Blog de literatura fantástica

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viernes, 2 de septiembre de 2016

El Señor de los Anillos como agente liberador


Vais a perdonar que hoy no me pasee por el venenoso blog con una reseña bajo el brazo; también que no llegue a la hora habitual y me retrase en la publicación, pero creo que lo merece.

Llevo tiempo con la idea rondando por la cabeza de escribir sobre lo que hoy me traigo entre manos. Es curioso cómo han cambiado las tornas de la cultura popular en los últimos veinte años. Ya no hablo de internet, ni de la fuerza que tiene hoy en día. Hablo de antes de que su uso se masificase. Antes de los smartphones, de los facebooks y twitters, e incluso de los propios blogs. Hablo de cuando las noticias venían por las revistas, de cuando los tráilers los veías únicamente antes de las películas, de cuando no había vídeos virales y de cuando los trucos en los videojuegos viajaban de boca a boca.

Antes de entrar en el siglo XXI, el «mainstream» en los colegios era muy distinto al actual. No había macro-universos cinemáticos ni comunidades online. Hasta el bullying era distinto (no se llamaba «bullying», sino «abusones»). Leer fantasía o involucrarte en un mundo fantástico mediante juegos de tablero o de rol, por lo menos en mi experiencia, era un «pringado» automático en tu expediente social que te recluía a un rincón del patio de recreo donde te juntabas con los tres o cuatro amigos que compartían tus gustos. Si hablabas del tema, que no fuera muy alto si no querías ser objeto de chiste por parte de los «molones» que jugaban bien al fútbol, veían fútbol, hablaban de fútbol y llevaban equipamiento de fútbol a absolutamente todas horas.

Google Maps no tiene nada que hacer aquí
Como digo, todo esto era de otra época, de antes de cambiar de siglo. De antes de que la cultura popular comenzase a ser maleada por las furias de internet.

Sería allá por mediados de diciembre de 2001, cuando se estrenó una película que, tal y como hiciera STAR WARS por los años 70, dejó a todo el mundo boquiabierto con la primera entrega de la adaptación al cine de una de las novelas consideradas más complicadas de trasladar al celuloide: El Señor de los Anillos.

Tío, ¿qué comiste ayer?

Todo el mundo la había visto. Todo el mundo la comentaba por los pasillos. Cómo mola. Pedazo de efectos especiales. ¿Y los orcos? ¿Y CUANDO SALE EL BALROG? Los límites del rincón de los «pringados» cada vez se hacían más difusos, y podíamos llevar nuestros juegos por más sitios y cada vez con más gente. Podíamos jugar a ser la Comunidad del Anillo, matando orcos a diestro y siniestro sin miedo a posibles repercusiones dentro de la micro-sociedad que constituía el colegio. Había juguetes, espadas, trajes, pósters de todo tipo para desatar nuestra pasión tolkieniana. La lectura era aún un tema tabú, pero se toleraba siempre y cuando no se hiciese mucho alarde de ello.

¿Cuántas veces los hemos leído en bucle?

No sólo de ESDLA estoy hablando. Apenas un mes antes, Harry Potter y la Piedra Filosofal se estrenaba también en los cines. También la había visto todo el mundo, y la comentaba, y jugaba a ser mago. Hogwarts y la Tierra Media se habían convertido en un campo diáfano por donde la imaginación infantil se movía a sus anchas. Los que leíamos comparábamos en los pasillos entre clases por dónde nos habíamos quedado la noche anterior. Reconoceré aquí ante todos vosotros que la primera historia que escribí en mi vida se llamaba Fred y George y la Ciudad Volcán (recuerdo que recibí una pequeña bronca de la profesora porque había un par de líneas un tanto polémicas. Sacad vuestras propias conclusiones si queréis). La Amenaza Fantasma había llegado unos años antes, pero éramos demasiado pequeños para comprender el impacto de su estreno, así que el fandom no se desarrolló en mi generación hasta tiempo después, cuando sus dos infames secuelas dieron el salto al cine.

Pues el bicho éste me hizo gracia cuando lo vi en el cine.

Por supuesto, la fiebre dio paso a otras cosas que no vienen al cuento ahora, pero sin embargo el poso que dejó la adaptación de Peter Jackson en la memoria colectiva (esto es, aceptar el término “fantasía” con acepciones no-negativas) es algo digno de elogio y por lo que siempre estaré agradecido. No entraré en cuestiones de si es mejor o peor adaptación, de qué película es mejor o de si Tom Bombadil, Tom Bombadi-ló. El Señor de los Anillos fue una puerta abierta a un mundo que muchos debíamos traspasar de puntillas, una extensión de posibilidades que nos permitió comportarnos como nosotros mismos delante de todo el mundo. Y lo más importante de todo: nos abrió el camino a la lectura, en mayor o menor medida. A querer descubrir más mundos, más historias. A querer ampliar horizontes y a querer obsesionarnos con más aventuras.



Charles D.
Filólogo, lingüista, lector irredimible y cinéfilo/seriéfilo empedernido.Digo muchas tonterías en Twitter (@OrdHum). También escribo si me dejo. 

miércoles, 31 de agosto de 2016

~#LeoAutorasOct~ Dedicamos octubre a leer autoras (y estáis todos invitados)



Hace unos meses pudisteis leer aquí mismo recomendaciones de escritoras (42 en concreto, divididas en Parte I, Parte II y Parte III, para no saturar) a raíz de este HangOut con autoras de fantasía. Estos días, además, se ha hablado bastante sobre el papel de las mujeres en la literatura de género: en la mesa redonda de ciencia ficción que tuvo lugar en el Festival Celsius 232 o en esta visión desde el mismo festival de Canal Nostalgia; en reflexiones desde el punto de vista de un lector asiduo en Donde Acaba el Infinito o a raíz de los Premios Hugo en Hermenaute; finalmente, en el blog de la escritora de ciencia ficción Felicidad Martínez, que acabó creando este foro para hablar de autoras de género #LeoAutorasFantásticas. Eso sin olvidar, por supuesto, el #ProyectoEscritoras, del que también os hablé brevemente hace unos meses y en el que seguimos trabajando con mucha ilusión porque tenemos un grupo convencido de que este es un tema importante, que interesa y del que debemos formar parte cuanta más gente mejor.

¿Y qué interés tiene el hablar tanto de mujeres del fantástico y la ciencia ficción? Pues el mismo que hablar de fútbol, depende de a quién le interese. Pensadlo detenidamente, coged vuestras lecturas de este año, de otros años, y contad los libros escritos por mujeres y hombres que habéis leído. Si estáis en el 50/50, ¡felicidades! Pero si no, y sobre todo si habéis leído más de hombres (que es lo habitual) quizá sea el momento de preguntaros por qué. ¿Son las grandes editoriales, que publican a menos mujeres y las publicitan mucho menos? ¿O somos los lectores, que nos dejamos llevar por las modas y el hype del momento y leemos a más hombres porque es lo que nos venden? ¿Si las editoriales publicaran a más mujeres las leeríamos más también? ¿O si nosotros leyéramos a más autoras forzaríamos a cambiar el mercado editorial?

No sé vosotros, pero al menos yo, tengo de editorial lo mismo que de Stark. Sin embargo, como lectora tengo todo el poder que me da elegir mis lecturas, y ahora también como blogger, de darles visibilidad. De hecho, es gracias a muchos lectores hablando de escritoras en sus blogs y sus redes sociales como he sabido de muchas. Por eso no pude evitar unirme al #LeoAutorasOct salido de una conversación sobre este tema en twitter: Carbaes, Isa-Janis, Marbaden, Omaira, Isa… Y al que por supuesto estáis invitados a participar (de hecho bastante gente se ha unido ya a esta iniciativa). Un mes para leer solamente autoras (de género o de lo que queráis). Un mes para aportar nuestro granito de arena, para visibilizar, para conocer, para hablar de escritorAs, para concienciarnos de que si nos dejamos arrastrar dejaremos a un lado una parte importante del pensamiento humano (algo así como el 50%, que no es poco). Si tenemos que planificarnos y ser más conscientes para equilibrar el baremo, hagámoslo; nadie va a cambiar el mercado en nuestro nombre, y si existe la posibilidad, ¿por qué dejarla en manos de otras personas?

Así que aquí os traigo una lista de algunas obras que tengo en la Pila, para que cojáis ideas, opinéis sobre ellas si ya las habéis leído o conozcáis nuevas si no es así. Y marcadas en rojo, las que pienso leer en octubre, que como soy doña lenta (no sé si tiene que ver con lo de sierpe pero bueno) y lo mismo me leo 4 o 5 libros que uno solo, voy a marcarme 4 como objetivo y si consigo rebasarlos ya elegiré otra al azar.


CONCEPCIÓN PEREA: La corte de los espejos 
MARGARET ATWOOD: El cuento de la criada 
EMILIA PARDO BAZÁN: Fantasía 
ANNA STAROBINETS: El vivo, Una edad difícil
LAURA GALLEGO: Alas de fuegoAlas negrasEl libro de los portales
ANA MARÍA MATUTE: El verdadero final de la Bella Durmiente
ALISTER MAIRON: Subsuelo, Sorgina 
TERESA VIEJO: Mientras llueva
ALBA QUINTAS GARCIANDÍA: La chica del león negro
ANA GONZÁLEZ DUQUE: Leyendas de la Tierra Límite: Las Tierras Blancas, Leyendas de la Tierra Límite: Las Tierras Oscuras
URSULA K. LE GUIN: El ciclo de TerramarLa mano izquierda de la oscuridad Los desposeídos
RU EMERSON: La princesa de las llamas
LAUREN BEUKES: Monstruos rotos, Las luminosas
MARION ZIMMER BRADLEY: Las nieblas de Avalon
NAOMI NOVIK: Un cuento oscuro
NNEDI OKORAFOR: Binti
CAROLINA FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ: La bella durmiente a través de la historia
LEIGH BARDUGO: Seis de cuervos
SUSANNA CLARKE: Jonathan Strange y el señor Norrell
ROBIN HOBB: El vatídico
SUSANA VALLEJO: Porta Coeli
CHARLOTTE BRONTË: Jane Eyre
MATILDE ASENSI: El regreso del Catón
ANGELA SLATTER: The girl with no hands (PORFAVORQUEALGUIENTRADUZCAAESTAMUJER)
IRIA G. PARENTE Y SELENE M. PASCUAL: Títeres de la magia ✔
N.K. JEMISIN: Los cien mil reinos, The fifth season 
LOLA ROBLES: En regiones extrañas ✔
MARY ROBINETTE KOWAL: Glamourist histories (PORFAVORYAESTATAMBIÉN)
CLAIRE NORTH: Las primeras quince vidas de Harry August
JANE AUSTEN: Mansfield Park, La abadía de Northanger, Sentido y sensibilidad, Persuasión
JO WALTON: Entre extraños, Garras y colmillos, The just city
G. GILLOW WILSON: Alif el invisible
LAURA TEJADA: Los mundos de Täryenn
DIANA WYNNE JONES: El castillo ambulante 
ELIA BARCELÓ: Anima mundi
MARY SHELLEY: Frankestein
LAURA MORALES y MIRIAM ALONSO: Hijos de Asgard
ALIETTE DE BODARD: En una estación roja, a la deriva
Alucinadas II (Antología de ciencia ficción escrita por mujeres)






Dalayn
Lectora por vocación. (Medio) arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.

domingo, 28 de agosto de 2016

~Relato~ Al compás de una estrella




Se retuerce, agotados su cuerpo y su alma. Gira sin saberlo al compás de una estrella que, como ella, va muriendo poco a poco. Demasiado rápido y demasiado lento. Su único consuelo es la inconsciencia, pero el sueño huye de sus pesadillas. Desea que mañana no sea otro día, que llegue el silencio, que callen las voces, los ecos de las canciones alegres que ha olvidado. Acaba meciéndose en hilos de agua y sal y solo entonces la oscuridad la consume. Aún más.

Palabras propuestas: ecos, canciones, muriendo
 



Dalayn
Lectora por vocación. (Medio) arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.

viernes, 26 de agosto de 2016

~Cine~ "Escuadrón Suicida", o del arte de dar palos de ciego



Más vale tarde que nunca, o eso dicen. Esto de ver las películas cuando medio mundo ya las ha sobreanalizado hasta el hastío tiene sus pros y sus contras. El pro más importante: es un bálsamo infalible para el control de expectativas. Al saber lo que uno se va a encontrar más o menos, es posible deshacerse de toda intentona de búsqueda de errores para centrarse en disfrutar las cosas buenas que pueda ofrecer. El contra más puñetero: que es totalmente imposible deshacerse de todas aquellas críticas negativas que ya has leído hasta la saciedad, hasta el punto de que es imposible no verlos.

Pero quiero empezar por lo bueno. Antes de nada (como siempre) es de rigor avisar que esta reseña va a ir hasta las cejas de espoilers. No espoilercillos de esos que no te das ni cuenta. Hablo de espoilerones como casas que pueden machacar la película. Avisados quedáis.

Con todos sus puntos flacos, es una película que se deja ver. Tiene acción y chascarrillos a montones, así que es medianamente entretenida para la mente que no busca más que BOOM BOOM ZAS ZAS TATATATATATA PEW PEW FSCCHIUUUUUU. En ese sentido cumple más que de sobra, entregando una trama simple, en la línea de una película más de superhéroes (notad que he dicho superhéroes, y no supervillanos, que es lo que nos vendían en las promos). Nada especial.

Oye, ¿en tu contrato no decía que éramos los malos?
Otro punto bueno: Margot Robbie y Will Smith como Harley Quinn y Deadshot, respectivamente. Sobre todo en la primera mitad de la película se sienten como adaptaciones palpables y reconocibles de los personajes de los cómics. Me alegré mucho de encontrar positivo este aspecto ya que era una de las cosas que más me preocupaban cuando se anunció años ha. Ambos hacen un trabajo loable cuando el guión se lo permite, e irradian carisma a borbotones cuando aparecen juntos en el plano.

El caso de Leto, muy comentado por aquellos lares de infinita sabiduría que es internet, me tiene dividido. Si bien el doblaje no ayuda a que me crea al Joker, en la película hay demasiado poco metraje suyo como para poder valorar su participación como algo positivo o negativo. Pienso que podría haber hecho mucho más, y mejor. Pienso también que si en el futuro usan al Joker como es debido Leto puede lucirse mucho más. Porque al final, a pesar de mucho «método» y leyenda urbana sobre su preparación para el personaje, han incluido tan poco de su trabajo en el filme que apenas se puede entrar a valorar.

Moviéndonos a un plano más negativo, mi primera impresión al salir del cine fue que a Ayer le habían “JoshTrankizado”, y que Escuadrón Suicida había sido “CuatroFantastizado”. Me explico: Entiendo el proceso mental que llevó a Fox y Warner respectivamente a acudir a estos dos directores noveles para encargarles la realización del reboot de Los Cuatro Fantásticos y Escuadrón Suicida. El primero, con Chronicle, había demostrado que podía hacer una película de adolescentes experimentando con sus nuevos poderes de una manera exitosa (perfecto para lo que debió haber sido 4F al final). El segundo, con Sabotage, había demostrado ser muy hábil a la hora de representar a un grupo de tipos duros que no dudan en volverse contra ellos mismos con tal de llevarse el dinero (también perfecto para lo que debía haber sido Escuadrón Suicida). Sin embargo, y tal es la mentalidad ejecutiva, el producto que ambos entregaron no terminó de gustar a los directivos en cuestión, a los que les entró el canguele y decidieron «arreglarlo» para evitar un posible fracaso en taquilla.

Cuestionándose el sentido de la vida.
Lo que ocurre es que el resultado final, que en ambos casos prometía ser subversivo y dar un aire fresco a un género cada vez más lastrado por sus propios convencionalismos, acaba siendo un batiburrillo de las buenas ideas iniciales mezclado con los clichés más trillados del cine superheroico. Al final, el resultado es peor porque a la película le cuesta sostenerse por carecer de cimientos fuertes. He notado demasiado el intento de «vamos a meter ya lo que le gusta a la gente en la película, no vaya a ser que innovemos demasiado». ¿Que a la gente le gustó mucho el tráiler por el buen uso de la música que hacía? Pues metemos siete canciones distintas en los primeros diez minutos de película. Y después también. Que oigan, no me malinterpreten, las canciones son buenísimas; parecía escuchar mi lista de favoritos de Spotify. Pero el bombardeo de clásicos de rock se hace cansino por la necesidad de usarlo cada dos por tres.


Ese miedo a innovar «por si fracasa» infecta a Escuadrón Suicida como una gonorrea mal cogida. Los personajes, que nos vendieron como «los malos», acaban comportándose como nunca lo haría su homónimo en el cómic. Igual que he dicho que al principio Harley y Deadshot eran como debían ser, conforme traspasamos el ecuador de la película van perdiendo su identidad hasta volver al maniquí con ojos y comportamiento al uso con el que los directivos están más cómodos. Por ejemplo, en la escena del bar, Harley Quinn, conocida por ser una psicópata sumisa a Joker y además estar como una cabra, intenta RAZONAR con el Diablo. En serio. Razonar. Harley Quinn. Seriously. No es consecuente con su personaje, y ahí pierde credibilidad.

Hablando de el Diablo. Se une al Escuadrón, ¿Cuánto tiempo? ¿Cuatro horas? ¿Y eso es tiempo suficiente como para que al final de la película aparezca diciendo “no quiero perder a mi familia otra vez”? Sin empezar a hablar de Encantadora, que la convierten en un villano más de usar-y-tirar, plano como la línea de pensamiento de un concursante de Mujeres, Hombres y Viceversa. Slipknot, al que presentan como «ése», y que matan a los tres segundos de empezar la operación. Boomerang, que da mucha vergüenza ajena y aún no estoy muy seguro de por qué narices debe estar con el Escuadrón. Las posibilidades que abrían con sus ideas iniciales se ven masacradas por la propia inutilidad de los que mueven los hilos y están dificultando el despegue de la franquicia DC.

¿Que tenemos que enfrentarnos a ESO? ¿ESA MIERDA?
Voy a parar aquí porque creo que he dejado mi posición bien clara. Me da mucha rabia porque podría haber sido la prueba que Warner necesitaba para demostrar que se preocupan por el producto que tienen entre manos. Sin embargo, lo que han demostrado es que para ellos no hay diferencia entre hacer DC, Marvel o Image comics. Para ellos, la propiedad intelectual que tienen en su poder es «tipos con trajes raros dándose de palos con otros tipos de trajes más raros», sin ver más allá. Y por eso sus películas pierden fuelle y apoyos constantemente.

En definitiva, es una película normalucha, de mata-al-villano al uso, sin aprovechar el gigantesco potencial que los personajes de otorgaban. Una pena.

¿Merece entonces un FUCK YES? Pues no. Ni fuck, ni yes, ni meh, ni nada. No digo NO, porque tampoco la considero mala de suspenso. Pero estoy demasiado enfadado como para otorgarle el MEH que se merece.





Charles D.
Filólogo, lingüista, lector irredimible y cinéfilo/seriéfilo empedernido.Digo muchas tonterías en Twitter (@OrdHum). También escribo si me dejo. 

miércoles, 24 de agosto de 2016

~Reseña~ El dios asesinado en el servicio de caballeros, o una divertida aventura en un submundo que traspasa fronteras




Soy a quien llamas cuando la chica de la curva te ha robado el coche. Soy a quien recurre el hombre del saco cuando un extraño se mete en su casa. Soy a quien necesitas cuando descubres una cabeza de unicornio en la cama.
Soy detective paranormal y me enfrento a diario a los sucesos más extraños que puedas imaginar. Pero acabo de encontrar el cadáver de un dios griego en el maletero de mi coche. Y hasta yo tengo un límite.

Esta novela cuyo nombre ha conseguido que twitter se quede pequeño promete grandes dosis de risas y diversión, acompañadas a ser posible de una buena ración de palomitas. Y es que si algo destaca en el primer caso de Parabellum, detective paranormal, es su ambiente de película al más puro estilo Hollywood: persecuciones locas, tiros, alcohol, romance, mentiras, secretos. Y el cadáver de un dios en un maletero sin nada ni nadie que lo explique.

Así empieza El dios asesinado en el servicio de caballeros (a partir de ahora, Parabellum), la primera novela de Sergio S. Morán, autor de webcómics como ¡Eh, tío!, EMO (Enseñanza Mágica Obligatoria) o El Vosque. Nuestra protagonista, Verónica Guerra, no recuerda qué hace dicho cadáver en su viejo Seat. Así pues, su primera misión será recuperar sus recuerdos y seguidamente encontrar al autor del crimen. Pero no será tan fácil, pues tendrá que vérselas con multitud de criaturas sacadas de las más variopintas mitologías y creencias que tratarán de impedir que meta sus narices en un asunto de lo más divino.

¡Se van a enterar estos griegos!

Sin duda es de alabar la labor imaginativa de aglomerar todas las leyendas del mundo en un bar irlandés de Barcelona, más allá del martillo de Thor o los deslices sentimentales de Zeus. El autor consigue que el trabajo de Parabellum parezca de lo más natural y que el submundo que ha creado tenga verosimilitud y coherencia en sí mismo. Hechizos para ocultar el verdadero aspecto de una gorgona, balas capaces de matar cualquier ser mitológico que se precie, fantasmas atados al mundo por un asunto sin resolver. Todo sin perder ni un ápice de humor e ironía, acompañantes en todo momento de las breves explicaciones que nos adentran en esta novela de fantasía urbana, la cual no podemos evitar que nos recuerde al mundo de Harry Dresden.

No obstante, ya que el escritor sitúa la historia en una Barcelona real y actual, al igual que Burgos o Sitges, he echado de menos que estos sitios tuvieran un papel más allá de poner nombre a un lugar (o de diferenciar barrios por el poder adquisitivo de sus habitantes). Apenas hay descripciones, solo breves menciones a la ingente cantidad de turistas del Barrio Gótico o el dinero que tienes que invertir para vivir en ciertas zonas, pero nada más que haga distinguir Barcelona de cualquier otra ciudad. No hablo, por supuesto, de introducir largos párrafos interminables que describan piedra a piedra la Sagrada Familia, pero sí pequeños toques que hagan de Barcelona más que una mera mención, que la conviertan en un ente más vivo y representativo dentro de la novela (algo que por ejemplo sí hace Neil Gaiman en Neverwhere o Susana Vallejo en Switch in the red).

Parabellum es la gran protagonista de esta historia, una detective osada, atrevida, capaz de grandes hazañas para poder llegar a fin de mes y de grandes mentiras para mantener su mundo a salvo. Porque, entre otras cosas, si las mitologías y leyendas salen a la luz, ella dejaría de cobrar. Pero Parabellum solo es la detective, ávida de ego y reconocimiento; cuando llega a casa hambrienta le gusta sentirse normal, quitarse su disfraz y ser simplemente Verónica Guerra, una chica más bien insegura que odia mentirle a su novio Roberto, a pesar de que necesita separar los dos mundos en los que vive. El desglose entre Parabellum y Verónica es magnífico y el autor nos hace dudar en todo momento de cuál es la verdadera piel del personaje y cuál su disfraz, o si son dos caras irreconciliables de la misma moneda.

Menudo tostón está metiendo esta tía. A mí que me paguen.

El resto de personajes son secundarios, muy bien dibujados y con voces claramente reconocibles, eso sí, aunque pocos (muy pocos) tienen su propia historia detrás (o dejan entreverla, al menos). Son personajes que sirven para que Parabellum interactúe y se vaya desarrollando la trama, y aunque seguramente sería más enriquecedor darles más espacio, no es la intención de la historia y en sí misma tampoco lo necesita. Pero eso no quita que nos quedemos con las ganas de conocerlos mejor.

La trama se desarrolla de forma lineal con un ritmo ágil llevado por el humor de Parabellum y los curiosos casos transversales que se le presentan durante su investigación. Otra de las cosas que más me han gustado de la novela es que no se deja nada al azar y aunque parezca que la historia se desengancha  del hilo principal, todo tiene una razón y una conexión con el cadáver del dios. Sin duda se hace un muy buen uso del arma de Chéjov (donde cada elemento que se mencione debe ser utilizado o cumplir una función), lo que hace que todas las partes de la novela tengan una gran cohesión.

Sin embargo, la coherencia que acompaña toda la novela parece romperse hacia el final. Este no deja de ser bueno, pero a mí me ha dejado con cierto regusto amargo, con la sensación de que podría haber sido algo mejor. En primer lugar, porque el ambiente peliculero que hasta entonces había caracterizado la historia se fuerza en exceso, y el «buah, qué pasada» se torna en un «menuda sobrada». Solo ha sido un elemento en particular en realidad, pero ha empezado a romperme la magia que se había ido formando en toda la narración. En segundo lugar, porque se fuerza la apertura de un hilo para continuar con las aventuras de la detective cuando hay otro del que nuestra concienzuda protagonista parece olvidarse, después de estar repasando cada posibilidad durante todas las páginas. Simplemente he pensado: «Parabellum no se olvidaría de mencionar esto». Pero se le pasa, y aunque puedo entender por qué, sigue dejándome la sensación de que está hablando más el escritor que el personaje.

Parabellum es una novela con mucho humor, sin grandes pretensiones, con mucha imaginación y un buen saber hacer en el que se nota la experiencia de Morán en el webcómic. Su originalidad radica en coger las mitologías y los clichés de las novelas de detectives y congregarlos para darnos un libro que, sobre todo, aspira a que el lector disfrute. La tensión no baja en ningún momento y las escasas 300 páginas del libro se cubren en poco tiempo. El manejo de las voces de los personajes, la conjunción de leyendas (clásicas y no tan clásicas) e ideas como la creación y destrucción de los dioses son los grandes puntos fuertes de esta historia, de la que espero que no tarde en salir su siguiente entrega porque me ha dejado con ganas de mucho más (mientras tanto leeré el relato que publicaron en Fantífica con Parabellum a la carga).


Título: El dios asesinado en el servicio de caballeros
Autor: Sergio S. Morán
Editorial: Fantascy
Encuadernación: Tapa blanda con sobrecubiertas
Año de publicación: 2016
Nº páginas: 334
Precio: 19,90€ / 7,99€ (ebook)







Dalayn
Lectora por vocación. (Medio) arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.
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