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lunes, 10 de junio de 2019

~Reseña~ El cielo de piedra, o un mundo construido bajo la sangre





Esta reseña se adscribe a la iniciativa #LeeOrgullo.

Cuando te enfrentas al último volumen de una saga, pueden ocurrir dos cosas: que lo devores con ansia, deseando saber cómo se resuelve una historia que te ha acompañado durante un buen trecho, o que lo consumas a pequeños bocados, temiendo que se acabe. Incluso puede ser que te ocurran ambas cosas a un tiempo, en esa contradicción tan humana de querer algo y no quererlo a la vez. En esta última tesitura me encontraba yo cuando empecé a leer El cielo de piedra, la multipremiada novela de N. K. Jemisin que cierra la Trilogía de la Tierra Fragmentada, que ya reseñé con anterioridad en La quinta estación y El portal de los obeliscos. Aunque no temía que la historia de Essun se acabara, sino todos los mazazos que podía darme la autora con ella. Porque esta trilogía es un golpe detrás de otro, y esta última novela no ha sido menos.

(Ni qué decir tiene que en esta reseña encontrarás algunos spoilers de los libros anteriores, aunque no desvelo mucho sobre la trama).

La Estación que comenzó cuando se abrió la Hendidura en medio del continente se prolonga ya un par de años. La ceniza cubre el cielo y el suelo, cuesta encontrar suministros, las plantas se marchitan y los animales que sobreviven son todavía más peligrosos. En este contexto, la comu de Castrima tiene que enfrentarse a los últimos hechos acontecidos en El portal de los obeliscos si quiere seguir adelante. Y eso implica enfrentarse a la misma Estación.

Mientras tanto, Essun tendrá que elegir si continúa con sus nuevos compañeros o va a buscar a su hija Nassun, donde quiera que esta se encuentre. Nassun, por su parte, ha llegado a un punto de rotura inimaginable para una niña de diez años y se ha visto abocada a tomar decisiones difíciles que volverían loco a cualquier adulto.

Así empieza El cielo de piedra, pero no creo que los hechos que suceden sean lo más relevante de esta novela. Las alegorías en esta parte son aún más contundentes y fuertes que en las anteriores (supongo que por eso algunos comentarios la catalogan de prescindible). Esto no es un libro de aventuras, es una historia que apela a nuestra empatía, al ser humano en su más pura esencia, que habla de lo mejor y lo peor que somos capaces de hacer. Habla del miedo y la esperanza, del amor, de la soledad, de la incomprensión, del aislamiento, de la maternidad. Y sí, ante todo y sobre todo, habla de racismo, de discriminación, de utilización, de esclavitud, de servilismo, de contradicciones, del respeto a la vida o a la naturaleza. ¿Se puede hablar de todo ello en apenas 400 páginas. De esto y mucho más.


Es difícil entrar en un tema en concreto sin desvelar demasiado, así que comentaré un par de aspectos por encima que me estrujaron ya no el corazón, sino el alma al completo.

En primer lugar, la relación de Nassun y Essun. Essun nunca fue una madre ejemplar para su hija, pero hizo lo que debía para protegerla. Sin embargo, Nassun ha crecido en un entorno sin recibir un cariño verdadero. Es normal, dadas las circunstancias, que se aferre a un clavo ardiendo y que sea capaz de todo por él. En esa situación no se puede prever qué sucederá si la niña y Essun se reencuentran. Es una relación compleja, llena de recovecos y espinas, que Jemisin resuelve de forma brillante. Dura, como no podía ser de otra manera, pero coherente y brillante.

Por otra parte está la relación de Essun con los demás y consigo misma. Lleva tanto tiempo ocultando quién es, tomando decisiones por su propia supervivencia, que tendrá que rehacerse a sí misma si quiere tener una oportunidad de llegar hasta el final. Y eso también duele.

Sin embargo, lo que más duele es la propia historia de los orogenes. Las figuras centrales del relato siempre han sido lo más desgarrador de La Tierra Fragmentada (recuerdo en este punto los nexos y los hijos de Alabastro), y en este punto no lo es menos. Con ello, se entiende el origen de las Estaciones, del sistema del Fulcro, de los Guardianes… el mundo que ha creado Jemisin se basa en algo tan cercano que asusta.


Quizá haya sido que me encontraba en el momento adecuado, la narrativa de la autora con la traducción de David Tejera, los temas y las formas de tratarlos… muchas han podido ser las variables, pero lo cierto es que he leído todo El cielo de piedra con los sentimientos a flor de piel. Desde el primer capítulo hasta el último, pasando por una mitad que, aunque más pausada, no dejaba de destilar una rabia amarga, una crítica constante. «Hay ocasiones en las que lo más importante es el cómo, no solo el resultado final». Y este es el resultado final: aunque al final acabamos reduciendo la realidad a números para poder abarcarla mejor, Jemisin consigue que cada persona cuente. Aunque sean desconocidos, aunque no tengan una relevancia especial, la autora sabe dedicarles el tiempo para que la despersonalización no los elimine de la historia.

En ocasiones sucede que cuando tienes muchas expectativas respecto a una obra, esta te acaba decepcionando. Este no ha sido el caso. El cielo de piedra me ha fascinado, me ha hecho llorar, me ha hecho reír, me ha hecho reflexionar. Y sí, también me ha dejado con ganas de más, de un poquito más. Pero pocas cosas hay dulces en esta historia. Ni siquiera cuando duran para siempre.



Título: El Cielo de Piedra (Trilogía de la Tierra Fragmentada III)
Autora: Nora K. Jemisin
Traductor: David Tejera Expósito
Editorial: Nova (PRH)
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Año de publicación: 2019
Nº páginas: 398
Precio: 21,90€ / 9,99€ (ebook)






Laura S. Maquilón
Diseñadora, correctora y escritora. Redacto en Revista Windumanoth y Libros Prohibidos. Autora de El pasado es un cazador paciente e Izahi, a tus hijas.

martes, 7 de mayo de 2019

#LeeOrgullo

La iniciativa #LeeOrgullo tiene por objetivo promover la lectura de autoras y autores LGTBI+ y de libros con temática y personajes del colectivo durante el mes de junio (de este junio y todos los junios). Como no podía ser de otra manera, me encantaría unirme a esta iniciativa en la medida de mis posibilidades. Tenía intención de revivir un poco el blog este verano y no hay mejor motivo que este. Os animo a uniros también y utilizar todos los documentos que han aportado desde la organización para que este junio el Orgullo sea más literario y llegue a cuanta más gente mejor. Seguidamente, comparto el manifiesto:

¿Por qué el mes de junio?

Porque junio es el mes del Pride, donde conmemoramos en 2019 los 50 años de los disturbios de Stonewall (28/6/1969), el día en el que, desde entonces, enarbolamos nuestras banderas de diversidad con orgullo. También porque en junio se produjo la masacre en la discoteca Pulse (12/6/2016) de Orlando, donde fueron asesinadas 50 personas.

¿Por qué ahora un #LeeOrgullo?

Porque la comunidad LGTBI+ continúa oprimida, porque aunque en España vivimos en una casi igualdad legal, esta es aún una quimera en la realidad. Un par de datos: en 2018, solo en la Comunidad de Madrid se registró, casi una denuncia al día por delitos de odio por orientación sexual, identidad de género o expresión de género. En el primer trimestre de 2019, en Barcelona se recogieron el doble de agresiones que el mismo período del año anterior. Y esto son solo las agresiones que se han denunciado.

Pensemos en los casos de acoso en las escuelas a jóvenes por ser «maricas» o «bollos» que cada año se salda con varios suicidios de adolescentes. Pensemos en los graves problemas de inserción social y laboral de las personas trans, en especial las mujeres, que acaban, demasiadas veces, en la marginalidad y la prostitución.

Pero si abrimos la mirada al resto del mundo, vemos que en al menos 80 países es delito tener sexo con personas del mismo sexo y que en 8 de ellos se paga con castigos físicos y pena de muerte, como por ejemplo la lapidación. En el continente americano han sido asesinadas cerca de mil personas trans desde 2015. En Europa, la situación empeora en países como República Checa, Polonia, Hungría o Rusia. En Chechenia existen campos de concentración para homosexuales, donde fue torturado y asesinado, por ejemplo, el cantante ruso Zelimkhan Bakaev.

La igualdad de derechos es un hito que muy pocos países han conseguido y la opresión sobre el colectivo sigue viva y en aumento. Por todo ello debemos continuar luchando y visibilizando. Junio es nuestro mes, el mes en el que nos sentimos más orgullosas/es/os que nunca de ser como somos, de luchar por nosotras/es/os y por los que no pueden luchar por sí mismas/es/os. Es por eso que arranca #LeeOrgullo, para poner otro grano de arena a la lucha desde la literatura.

Proponemos

Os proponemos leer autoras y autores LGTBI+ y libros con temática y personajes que den visibilidad a la diversidad al colectivo. Os proponemos hablar de todo ello en redes, en medios, en blogs, en podcasts y videos. Os proponemos difundir  #LeeOrgullo.

Proponemos a las editoriales que durante este junio, y todos los junios, promocionen la diversidad desde sus catálogos.

El movimiento arranca aquí, pero queremos que sea vuestro. Nos gustaría que lo hicierais vuestro y desarrollarais aquellos aspectos que os atañen o interesan más.

La diversidad

Queremos que sea un movimiento abierto, donde puedan encontrar sitio todas aquellas visiones que escapen de la heteronormatividad. Queremos leer sobre la diversidad, conocerla y profundizar en ella.
Somos una comunidad compleja, incluso con visiones contrapuestas de lo que somos o debemos ser.
Si crees que nuestro discurso no te incluye, escríbenos y lo mejoraremos.


Este manifiesto es una adscripción individual. Lo podrás encontrar en este blog y en blogs de otras personas que se unen a la iniciativa. No representamos a la comunidad, solo somos miembros de ella o estamos cerca.


Dalayn
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

~Reseña~ La Compañía Amable, o una nueva fantasía para enamorarnos a todos




Hace aproximadamente un año (quizá algo más) que Rocío Vega comenzó a publicar relatos de La Compañía Amable en su Patreon. Un año en que muches hemos estado mordiéndonos la lengua y hablando en pequeños corrillos de lo maravilloso de su propuesta y de las ganas que teníamos de que mucha más gente la conociera. Y es que, aunque haya quien diga lo contrario, hay muchas historias que no se han contado aún.

En este caso, nos hallamos ante cinco aventureras que van recorriendo distintos reinos en busca de encargos. Misiones como recuperar un tesoro, unos viejos pergaminos, un cadáver, buscar desaparecidos… Cinco mujeres muy diferentes pero unidas por una férrea amistad, el tema central en torno al que gira este libro. En un género como es la fantasía pseudomedieval donde los personajes femeninos suelen tener, si no un papel secundario, confinado por su condición de mujeres, Vega despliega un universo en el que pueden ser protagonistas, libres y abiertas con su sexualidad.

No obstante, el argumento va más allá que la amistad entre las integrantes de esta troupe. Antes de continuar, me gustaría aclarar que esto no es una novela, o al menos no una novela al uso. Hay que recordar que fue publicada en su mayor parte en Patreon, por lo que está dividida por entregas, como una serie. Cada episodio es autoconclusivo, si bien conviene leerlos en orden porque tienen cierta continuidad, sobre todo una de las tramas. Clarificado este punto, vamos a explicar cómo está conformada la historia de Trig, Dalika, Violante, Nadeeha y Ava.

Nadeeha me salió en el test de Buzzfeed y sí, acierto total
En primer lugar nos encontramos con "Por una amiga", relato que podéis escuchar (sí, escuchar) de forma gratuita en Lektu. En él conoceremos a Trig y Dalika cuando ya tienen unos cuantos años a sus espaldas y las cicatrices y el pasado pesan. Se reencuentran años después de que la vida las separara, y lo mismo ocurrirá en los sucesivos capítulos. Violante y Nadeeha también volverán para vivir una nueva aventura con la mercenaria y hacia el final comprobaremos como todas esas visitas han influido para que se desate un problema que deberán afrontar juntas.

Entre esos capítulos, que conforman un arco, encontramos otros situados en la juventud de las chicas, cada uno centrado en un personaje diferente. Estos sí que son, en cierto modo, independientes, si bien cada uno es un paso más en la amistad de estas aventureras, por lo que también recomendaría leerlos en orden.

Ahora bien, ¿quiénes son estas mujeres? Antes las he presentado brevemente, pero quiero expandirme un poco. En primer lugar conoceremos a Trig, que fue mercenaria y es, quizá, una de las más sensatas del grupo. Después vendrá Dalika, clériga de Avastrad, traspasa el flujo vital de su entorno para curar heridas (entre otras cosas); Violante, hechicera, con un carácter difícil y que causará algunas tensiones en el grupo; Nadeeha, espadachina procedente de una familia de cierto nivel, lo que la hará ser la encargada de hacer los tratos con los clientes; y Ava, la barda, buena gente pero un tanto bocazas. De todas ellas encontraremos ilustraciones interiores que servirán de presentación a cada uno de los ocho episodios en que se divide este volumen, realizadas maravillosamente por Cecilia G. F.


Esta ilustración de PREZ no está en el libro, pero ¿a que es alucinante?
Como podéis ver, esto huele mucho a juego de rol, y por ello es que alguna gente ha denominado a La Compañía Amable fantasía rolero-andalusí. Si bien la historia no surgió de una partida, sino de la propuesta de La otra fantasía medieval, la autora ha dicho en muchas ocasiones que es jugadora asidua y ha dado charlas sobre el tema, así que no deben extrañarnos estas influencias.

Por otra parte, lo de "andalusí" tiene todo que ver con la ambientación. Cuando leemos fantasía solemos encontrarnos con un pseudomedievo inglés o centroeuropeo, pero raramente los mundos que se construyen recuerdan a la Edad Media que se vivió en España, con esa mezcla de pueblos y costumbres (otro ejemplo sería Cordeluna, de Elia Barceló). Esta es otra de las particularidades de esta historia, que la hacen diferente y a la vez muy cercana.

Este libro no solo tiene un montón de aventuras, un sistema de magia con demonios esclavizados, giros de guión de lo más emocionantes o mujeres diversas, con sus diferencias y peleas, pero que, aun con todo, siguen siendo amigas. También tiene una gran cantidad de representación LGBT, hay lesbianas, gays, bisexuales, personas trans y asexuales, sin que por ello la trama gire en torno a esa condición. No debería ser un aspecto a destacar, pero dados los tiempos que corren, creo que es importante hacerlo notar. Porque, a pesar de esa amistad palpitante, hay muchos personajes que sufren, hay muertes, hay venganzas, hay rencores, hay pobreza, hay esclavitud y hay oscuridad. Por algo también se le ha definido como "grimdark de señoras (con brazacos)". Pero eso no impide que sea inclusivo, que se use el género neutro con personas no binarias, que se celebren bodas gays o que se permita la poligamia.

Con las imágenes interiores, portada y contraportada se ha hecho un mazo de cartas coleccionables 
Vega demuestra con un estilo directo y efectivo que todavía queda mucha fantasía por explorar y que derribar viejos clichés es una buena forma de hacerlo sin renunciar a la emoción y la calidad. Y, por si fuera poco, viene en un formato precioso, en tapa dura, con letras capitales (diseño de PREZ) e ilustraciones interiores a color con papel satinado. La única pega que podría ponerle es que la tipografía es un pelín grande para mi gusto, pero por lo demás la edición es una gozada para el precio que tiene. A mí me ha enamorado y, sin duda, quiero mucha más Compañía Amable (y mucha más Nadeeha). Seguro que si estáis buscando una fantasía diferente, también acabaréis atrapados.


Título: La Compañía Amable
Autora: Rocío Vega
Editorial: Cerbero
Encuadernación: Tapa dura
Año de publicación: 2018
Nº páginas: 544
Precio: 20



Dalayn
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.

lunes, 20 de agosto de 2018

~Fiction~ Dreamhunter



fiction by Laura S. Maquilón
translated by Shaila Mélmed


The body that lay on the bed was breathing heavily. A thin nightgown covered it and separated its skin from that of its companion, whose curves showed up thanks to the light coming through the window.

Another figure entered through it. The naked girl shivered, as if in her dream she could feel the disturbance in the air; the other one didn't flinch. Good for her.

My supervisor skirted around the mattress and stood in front of me. His shadow darkened against the white walls. There was a golden, dangerous glow in his eyes. I swallowed hard. I had always been intimidated by that glare, but at that moment I had the feeling that I was no less a prey to him than the girl sleeping peacefully a few feet away.

He lifted his chin and, instinctively, I reached into my shirt, a reflex acquired as a result of training. I pulled out the pendant and the circles emitted a silver glow, as if trying to imitate the nightly orb that spied on us from the firmament. I grabbed it with less force than I would have expected; it trembled like a curtain frightened by the breeze. I know that Ciro was sure about my insecurity by the way he tilted his head to the side. In the dark, I could imagine his crooked smile, daring me to turn around and flee back to where I came from.

As if it were so easy to leave the Guild once inside. It was something that I had realized over time, although I always expected it to hide an emergency exit door. In that room, while I was contemplating, along with countless stuffed animals, those two girls who rested unaware of my doubts, I knew that this door didn't exist. My superior's posture left no room for interpretation. He was there with the purpose of supervising my final examination and would fulfill his duty to the end.

When the dreamcatcher circles danced before my eyes, I also understood that it wasn't a game. Tests among apprentices were long gone. Now the reward was significantly greater, and the punishment, irreversible. That was as real as life itself—a cruel and ruthless act. The future of those women was in my hands; in Ciro's was mine.

The rumbling of my stomach gave me last push I needed.  I closed my eyes and focused on the weight of the pendant. The light pierced through my eyelids. I went deep into the fragments of light until the world became a mirror. The reflections of dozens of unfulfilled dreams danced like a rainbow on a piece of glass.

I remembered what I knew about the girl. It was the first time I had information about someone outside the academy. I was surprised about that too, but it made sense. We should find the perfect person for the perfect dream, it wasn't just a shot in the dark.  And that made it even more terrible.

Ana grew up in a neighborhood in the outskirts and was able to study genetic engineering thanks to her parents unpaid overtime, the same that allowed them to keep their jobs. Recently she finished paying her scholarship, after selling a project she had been working on—increasing the materials that the earthworms used in composting plants could digest. Next step was the marketing process, so she would feel more relaxed for a few months. The perfect time to raise a family.

The family that I had to steal from her.

There it was, like a sun among pearls of rain, silencing the darkness. The smaller circles of the dreamcatcher spun around the biggest one; that movement created some kind of black hole that swallowed, little by little, the light of that wish. Until it was extinguished.

The room seemed as desolate as I was without those flashes from the oneiric plane. Being back to that limited space, with Ciro's sharp look, felt like I'd been hit by a bus. I was sore in muscles I didn't even know existed and, somehow, recalling the heart I'd lost forever was painful too.

Ana, sweet Ana, shivered for a moment despite the stifling heat. Her amber skin looked duller, more sallow.

I averted my gaze and hid the pendant again under my clothes. I still could catch a glimpse of its light through them—it wouldn't stop shining until the dream contained in there was released.

Ciro came towards me and held out his arm, pointing at the window. I nodded and slipped through it. I easily went down through the cracks between the bricks while my supervisor's shadow chased me like a nightmare.

"You did very well, Marina. You're already halfway there," he told me when his feet reached the ground.

Since I started the Guild training I had never felt so little enthusiasm for a compliment. Even so, I murmured a shy “thank you” and ventured into the shadows on the street.

I had memorized the address. Although I had only lived in this town for six years, I knew it like the fluff of my belly button.  Too many hours out in the elements looking for food, or a job, or just the fresh breeze at a departamental's store door.  I had fled to the capital with the thought that there I would be able to fulfill my dreams, but my drawings turned out to be useful just for sleeping on them so I couldn't get dirty in the grim alleys.

That's why my head was somewhere else while my feet were going back to the city center, that's why I didn't realize that Ciro passed me until he threw me against some store's door. The handle dug into my ribs.

"There's no room for doubts or mercy here, or for any of those small town sentimentalities. Do you understand?"

The wrinkles around his eyes looked like spiders holding a flaming jewel. They were the only things shining in his dark face.

"I know," I muttered far less vehemently than I would have liked.

"Well, that's not what I saw back there. Stick to the first rule or you'll end up like Ismael. And I'm not warning you."

I'm threatening you, resounded through the corridors of my memory.

I remembered Ismael. I had a devil of a job isolating his aspirations to have a decent life by being an accountant and find other minor dreams, like having an ice cream on a terrace. That wish was so powerful that eclipsed the others. But when he finished his training and was forced to get rid of it, he preferred to give it up than carrying out the assignment so they took away all his desires—he didn't want to live, but he didn't want to die either, he just starved himself, wallowing in his own excrement.

I wasn't going to end up like this. I had not given up my family and Nati to end up like a pig on a farm. They were already too far away to turn back.

I shoved Ciro away. I ignored his crooked smile and set off again. The determined expression on my face was illuminated by the street lights.

In a few minutes we were in a very different neighborhood. The buildings were shorter and more elegant—the cornices were aligned as if they were the gunwales of a boat. There, the windows were adorned with curtains that swayed when the wind started blowing.

Followed by Ciro, I climbed up a downspout that went down the front of one of the medium-sized houses that broke the monotony of the block. We got to a balcony surrounded by a stone balustrade. Once there, I went into the room, whose size reminded me of one of those apartments for beggars where I had robbed sometimes. There was a woman, breathing softly, in the bed. In front of her, lying back in an armchair, a thin man was dozing; he opened his eyes when he heard the scrape of my shoes on the floor.

Ciro raised his hand when he saw him sitting up. The man stopped with a smile of satisfaction. He didn't have time to change it before my supervisor got close and injected him a sleep inducer into his throat. The client collapsed into his arms and, by the time he finished seating him, I was already near the headboard, admiring the generous curves of that young woman who was sleeping unaware that her life vision was going to change overnight.

I pulled the dreamcatcher out from between my sweaty breasts. Ciro waited while sitting on the client.

This time I didn't look down, but rather entered immediately into the sea of ​​mirrors in the oneiric plane. My will made the pendant spin, this time to spit out the dream I treasured in and transferred it to its new owner, although she hadn't asked for it. As the silver light touched the woman's plump flesh, and she absorbed it through her pores, I felt disgusted with myself, so I just stayed focused on the thoughts about the big meal I was going to eat once I got paid for that assignment. Given that it was my Guild final examination and I was under supervision, I wouldn't receive full payment, but at least it would allow me to break for a day the insect and withered vegetable diet that I have been on since I left my village.

The glow was extinguished and the room went dark. The weight of the dreamcatcher was missing and replaced with a feeling of emptiness and anguish. I swallowed back the bile rising into my esophagus while I was walking with Ciro back to the balcony, following his instructions.

There were no half smiles or praises, just a slight prick on my wrist that officially  confirmed that my life didn't belong to me anymore. Now I had a responsibility towards the Guild and I was bound, hopelessly, by its laws. But at least I was somebody, a dreamhunter, and that was better than nothing.

"We'll meet this afternoon at the headquarters. There are a few jobs that you may be interested in."

I didn't miss the sarcastic tone of his last sentence, but I simply ignored it.  He jumped down to the street and scuttled down the nearest alley. If I was lucky, I would never see him again. He was only in charge of apprentices and I wasn't one of them anymore. I hoped my next supervisor wouldn't like playing hard to get so much.

I was rubbing the place where the tracking chip had been lodged, when I heard a whisper behind me. The client was beginning to regain consciousness. Careful not to make a sound, I went down to the pavement, crossed the street and climbed up the wall of a building. I should have gone to the academy to spend what I expected to be one of my last nights there, but instead something was holding me back, as if part of me wanted to be sure that the dream that I had sold hadn't been tainted, as if this could make up for that despicable robbery. But when the client woke up his wife and they began to take off their clothes, reality forced me to turn around and go to the other side of the city trying to leave behind that soul that was being too heavy for me to bear it.

Dawn came on me with its circle of light while I was standing at a fertility clinic entrance. I needed more money to add some alcohol to my party day, and I had heard that you could get a good deal for your ovaries. After what I had experienced that night, I preferred to find out rather sooner than later.


Thanks for reading! I hope you liked it.
And thanks to Shaila too for helping me take this story even further.
You can also read it in Spanish.



martes, 31 de julio de 2018

~Reseña~ Horizonte Rojo Vol. 2, o la elección del mal menor




¿Cómo reseñar, llamémoslo, la segunda temporada de una serie sin destripar todo lo que ocurre en la primera? Fácil no es, así que para quien no quiera saber ninguna particularidad de lo que ocurre en Horizonte Rojo Vol. 1 (Episodios 1-3), le conmino a que corra a leer el nº 1, porque la historia de Kerr cada vez es más compleja, más intensa y cuando empiezas no puedes parar. También se puede escuchar qué me pareció el primer arco en A.K.A. mi abandonado podcast.

El segundo volumen de Horizonte Rojo agrupa los números 4-7 y, al igual que el primero, cierra un arco, si bien no es el final de esta serie de novelas cortas. Si en el Vol. 1, Rea Kerr tenía una misión que se le complica, aparecen traiciones, chantajes y organizaciones politicocientíficas bastante peligrosas, en el Vol. 2 asistiremos a un complot galáctico que se va fraguando poco a poco, con nuestra mercenaria favorita de por medio. Y ella no está pasando precisamente por su mejor momento.

El nº 4 es un descenso emocional a los infiernos de Kerr. Los hechos acontecidos durante el número anterior la afectan mucho más de lo que podríamos haber pensado. La capitana, apartada de su puesto por decisión de su padre, ve enemigos por todas partes y siente que es un desastre como mercenaria y como persona. A lo largo de los siguientes números continuará su evolución y veremos si es capaz o no de superar el terrible estado mental en que se encuentra.
Mientras tanto, dos acontecimientos desatan lo que serán las dos tramas principales de este arco: la vida amorosa de Kerr y su vida laboral.


En relación con la primera, Kerr encuentra una nueva compañera con la que se siente cómoda y feliz, pero no es la única mujer en su vida. Hay una lucha interior constante sobre sus sentimientos, sobre si lo que está haciendo está bien o no. Para el lector se ofrece un dilema similar, y es que no podemos dejar de empatizar con la protagonista, pero al mismo tiempo tenemos una perspectiva más objetiva. ¿Cuándo y cómo una relación se convierte en tóxica? ¿Cómo juzgamos nosotras a Kerr? Y, todavía más importante, ¿tenemos derecho a hacerlo?

La vida laboral de la mercenaria también tendrá mucho que ver con la personal, y es que en el transcurso de una misión se reencuentra con un familiar muy cercano que había desaparecido años atrás. Este reencuentro propiciará una serie de acontecimientos que tendrán eco en la Confederación de Planetas y la mercenaria no dejará de hallarse en situaciones en las que tendrá que hacer elecciones que podrían cambiar por completo el panorama político. Y no parece haber ni una buena.

El nº 5 diría que es una novela puente. Los hilos se van moviendo sin que se pierda el interés, con pequeñas misiones y una peligrosa búsqueda. Y entonces llega el nº 6 y la crudeza del 4 se queda en nada. Kerr es atrapada junto a otros miembros de la tripulación por una especie alienígena que históricamente siempre ha estado en guerra contra la humanidad. Es torturada durante horas, y ese evento será crucial para los giros que se desarrollan en el nº 7. ¿Que el 6 parecía el mejor episodio hasta la fecha? Pues en el siguiente se supera, se coloca a Kerr entre la espada y la pared en un asalto que se vuelve en su contra.


Mientras en el volumen 1, sobre todo en los primeros dos episodios, había bastante interacción con la tripulación para ir conociéndolos, en este la acción se centra casi en exclusiva en Kerr. La tripulación queda en un segundo plano excepto Rurik, hombre al que hay que achuchar muy fuerte y que sospecho que propiciará una inundación lacrimógena en el futuro. Pero aparte de las interacciones con él, Ariadne y Kirsten, todo está focalizado en Rea, en sus enredos, sus problemas con el alcohol, con los chantajes, con la familia. Sigue evolucionando como personaje y nos introduce en un mundo todavía más gris: aquel en el que no hay decisión buena, en el que el límite entre lo moral y lo que no lo es se desdibuja, en el que hay personas que no son buenas ni malas, solo perspectivas.

Para mí ha sido un chute, no podía dejar de leer y pasar las páginas. Y encima me ha dejado con unas ganas increíbles de leer la conclusión de Horizonte Rojo. Creo que Vega se ha superado: hay mejor control de los tiempos, de cómo se van descubriendo las mentiras y medias verdades, de los valles y los picos de acción, y eso se nota mucho a la hora de generar interés. Habiendo tiros, sexo, gravedad 0, drogas y política, lo que no entiendo es que la HBO no haya comprado los derechos ya. ¡HBO! ¡Netflix! ¡Aquí hay un filón! Mientras las televisiones despiertan, al resto nos quedan los episodios. ¿Para cuándo el próximo?


Título: Horizonte Rojo Vol. 2
Autora: Rocío Vega
Editorial: Café con leche
Encuadernación: Tapa blanda
Año de publicación: 2018
Nº páginas: 450
Precio: 17,90

Dalayn
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.
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