensordecedor vela por un instante los sonidos de la noche. La chica ha arrancado la moto y el trasto traquetea hasta que decide por fin empezar a moverse.

—Eso ya no importa —susurra, tan bajito que no sé si lo ha dicho realmente o si mi mente se ha encargado de imaginarlo.

Acelera y la agarro con fuerza, con cuidado de no hacerlo demasiado fuerte, aunque sospecho por la tersura de su piel sobre los músculos tensos que tiene mucho más aguante que yo.  Los chasquidos nos acompañan mientras nos perdemos por la ciudad, en una oscuridad que no recuerdo haber visitado antes, con tonos amarillentos en el horizonte. ¿Faltaría mucho para las ocho?


miércoles, 27 de julio de 2016

~Reseña~ The hope of Elantris, o la magia de las pequeñas cosas


The Hope of Elantris es un pequeño spin-off de la novela de Brandon Sanderson Elantris. Como él mismo autor aconseja, no tiene sentido leerlo antes de haber leído la historia completa, pues se pierde toda contextualización (además de algún spoiler). Así pues, para hacer esta pequeña reseña, voy a tener que dar algunos datos sobre Elantris, por lo que si no has leído la novela, mejor no continúes.

Aunque en la reseña de Elantris ya lo comenté, la novela está estructurada en capítulos aglomerados en una tríada de personajes: Raoden, Sarene y Hrathen. Los puntos de vista se van sucediendo de tres en tres, dándonos una visión global de todo lo que acontece. Sin embargo, utilizar tres puntos de vista también conlleva algunos problemas, y es que no vemos nada de lo que hay más allá de ellos. Sanderson ya rompe alguna vez su propia estructura ofreciendo un punto de vista diferente (Raoden) en algunos capítulos de Sarene. Sin embargo en la última parte de Elantris esta estructura se rompe por completo y se incluyen puntos de vista nuevos.

No obstante, sigue habiendo sucesos a los que no podemos asistir, bien por quedar algo apartados de la acción central o por saturar demasiado el momento de clímax. The Hope of Elantris cubre uno de esos "agujeros", en concreto (y aquí viene el spoiler), lo que ocurre con los niños de Nueva Elantris durante el ataque de los dakhor.

Sanderson consigue mantenernos enganchados desde las primeras palabras. Es cierto que situar el relato en pleno clímax de la novela ayuda, pero en contra de lo que se pueda pensar, conocer el final tampoco disminuye la atención que la narración pide que se le preste. Y es que Sanderson se mueve muy bien en distancias cortas. Recrea con facilidad el ambiente de tensión que se adueña de Nueva Elantris antes de la invasión a través del nerviosismo de los niños y continúa con ella gracias a la propia protagonista, Matisse. Los hechos se suceden con velocidad, atrapando al lector hasta el final.

El autor además introduce una relación que quizá hubiera merecido más espacio, pero que complementa muy bien el ambiente y el sentimiento que Raoden quiso que se adueñara de Nueva Elantris. Matisse es un personaje muy bien dibujado y hace que conectemos en seguida con él y, por extensión, con el resto de niños. Creo que se puede decir que actúa también como personaje colectivo: aunque tiene su propia historia detrás, los sentimientos que describe tras su llegada a Elantris pueden ser perfectamente comunes al resto ya no de niños, sino también de elantrinos en general.

En resumen, The Hope of Elantris tiene muchos elementos que hacen de esta historia un buen relato: un contexto tenso, unos personajes con los que se empatiza desde el primer momento y una buena resolución, muy bien descrita e inmersa en los acontecimientos que se suceden en Elantris. Funciona bien como complemento del hilo principal, aunque no llega a ser brillante, pero sí muy disfrutable. Podéis leer esta historia de forma gratuita en la web del autor y, si tenéis más curiosidad tras haberla leído, Sanderson escribió unas pequeñas anotaciones sobre Matisse y el por qué de este spin-off. En castellano está disponible gracias a la revista Supersonic y la traducción de Manuel de los Reyes.


miércoles, 20 de julio de 2016

~Reseña~ La guía del autoestopista galáctico, o la alta improbabilidad de lo posible




Arthur Dent se despierta una mañana y se entera de que su casa va a ser demolida para hacer una circunvalación. Lo que parecía ser un día normal se va truncado hasta que llega el desastre total: la destrucción de la Tierra. Arthur se ve obligado a abandonar el planeta para sobrevivir junto con su amigo Ford Prefect, que resulta no ser tan humano como pensaba y con el que descubrirá los entresijos de la galaxia.


Esto, más o menos, son las ¿quince? primeras páginas de uno de los libros de género más conocidos y el primer volumen de la única trilogía en cinco partes que (creo) que se puede encontrar. Vio la luz por primera vez en 1978 en forma de novela radiofónica, tras cuyo éxito pasó al medio escrito. Después ha tenido múltiples adaptaciones televisivas, al cómic y finalmente fue llevada al cine en 2005. Si has oído expresiones como "Don't panic" o "No salgas nunca sin tu toalla" seguro que disfrutas mucho sabiendo de dónde salieron.

La edición que he leído (la definitiva) cuenta con un epílogo de Robbie Stamp, amigo del autor. En él cuenta el arduo proceso que llevó adaptar la novela al cine, y además incluye entrevistas con el reparto (Martin Freeman y Zooey Deschanel entre otros). La edición más reciente es mucho más colorida y creo que también tiene este contenido extra.

Me he reído mucho leyendo el libro, no esperaba para nada una obra tan llena de absurdos los cuales cobran sentido dentro de la novela. Tiene un humor muy inglés, que recuerda a los Monty Python o Terry Pratchett. No es de extrañar, ya que Douglas Adams trabajó con el grupo cómico que daría lugar a los Monty Python. Adams consigue crear un relato con cierta lógica interna, hasta el punto de que hasta un deus ex machina está justificado. Su misión es sorprender al lector, y creo que lo consigue con creces, aunque requiere que éste deje a un lado prejuicios y se sumerja de lleno en el universo del autoestopista. Aun con ello, introduce elementos táctiles, libros electrónicos u ordenadores superpotentes, que para 1978 eran toda una revolución. Todo forma parte de la propia maravilla de la obra, donde se pueden pedir planetas por catálogo o ver grabaciones en una especie de realidad virtual.


La trama como tal no aparece hasta mitad de la novela, ya que al principio se va variando de escenario sin un destino concreto. Esta se va alternando con extractos de la propia Guía, que explican algún concepto o lugar de la galaxia. Sin ese hilo conductor inicial, lo que te incita a leer es esa nueva sorpresa a la vuelta de la esquina, y en mi caso, el descubrir de donde salen algunas de sus citas más famosas. No es una historia al uso, y quien busque eso quedará bastante decepcionado, dado que la trama (cuando aparece) ni siquiera se resuelve, sino que se corta a la espera del siguiente libro.

Si he de quedarme con un personaje, sin duda sería con Zaphod Beeblebrox, el más carismático de los que aparecen y con graves (o quizá no tanto) problemas mentales. Es un personaje inteligente y alocado que no sabe por qué hace lo que hace y que, si lo supiera, no lo haría (obsérvese la contradicción). Es el que encauza la historia hasta un destino concreto tras unas escenas memorables pero sin gran conexión entre ellas. Y es el que enlaza directamente esta novela con la siguiente. Aunque Zaphod destaca enormemente (quizá por su bicefalia), Adams consigue dar al resto de personajes (Arthur, Ford, Trillian e incluso Marvin) una voz propia e individual y dotar a las interacciones entre ellos de gran naturalidad (y absurdez, por qué no decirlo).


Ojo, cuando hablo de humor absurdo y sinsentidos no quiere decir que la historia sea un auténtico galimatías. Como he dicho antes, la novela tiene lógica interna; aun estando repleta de casualidades, Adams les da una explicación plausible. Son estas explicaciones las que más me han hecho reír. Y además se utilizan para hacer una crítica a la política, la burocracia, la religión y, en definitiva, al ser humano en general. No es una simple parodia de la ciencia ficción: va más allá de una manera original y divertida.

La guía del autoestopista galáctico es una novela altamente disfrutable, pero que recomendaría leer, en primer lugar, junto con los demás libros de la trilogía (en cinco partes, recordemos). En segundo lugar, es una historia que sorprende, para bien y para mal. Es un clásico del género, pero no hay que buscar en ella una alta prosa ni un humor al alcance de todo el mundo. La comedia es lo que tiene, a todos no nos hacen gracia las mismas cosas, así que creo que es importante acercarse a ella sin grandes expectativas y dejarse llevar por la inmensidad de la galaxia.


Título: Guía del autoestopista galáctico (edición definitiva)
Autor: Douglas Adams
Traductor: Benito Gómez Ibáñez
Editorial: Anagrama (Colección contraseñas)
Encuadernación: Tapa blanda
Año de publicación: 2005
Nº páginas: 289

Edición más reciente: 2008 (Colección compactos)
Precio: 8,45€ 


domingo, 17 de julio de 2016

~Relato~ Tiempo que no cura


Sus heridas supuraron dolor y lágrimas durante mucho tiempo y, al final, fue la melodía de las palabras la que calmó su aflicción. Sus manos dejaron de temblar para colorear sus pasos y sus ojos abandonaron el llanto para mirar las formas vibrantes del mundo. El arte de sacudirse las penas a punta de cincel resucitó su alma más rápido que el tiempo que perdió intentando olvidarlas.

Palabras propuestas: arte

miércoles, 13 de julio de 2016

~Recomendaciones~ Los vikingos son para el verano


Vivimos tiempos interesantes, que diría Terry Pratchett. Pero me vais a permitir que coja la literalidad de la frase para hablar de lo interesantes que son los tiempos que vive la fantasía en la actualidad. Se puede decir que está en una cresta, y aunque sigue siendo un género vilipendiado y vapuleado por algunas esferas, casi todos los meses encontramos títulos interesantes, nacionales e importados, publicados por editoriales más o menos importantes. También es interesante la aparente búsqueda de originalidad, tanto por parte de lectores como de escritores, en un mundo donde parece que ya se ha contado todo. Uno de los aspectos que he oído mencionar últimamente con más ahínco es la huida de la ambientación pseudomedieval, tan presente en las sagas épicas, que toma como referente el medievo europeo occidental. ¿No habrá periodos históricos y lugares en el mundo para tener que recurrir al mismo cómodo sofá de siempre?

Haberlos, haylos (y muchos, además). Por ello había pensado hacer una serie de entradas con libros que se alejan más o menos de este mundo medievalista que a algunos empieza a cansar. Y dado que algunos necesitan el fresquito como agua de mayo y que no sé muy bien cuánto durará la moda de la ambientación nórdica, se me ha ocurrido empezar por ahí. Aunque sospecho que Thor ha tenido algo que ver, seguramente sea el tirón de la serie Vikings la que más haya ayudado a permitir que las estanterías se llenen de historias llenas de nieve, vikingos y valkirias. ¿Los conocéis todos? Vamos allá.



Skarrion Gunthar: Sangre en el hielo, de Andrés Díaz

Esta novela es la primera apuesta de la colección de fantasía Miralejos, recién estrenada en la editorial Libros.com (como os contaba en esta entrevista a su director, Víctor Blanco). Tras una compleja campaña de crowdfunding, la editorial ha apostado muy fuerte por esta novela, influenciada por la cultura y mitología escandinavas y célticas.  La historia comienza en la última batalla de una guerra civil, la cual decidirá el destino de Shakark, el reino donde se desarrolla la novela. Con el cambio dinástico y político, la religión y la magia de Shakark se pondrá en peligro y chocará de lleno con el clan de los Gunthar. Intrigas palaciegas, entidades misteriosas y crueles y fuerzas ocultas se entrelazan en una historia realista y cruda que será publicada a finales de este año, pero que ya se puede reservar y que podéis empezar a leer aquí. Gracias a toda la información que ha salido con motivo del crowdfunding podéis leer esta entrevista con el autor o  sobre la importancia de los personajes femeninos en la novela.



Saga de Hrolf Kraki, de Poul Anderson

A principios de este año, Alianza Editorial en su sello Runas publicó esta novela de poco más de trescientas páginas que de alguna manera actualiza una antigua saga danesa como podría ser la leyenda artúrica para los británicos. Anderson se basa en el poema épico que da nombre a este libro para narrar las gestas de la familia Hrolf y nos traslada a las costas escandinavas del siglo X. Saqueos y grandes batallas se dan la mano con elementos mágicos y sobrenaturales propios de la mitología nórdica en esta historia que podéis empezara leer gratis en Fantífica. Además, podéis saber qué opinan Boy with letters y Lecturópata de esta novela y comprobar que no les ha decepcionado lo más mínimo.



Hijos de Asgard, de Laura Morales y Miriam Alonso

¿Qué ocurriría si los jóvenes Thor y Loki viajaran a la Tierra y descubrieran la televisión, los vehículos a motor y las fiestas góticas? Sus autoras nos lo descubren en esta novela llena de humor pero también de amor, erotismo y traiciones. Veremos a los dioses nórdicos desde una perspectiva muy diferente y asistiremos a la ruptura de su amistad, que hará que se tambaleen los Nueve Mundos de Yggdrasil. A señalar también que tiene una buena cantidad de ilustraciones en el interior y la portada es de Medusa Dollmaker. Podéis leer algunas opiniones en su ficha de Amazon y ver su booktrailer.



Neimhaim (Los hijos del hielo y la tormenta), de Aranzazu Serrano Lorenzo

Neimhaim no existía. Era una península aislada hasta que una horda de extranjeros atacaron a los clanes que vivían en ella, los kranyal y los djendel. Para ser más fuertes, los clanes se unen y forjan el reino de Neimhaim. Sus reyes serán los hijos de los líderes de ambos clanes. Neimhaim narra la historia de cómo Ailsa y Saghan deben superar numerosas pruebas para alcanzar su destino al tiempo que un fuerte vínculo se crea entre ellos. Aunque Nordkinn, un dios caído en desgracia, tiene sus propios planes para Neimhaim. La ambientación de este mundo hunde sus raíces en la mitología nórdica: en numerosas ocasiones se nombra al Padre de Todos, Wotan (Odín), o reinos como Ljosalfheim, Svartálfheim, Vanaheim o Helheim. La autora introduce muchos términos procedentes de las Eddas y leyendas conformando un relato unitario y creíble, completamente accesible para el lector. Aunque el libro es largo están ocurriendo cosas continuamente, y aunque forma parte de una saga el final es lo suficientemente cerrado como para poder leerlo de forma independiente. Si queréis saber mi opinión completa de Neimhaim podéis leer la reseña en el blog. También os dejo una reseña del Caballero del árbol sonriente.




Hijos del dios tuerto, de Virginia Pérez de la Puente

El Ragnarok ha sido anunciado y la victoria o la derrota dependen de un hombre. Odín busca al elegido mientras Loki trata de evitar su destino. Harek Haraldsson, jarl de un clan vikingo, se prepara para el ataque de otro clan con el que mantiene una deuda de sangre. Las vidas de dioses y hombres se entrecruzan en el tapiz de las nornas y en los hilos de esta novela que te atrapa por sus personajes y te maravilla por su ambientación. La autora juega con la mitología nórdica para dar forma a esta historia, demostrando el gran ejercicio de documentación efectuado pero sin resultar pesado.  Si no sabes mucho de la cultura que gira en torno al Yggdrasil, Asgard o Midgard, aprenderás mucho sobre ella (teniendo en cuenta que es una interpretación, no una transcripción de las Eddas); y si la conoces, encontrarás muchos guiños de historias menos populares. Hay una web enterita para descubrir esta novela, que os invito a visitar, además de a leer sus primeros capítulos. Aquí tenéis la reseña que hice en el blog y otra opinión en Tierra Quebrada.




Medio rey (Trilogía del Mar Quebrado), de Joe Abercrombie

Aunque se vista de juvenil, la saga del Mar Quebrado que inicia esta novela está escrita por Joe Abercrombie, el rey del grimdark, y pisoteará cualquier dulce y edulcorante que se pueda recordar de novelas de corte juvenil. El autor nos presenta a un joven príncipe , Yarvi, tullido y repudiado por su familia hasta que un asesinato lo obliga a ocupar un puesto para el que no ha sido educado. Tendrá que lidiar con traiciones, venganza, muerte y batallas mientras espera convertirse en el hombre que quiere ser. Abercrombie tiñe esta novela de un claro ambiente nórdico, aunque los dioses y las criaturas fantásticas son inventados. Si os dan miedo los tochos de La Primera Ley, el Mar Quebrado es un buen trampolín y una buena manera de conocer a este fantástico escritor y sus oscuras y cruentas historias. Podéis conocer opiniones de Medio rey en La espada en la tinta o El caballero del árbol sonriente, por ejemplo.



Beowulf, traducción y comentario, de J. R. R. Tolkien

Beowulf es a los anglosajones como El anillo de los nibelungos a los germanos o el Cantar del Mío Cid a los españoles, una epopeya épica en verso que cuenta las hazañas de un héroe, en este caso Beowulf, que tiene que lidiar con demonios gigantes y dragones. Tolkien tradujo el poema e hizo una famosa conferencia sobre él, "Beowulf: los monstruos y los críticos", donde señalaba entre otras cosas los elementos fantásticos del relato. Es una historia que ha influido notablemente en su obra y el libro incluye también comentarios de Tolkien y textos explicativos de sus conferencias, así que es un volumen muy interesante sobre todo para fans del autor. Si tenéis curiosidad, en La Casa de El lo desgranan mucho mejor.



El lobo y el cuervo (Los hijos de Wodan I), de Diana L. Paxson (recomendado por @duxiet, de Danza de Letras)

Hablemos de una época en la que la historia se pierde entre las nieblas de los mitos. Hablemos de un mundo - Midgard, la Tierra Media - en el que las tribus bárbaras están atrapadas entre la medrante Confederación Huna y el decadente Imperio Romano, y se ven abocadas a una interminable serie de guerras intestinas por la mera supervivencia. Hablemos de un dios tuerto, Wodan "el Tramador de Infortunio"; que con un ojo ilumina toda la sabiduría humana, mientras que con la cuenca vacía del otro aboca a su propia estirpe hacia un abismo infinito de condenación. En esta época, en este mundo, nacen dos hijos de Wodan: Sigfrid y Brunahild, el Lobo y el Cuervo. Ambos serán expulsados de sus propios hogares y repudiados por todos, pues ambos son los herederos de unos poderes que marcarán sus vidas para siempre. Cuando sus dos caminos confluyan en uno, la historia se convertirá en una leyenda que el mundo nunca olvidará. Paxson readapta la primera parte de El anillo de los Nibelungos, mostrando un claro conocimiento del periodo germánico, pero al mismo tiempo alejándose de la visión típica de la valkiria. En muchos aspectos recuerda a Las brumas de Avalon de Zimmer Bradley, más ficción histórica que fantasía. Si queréis ver opiniones os recomiendo leer las reviews de Amazon y Goodreads, ya que la edición en castellano es de 1999 y difícil de encontrar si no es de segunda mano.




El ocaso de Odín, de Snorri Kristjansson (recomendado por @duxiet, de Danza de Letras)

Novela histórica ambientada en la Noruega vikinga, donde la intriga y el romance se dan de la mano con el saqueo, el pillaje y sangrientas disputas. Ulfar conocerá a Lilia, una bella mujer que le roba el corazón, y a Audun Arngrimson, el solitario herrero de la ciudad, cuyo pasado esconde oscuros secretos. Al mismo tiempo, dos temibles ejércitos se acercan de forma inadvertida a Stenvik: por una parte los hombres del joven rey Olav, que quiere acercar su fe en el Cristo Blanco a los habitantes de la ciudad, a punta de espada si es necesario. Y por el horizonte se observan las incontables velas de otro enemigo aún más misterioso, dispuesto a luchar por los viejos dioses vikingos. Me resulta interesante sobre todo por el choque entre la cultura cristiana y la "pagana", que marcan el final de la era vikinga y están menos tratados en las novelas anteriores. Esta novela fue publicada el mes pasado por Pàmies, pero ya hay algunas reseñas bastante positivas en Excentriks y Pescando entre libros.



La espada del tiempo (Magnus Chase y los dioses de Asgard), de Rick Riordan

Rick Riordan quizá os suene por la saga de Percy Jackson y los dioses del Olimpo. En este caso, Riordan se apropia de los mitos vikingos y sus dioses para llevarlos a la época actual. Magnus Chase se ve envuelto sin pretenderlo en la antesala del Ragnarok y deberá hacer lo posible por evitar que suceda: encontrar una espada legendaria perdida hace miles de años y, quizá, un sacrificio mayor. El autor ha sabido encontrar el equilibro entre personajes, aventuras y mitología en un libro divertido y adictivo, muy recomendable para introducirse en la mitología nórdica. En Finding Books o Vorágine Interna podéis encontrar una opinión más detallada de esta novela juvenil.



Los dientes de la eternidad, de Jorge García y Gustavo Rico

Quería terminar esta entrada con una novela gráfica recién publicada por Norma, ambientada en el siglo IX noruego. El viejo Gylfi ha traicionado a su amigo Einar y quiere lavar esa culpa peregrinando a Asgard, hogar de los antiguos dioses. Pero su viaje no sale según lo previsto, pues esa tierra milagrosa atraviesa su peor momento: hordas de demonios amenazan sus fronteras desencadenando el crepúsculo de los dioses. Todo indica que el Ragnarok está cerca. Quizá no sea una versión muy canónica, pero creo que es bueno darle un toque personal y una visión innovadora en la medida que se pueda a las leyendas. Os recomiendo leer las reseñas de Papel en blanco y Tomos y grapas, porque tienen imágenes del tomo y  tratan algunos aspectos de manera más profunda.


¿Conocíais estos títulos? ¿Cuáles os llaman más la atención? ¿Qué otros recomendaríais?




Dalayn
Lectora por vocación. (Medio) arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.

miércoles, 6 de julio de 2016

Tú me das veneno: ¡Booktubers! ¡Booktubers everywhere!


Booktubers, booktubers… parece la palabra de moda. Raro es el día en las últimas semanas que no se cruza en mi timeline de twitter. Hace tiempo que tenía ganas de escribir una entrada al respecto (otra, en realidad, ya que hace unos meses publiqué mi opinión sobre los comentarios hacia los booktubers en cierto programa de televisión). Por entonces me centré en algunos booktubers en particular (los que mentaban en el susodicho programa), pero esta vez quiero hablar del «fenómeno booktube» en general, y supongo que será una opinión muy impopular ya que todo el mundo va a salir escaldado.


La palabra booktuber últimamente se está convirtiendo en un término peyorativo y, aunque no me extraña, no por ello me entristece menos.

Booktube, como todo, empezó siendo algo espontáneo que se viralizó hasta convertirse en una vasta comunidad que se nutre de una misma pasión: los libros. Igual que en instagram algunos comparten lo que comen y otros en twitter lo que hacemos a cada minuto del día (reconozco mi pecado), era de esperar que se empezaran a compartir también las compras y lecturas. ¿Acaso los blogs de libros son nuevos? Para nada. Algunos acumulan miles de suscriptores tras muchos años de dedicación. Pero booktube es un cambio de formato interesante que permite una mayor proyección y es más atractivo para el público (¿cómo, si no, habría funcionado tanto la televisión?). Se entiende, entonces, que su explosión haya sido mucho más contundente y que el negocio y los medios de comunicación hayan acudido mucho más rápido.

Porque sí, reconozcámoslo, de booktube se hace negocio. No todos, por supuesto, pero de eso hablaré después. Los booktubers atraen público. Un solo vídeo de un booktuber «famoso» puede tener miles de visualizaciones (decenas de miles, incluso). Aunque no todas las visitas sean únicas, solo hay que imaginar la cantidad de gente que puede haber visto uno de esos vídeos para entender por qué las editoriales han metido mano en esta comunidad. Que cientos (o miles) de personas oigan hablar de un libro incrementa sus ventas, y eso  a las editoriales les interesa. Y que ahora vengan algunos a decir que no les pagan. Si ahorrarte una media de unos 60€ al mes (suponiendo que reciban 3 envíos editoriales, y en algunos casos creo que me quedo corta) no es un pago, que me trasladen de dimensión. 

«Pero, Dalayn, Laura, como te llames (sé que es complicado, yo también me lío a veces), esto no es una opinión. ¿Dónde está la chicha? ¡Que yo he venido por la sangre!»

Vale, vale, ya me meto en faena. Antes he dicho que booktuber estaba empezando a usarse peyorativamente, hay muchas críticas al sector y también, cómo no, defensores acérrimos. Como a mí lo que me gusta es tocarle las narices a todo el mundo, voy a comentar algunos aspectos positivos y negativos, y así todos felices y nadie contento.


Los booktubers fomentan la lectura

Eso dicen los medios. Esos medios que de repente parecen interesadísimos en el tema de la cultura y la lectura, cuando se la han pasado por el forro del taparrabos todos estos años. O más bien, que se han dado cuenta de que esos jóvenes que mayoritariamente participan en la comunidad booktuber van a pasar de ellos (igual que hacen ahora) con el paso de los años (y aun así los siguen tratando con condescendencia, muy inteligente). Las entrevistas y la propaganda que ha surgido alrededor me parece un intento de decir «eh, que nosotros también existimos y nos interesa hablar de libros». Ja. ¿De esos libros que se meten con embudo a los 14 años y que harán que se odie la lectura por toda la eternidad? Si algo han conseguido los booktubers (y por lo que los medios y otra gente los envidian) es conectar con el público, unir amantes de la literatura (con minúscula, no sea que alguien se ofenda) y crear otros nuevos.

Sin embargo, no creo que la importancia esté tanto en fomentar la lectura como en consolidarla. Los jóvenes somos el sector de población que más lee según la "Encuesta de hábitos yprácticas culturales en España de 2014-2015". Creo que el objetivo debería ir encaminado a crear un hábito de lectura para que esa tendencia a la baja en años sucesivos sea cada vez menor. Porque leer un libro al año no es tan complicado, ¿o sí? Tener una comunidad con la que compartir tus lecturas, comentarlas, jugar con ellas, ayuda a crear este hábito. Canales como TheSpoiler Club, que proponen un libro al mes para luego comentarlo en un videopodcast, creo que incentivan mucho este hábito lector.

Ahora bien, esto de fomentar la lectura tiene su parte negativa, y es que los booktubers, en general…


✘No son críticos

Ni creo que muchos lo pretendan (otros sí, siempre tiene que existir el listo de turno). Sin embargo, parece que sobre ellos pende el peso de la responsabilidad por tener tanta gente pendiente de lo que dicen o dejan de decir. Es decir, que deberían ser críticos y reseñar libros del más alto nivel porque, si aman la literatura, eso es lo que deberían fomentar. Yo por ese aro no paso. Cada uno es libre de leer lo que quiera. Que la literatura basura y consumista existe es una realidad y que su calidad sea altamente dudosa no quita que pueda gustar.

Ahora bien, entiendo que si uno se las da de lector asiduo, aunque no sea un crítico literario, sí que se le supone cierto criterio (que puedes compartir o no, que eso también es subjetivo). Es deseable, por tanto, que quede reflejado ese baremo lector en sus reseñas para señalar, entre otras cosas, que por mucho que un libro se pueda devorar en pocas horas, este puede mostrar una romantización de una relación tóxica, puede tener un Gary Stu o Mary Sue de protagonista, puede haber partes incoherentes o utilizar un deus ex machina como resolución del conflicto. No es fácil, pero cuando te gusta leer y lees mucho, este tipo de cosas caen por su propio peso.

Además, si uno lee y aprende a fijarse en estas cuestiones, uno se vuelve cada vez más crítico con sus lecturas y estas y las de sus lectores evolucionarán. Creo que de cara al objetivo que marcaba anteriormente de consolidar lectores, esto también es muy importante. Las personas evolucionamos, nuestras vivencias e interacciones nos hacen madurar, lo que nos gustaba de jóvenes no tiene por qué gustarnos de adultos (y no me refiero a género o literatura juvenil en concreto). Que nuestras lecturas y nuestra manera de entenderlas evolucione es natural. Que esto no se produzca implica que de repente te deje de gustar lo de siempre, donde estabas cómodo y feliz, y dejes de leer, porque lo demás te resulta ajeno.

Entonces que a algunos no les extrañe la "criminalización" al lector joven. No se produce (solo) porque no lea. Sino porque parece que, en general, solo lee basura (o lo que algunos consideran basura, que los límites no suelen estar claros y son muy subjetivos) o la misma historia con nombres distintos. Reseñas tipo «me ha encantado porque mirad qué bonita es la portada y el personaje X me encanta porque es superguapo y tiene frases superbonitas por eso mirad cuántos post-its he puesto» tampoco ayudan a mejorar la visión que hay del panorama. Pero esto no pasa solo en booktube. En los blogs también. Y es que no hay que perder de vista el punto inicial, y es compartir tus gustos y libros con los demás. Un mínimo de objetividad, análisis y profundidad son altamente deseables (y, creedme, hay muchísimos ejemplos de gente que así lo hace, que se lo trabaja y que, aunque no haga una crítica como la podría hacer un profesional, demuestra las ganas y la dedicación que le ha puesto para que su opinión tenga unas bases objetivas), pero no exigibles, aunque estamos en nuestro derecho de lamentarnos porque una herramienta tan potente parezca quedarse a medio gas. ¿Algunos vloggers pierden la imparcialidad cuando hay editoriales de por medio? Seguramente algunos lo hagan. Aun así, hay que tener en cuenta que hay booktubers para todo, y los hay que comentan cualquier tipo de libro y no tiene por qué ser una novedad editorial. El conde Lucanor, el Quijote o la obra de Lovecraft; acercar estas obras a un público mayoritariamente joven es algo por lo que muchos profesores pagarían, y bien por falta de tiempo o de ganas, no pueden conseguir ellos mismos.

Y si (algunos) no son críticos (o no tanto como quisiéramos), es porque también...



Son personas

Sí, yo también espero que me den un premio Nobel por este descubrimiento. ¡¡Los booktubers son personas!!

«Buah, qué estupidez, eso no es nuevo.»

Vale, no me van a dar el Nobel. ¿Pero sabías que las personas tienen gustos diversos y concepciones diversas de la realidad? ¿Que la gente se equivoca? ¿Que, al final, somos sentimientos y tenemos seres humanos?


«¿Y eso qué quiere decir?»

Quiere decir que detrás de cada vlogger hay un individuo que echa sus horitas en generar contenido, un contenido que atrae a cientos de usuarios y que eso, nos guste o no, tiene un valor. Eso no implica que estén exentos de ser criticados, de que tengan cosas que mejorar (puesto que ya hemos dicho que se equivocan) o de que no nos guste su manera de reseñar. No voy a negar que algunos me parecen sacados de un anuncio, que me suenan artificiales y rimbombantes y parecen intentar vender aquello de lo que están hablando, cuando yo solo quiero escuchar una reseña (y me pasa igual que cuando voy a comprar zapatos y se me acerca la dependienta sin haberle preguntado, que me doy media vuelta y me largo). Pero eso ya es una opinión muy personal (si os pasa lo mismo, consejo: no los sigáis, no los veáis, nadie os obliga). Pero también me gustaría que algunas de las críticas que he visto últimamente estuvieran fundamentadas y fueran más allá de la gratuidad y el insulto.

Sobre la generalización hablaré después, porque antes quiero fijarme en otro aspecto de este inusitado hecho de ser persona y en ese primer objetivo de booktube que era compartir intereses. ¿En qué momento los libros dejaron de ser los protagonistas para pasar a serlo las personas que hablaban de ello? Es cierto que el vídeo es más cercano que el medio escrito porque te permite oír la voz y ver las expresiones de la gente, puede ser más espontáneo, y eso crea una conexión mayor y una creencia de que se conoce a la persona que estamos viendo. Y digo creencia, porque sinceramente dudo que se pueda conocer a alguien a base de ver vídeos suyos. Te puede caer bien por sus opiniones, por anécdotas que ha contado, por su forma de hablar... ¿Pero idolatrarlos hasta el punto de robar cuentas de twitter porque los han criticado? Y por otro lado, ¿permanecer en silencio cuando la bonita comunidad que defiendes está quedando en entredicho?

Perdonad si después de este maravilloso suceso que tuvo lugar hace unos meses piense que lo de fomentar la lectura y crear nuevos lectores no se aplica a todo el mundo. Que hay dos tipos de booktubers: los que mantienen el espíritu de compartir opiniones y la pasión por los libros, que crean interés por títulos que  para algunos pueden ser desconocidos y pueden crear lectores; y los que crean fans y seguidores, incapaces de ser críticos, que parecen haber convertido una afición en un negocio y que están haciendo que haya gente con "vergüenza" de ser llamado booktuber por si lo relacionan con ellos.


Esta devaluación es tristísima. En qué punto se pasa de un extremo a otro lo desconozco. Pero, aun así, las formas con las que se critica al segundo grupo a quien menos benefician es al primero. A ese que se esfuerza por ser visto entre la ingente cantidad de vloggers que existen. Porque eso es lo verdaderamente positivo. Que hay tantos y de géneros tan variados, que si alguno no nos gusta es tan sencillo como pasar a otro. Que con la oferta que existe, si hay gente que decide ver reseñas que en nuestra opinión están vacías de contenido, es más responsable el espectador que el reseñador, y a mí personalmente me da igual lo que busque cada uno. Si algo no me gusta no lo veo, pero insultar me desacredita a mí, no a la parte que estoy intentando criticar. Porque en el fondo, hay mil y una razones por las que una persona elige un canal u otro, o incluso varios. Insultar a los booktubers, así en general, es englobar una comunidad compuesta por miles de individuos con diferentes circunstancias en una definición que en realidad afecta solo a unos pocos. Porque, como siempre, la «cúpula visible» parece abarcarlo todo, y no es así. Hay mucha gente que recién empieza, que tiene un público pequeño, que se dedica a un género en exclusiva y que apenas es visible, digamos, aplastado por el peso «de los grandes». Gente que no busca el negocio sino, simplemente, compartir (aunque hay poco honrosas excepciones que antes de crear un canal ya están pidiendo libros a editoriales, pero ese es otro tema). Y también hay otros que llevan mucho tiempo, con mucho trabajo a sus espaldas, y que siguen siendo fieles a su línea, honestos, que hacen colaboraciones, charlas, y que no se merecen que se los discrimine por el simple hecho de hablar de libros en youtube.

Ahora, además, para terminar de redondear el asunto, se ha puesto de moda publicar libros de booktubers. Adivinad de qué grupo son. ¿Por qué publicar un libro de dudosa calidad si no es por la cantidad de ventas que tienes aseguradas? Luego no queremos que los jóvenes estén criminalizados, pero hay que entender que esto a las editoriales les importa un pimiento, que lo que les interesa es vender. No dudo de que hay booktubers que escriben desde hace tiempo y que el hecho de que tengan un gran público es circunstancial. Que hay vloggers, como gente de todo tipo, que escribe buenas historias y que merecen ser publicados. Pero hay otros que no, y esto está generando una controversia impresionante, y no sin razón. Que sí, que es un negocio, que las ventas de libros comerciales ayuda a que las editoriales se arriesguen con otros de mejor calidad pero que venden menos. Hasta ahí podemos estar de acuerdo. Lo que jode (con todas sus letras), es que nos vendan que esto es el culmen de la intelectualidad, que los booktubers también son escritores y que como leen tanto hacen historias maravillosas. Yo, por ese aro, tampoco paso. Leer mucho no te garantiza ser escritor. Escribir mucho no te garantiza ser un buen escritor. Incluso es probable que un escritor publicado tenga su mejor obra guardada en un cajón. Si hay muchas críticas en este sentido no creo que sea, como afirman algunos, por simple envidia, sino por la desvirtuación de ese objetivo inicial que ya he comentado varias veces: compartir y disfrutar unidos de una pasión, los libros. Parece que se ha sucumbido al método Mejide: hacerse famoso para que te publiquen. A Risto le funcionó muy bien, al fin y al cabo es publicista. A youtubers, en general, parece que también. Pero cuando amas los libros acabas preguntándote si te merece la pena que te lean por quién eres y no por lo que escribes. O, al menos, yo lo haría. Y como se ha dado este «boom» ahora hay escritores preocupados porque también son booktubers. Triste, ¿no?

En definitiva, no voy a negar que algunas críticas estén justificadas, aunque me apena mucho que se haya creado esta especie de burbuja que se agujerea a sí misma. Porque esa es mi sensación, que el germen de esa devaluación del término booktuber procede de la misma comunidad en sí, una comunidad que ahora parece en lucha consigo misma por volver a lo que nunca debería haber dejado de ser. Pero a pesar de todas esas cosas que no gustan, hay muchas positivas, mucha gente que se esfuerza y que hace un trabajo excelente, aunque no sea perfecto. Creo que, en deferencia a ese trabajo, deberíamos dejar de lastrar la palabra, porque en este caso el "no todos" es más importante. Si os gusta un vlogger, dadle visibilidad, compartid su contenido, comentad sus vídeos. No dejéis que no lo intente por miedo a ser incluido en un club exclusivo en el que no ha pedido estar. Lo importante deben ser los libros y no las personas que hablan de ellos. Porque booktube, en realidad, no es (o no debería ser) el negocio que nos quieren vender. Es una pasión que queremos compartir.