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domingo, 17 de mayo de 2020

Emilia Pardo Bazán, 100 años después

Emilia Pardo Bazán


El próximo año se cumplirá el primer centenario del fallecimiento de doña Emilia Pardo Bazán, destacada escritora española, sobre todo en el movimiento del naturalismo, feminista y avanzada a su tiempo. Bien por la aproximación de esta fecha, bien por la recuperación que se está realizando de figuras relevantes en el ámbito de la cultura que han sido históricamente relegadas a un segundo plano, lo cierto es que en los últimos años se ha hablado mucho de Pardo Bazán, de su producción y de su implicación como feminista.

Tal ha sido el creciente interés, y al estar ya sus obras exentas de derechos de autor, varias editoriales han publicado cuentos y novelas menos conocidas, hasta tal punto que se me hace complicado seguirles la pista y saber qué títulos se repiten en las diversas colecciones. Así pues, sirva este artículo no solo para saciar vuestra curiosidad, sino también la mía.

Después de mencionarla de pasada en el instituto, mi primer acercamiento a la autora fue a través de una pequeña publicación gratuita que reseñé en La Nave Invisible. A raíz de esa reseña, investigué para publicar su bibliografía y encontré un jugoso artículo académico sobre la inclusión de lo fantástico en la producción breve de doña Emilia. Más adelante, Laura Huelin se adentró aún más en la figura de Pardo Bazán, y una chica llamada Emma le dedicó varias entradas por la iniciativa Adopta Una Autora, que luego pasó al blog #DoñaEmiliaRocks

Y ahora que estamos en sintonía, pasemos sin más demora a enumerar estas últimas publicaciones que comentaba más arriba. Advierto, eso sí, que no todas son de temática fantástica.

La sirena negra (uvebooks)



La sirena negra es una novela corta publicada por primera vez en 1908 y que forma parte, junto con La quimera (1905) y Dulce sueño (1911), de las novelas negras de Emilia Pardo Bazán.

El corazón perdido (uvebooks)



Esta edición de arte, está inspirada en el relato corto de El corazón perdido de Emilia Pardo Bazán. Consta de una caja contenedor de 27 x 27 cm, en su interior, figuran: un plegado realizado en papel italiano Rembrandt, 300 grms,  que contiene el relato con ilustraciones de Alisa Mikibith, Andrea Vesalius y Sandra Márquez, tres obras originales de pequeño formato de la artista Sandra Márquez, firmadas, dos tarjetones impresos en papel italiano Rembrandt, 300 grms, del proyecto y un sobre impreso con el certificado de autenticidad.
Al ser una edición tan especial, en la actualidad está agotada.


La quimera (uvebooks)



Es la novela más autobiográfica de Emilia Pardo Bazán y esta edición es de enero de 2020.


Cuentos góticos (uvebooks)



Contiene los siguientes cuentos:
  • Vampiro
  • El conjuro
  • Un destripador de antaño
  • Mi suicidio
  • La resucitada
  • El antepasado
  • El espectro
  • El mausoleo
  • Las espinas
  • La cana
  • El fantasma

Cuentos trágicos (Cazador de ratas)



Dice Nieves Abarca en el prólogo: 
Doña Emilia escribió muchos y muy buenos libros, pero yo siempre he preferido sus cuentos oscuros, trágicos. En un país en el que estaba mal visto el Romanticismo y peor todavía el movimiento gótico (aquí solo Realismo y Naturalismo y poco más) la coruñesa hizo suyas la melancolía brumosa de Galicia y las corrientes inglesas y alemanas que amaban los vampiros y el terror y las reconvirtió en unas historias escritas como membrillo dulce del bueno y terribles como una tormenta en el Atlántico. No hay relato de este libro que escape al estremecimiento o al pavor.
Los cuentos que componen la colección son los siguientes:
  • El Pozo de la Vida
  • La mosca verde
  • El aljófar
  • La cana
  • La cita
  • Nube de paso
  • Drago
  • La tigresa
  • Durante el entreacto
  • La resucitada
  • El tesoro de los Lagidas
  • Dura Lex
  • El peligro del rostro
  • Recompensa
  • Dioses
  • Idilio
  • Por otro
  • La madrina
  • El pajarraco
  • La leyenda de la torre
  • La almohada
  • Hijo del alma
  • Arena
  • Argumento
  • «Santiago el Mudo»
  • La pasarela
  • Doradores

Un destripador de antaño y otros cuentos (Cazador de ratas)




Si bien no he logrado encontrar qué otros dos cuentos, además de «Un destripador de antaño», son los que aúna esta pequeña colección, he visto que Alianza tenía también una edición de 2015, también con tres relatos, el que da nombre al libro y estos dos: ­«El indulto» y «Por el arte». Supondré que el contenido es el mismo.

El saludo de las brujas (Cazador de ratas)


Aunque la portada tiene tintes góticos, lo único que he podido saber de esta novela, además de que fue publicada en 1898 y que tiene una prosa muy poética, es que encontraremos romance, intrigas y tragedia.

Cuentos fantásticos (Eolas ediciones)



Con edición y prólogo de Ana Abello Verano y Raquel de la Varga Llamazares, esta colección contiene los siguientes relatos:
  • El rizo del Nazareno
  • La Borgoñona
  • Un destripador de antaño
  • La santa de Karnar
  • El ruido
  • La calavera
  • El talismán
  • La máscara
  • Tiempo de ánimas
  • Vampiro
  • El oficio de difuntos
  • Eximente
  • Hijo del alma
  • La resucitada
  • La turquesa
  • El conjuro
  • La charca
  • Las espinas
  • El engendro
  • Lo que los Reyes traían

Como veis, sobre todo las antologías se han centrado en el cuento fantástico y gótico, con «Un destripador de antaño» como relato más repetido. Finalmente, debo añadir que ninguna de estas recopilaciones incluye el relato «La cabeza a componer», incluido en la antología Distópicas y poshumanas que reeditó hace poco Eolas ediciones, que tiene tintes de ciencia ficción.

La producción de doña Emilia en cuanto a relatos es inmensa (se dice que unos 600 relatos), y es difícil catalogarlos. Sin duda el artículo que mencionaba al principio sobre ello os resultará útil (los cuentos que allí se mencionan están listados en la bibliografía publicada en La Nave Invisible), y veréis que no todos ellos se incluyen en las obras que he mencionado aquí. Quién sabe si necesitaremos unos «Cuentos completos» estilo Philip K. Dick, con varios volúmenes, para reunirlos todos. Este centenario puede ser la mejor excusa para ello. Lo bueno es que, con paciencia, se pueden encontrar en la Biblioteca Virtual sin coste alguno (también hay algunos disponibles en Amazon de forma gratuita).

Espero que os haya servido esta pequeña lista y os animéis a descubrir (si no lo habéis hecho ya), a una de las grandes escritoras e intelectuales de nuestro país.



Laura S. Maquilón
Diseñadora, correctora y escritora. Autora de El pasado es un cazador paciente e Izahi, a tus hijas.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Artículos hacia los Ignotus




Esto va a ser un artículo de autobombo. Lo advierto desde el principio para que nadie se asuste, para que quien no quiera perder el tiempo tenga la oportunidad de huir ahora. De nada.

¿Por qué un artículo de autobombo? Por dos razones: Primera, llevo un mes difícil en lo literario y no tengo otro material para ofrecer; segunda, llegan los Ignotus, las listas de recomendaciones o de existencias, y me gustaría hacer una de las últimas. No para que votéis a lo loco, sino para que las leáis y las tengáis en cuenta, si os parecen merecedoras de ello.

Para los novatos, ¿qué son los Ignotus? Son los premios que otorga la AEFCFT (Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror) a las obras de dichos géneros más aclamadas por los lectores publicadas en el año anterior al de la entrega de los mismos. Es decir, en 2018 se premiarán las obras publicadas en 2017. ¿Por qué digo lo de más aclamadas por los lectores? Porque son premios populares, los lectores somos quienes proponemos las obras para su nominación y posterior galardón. Y esto es muy importante, porque cuantos más lectores participen en las votaciones más relevancia e importancia tendrá el premio.

Así pues, os animo a leer las instrucciones e inscribiros. No tengáis miedo por no haberlo leído todo (cosa imposible), proponed sobre lo leído, descubridnos obras que por diversas circunstancias no son tan conocidas, dejad en blanco categorías si lo veis oportuno, no pasa nada. Votad obras juveniles o infantiles sin reparos, autopublicadas o de editoriales recónditas, no tenéis que seguir la estela de nadie "más entendido". Cada lector es único y eso es lo bonito.

Dicho lo cual, ¿qué os voy a contar? Aquí encontraréis una relación de los artículos nominables de las iniciativas/revistas en que participo. Mejor artículo para mí siempre es una categoría compleja, porque hay muchísima variedad y decenas de medios diferentes, así que espero que le sirva de ayuda a alguien. Y si alguno os gusta, pues ya sabéis ;)


En La Nave Invisible (también nominable a mejor sitio web pero NO a mejor producción audiovisual por el podcast):

·         • "Pardo Bazán, la mujer que no conocemos", por Laura Huelin
·         • "Las princesas rebeldes de Gail Carson Levine", por Enerio Dima
·         • "Afrofuturismo: raza y ciencia ficción", por Laura Huelin
·         • "Autoras de Fantasía: una aproximación latinoamericana", por Paula Rivera Donoso
·         • "Sororidad en Las damas de Grace Adieu, de Susanna Clarke", por Bea García
·         • "Rugidos, yabaríes y ecofeminismo", por Andrea Prieto
·         • "La relación amorosa de La mujer del viajero en el tiempo", por Laura Huelin
·         • "Infancia, soledad y fantasía en dos cuentos de Ana María Matute", por Paula Rivera Donoso
·         • "Ursula K. Le Guin y el Ciclo del Ekumen", por Darkor



En Windumanoth (NO nominable a mejor revista):

·         • "De los árboles y los monstruos: La naturaleza en J. R. R. Tolkien y Hayao MIyazaki", por Antonio Míguez Santa Cruz
·         • "Creando monstruos: El lado oscuro del héroe según Joe Abercrombie", por Daniel Garrido
·         • "Clubes de lectura de género: socializar leyendo", por Alister Mairon
·         • "La ingeniería social y política como tecnología: Escribiendo El muro de las tormentas", por Ken Liu
·         • "Ciencia ficción asiática", por Isa J. González



En Más que veneno (nominable a mejor sitio web):

·         • "Un año leyendo autoras", por Laura S. Maquilón

Cierto, tengo algún artículo más, pero son sobre escritura y no creo que aporten nada nuevo más que mi propia (y escasa experiencia).

Dado que Windumanoth no es nominable, me gustaría listar unas cuantas revistas que sí lo son, por si queréis echarles un ojo:

·         • Supersonic
·         • Revista Mamut
·         • Revista Tártarus
·         • El templo de las mil puertas
·         • La avenida de los libros

Y bueno, no podía cerrar este artículo sin hacer campaña por Marina Vidal como mejor ilustradora del mundo mundial con estas cubiertas de alucine:



Y eso es todo, espero que os haya resultado útil y que alguno de ellos se encuentre entre vuestros favoritos.

Dalayn
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.

miércoles, 24 de enero de 2018

Sobre el sexo de los guedenianos



Hace ya algo más de un año que leí La mano izquierda de la oscuridad, de Ursula K. Le Guin. No hice ninguna reseña, aunque desde luego estuvo entre mis mejores lecturas de 2016. No la reseñé por varias razones, pero la principal es que tenía (y tengo) la sensación de que debería releerlo para comprenderlo en toda su profundidad, y aun así creo que me quedaría mucho por descubrir.

Esta novela, enclavada en el llamado Ciclo del Ekumen, narra la llegada de Genly Ai, humano, al planeta Gueden (o Invierno) para tratar de que se anexione a la federación galáctica del Ekumen. Los guedenianos son humanoides con una característica esencial que constituirá uno de los pilares básicos de la novela: son biológicamente neutros, es decir, solo tienen un sexo determinado en unos días específicos del mes, lo que se llama kémmer. Durante este periodo, cada individuo manifiesta un sexo u otro dependiendo del que le haya tocado a su compañero. En principio no pueden elegir, aunque mediante las drogas pueden inclinarse a manifestar siempre el mismo sexo durante el kémmer o no manifestarlo en absoluto.

Estas características se descubren poco a poco a lo largo del libro. Gran parte de la especulación se centra en imaginar cómo sería una sociedad no determinada por el binarismo sexual. De hecho, hay un capítulo enteramente dedicado a este tema a modo de informe: «Capítulo 7. La cuestión del sexo». Sobre él ya hice una breve lectura en su día, porque me pareció fascinante:



Aun así, voy a copiar aquí algunos fragmentos más y a resaltar algunos de los leídos:

«Considérese: Cualquiera puede cambiarse en cualquiera de los dos sexos. Esto parece simple, pero los efectos psicológicos son incalculables. El hecho de que cualquiera entre los diecisiete y los treinta y cinco años, aproximadamente, pueda sentirse «atado a la crianza de los niños» […] implica que nadie está tan «atado» aquí como pueden estarlo, psicológica o físicamente, las mujeres de otras partes. Las cargas y los privilegios son compartidos con bastante equidad: todos corren los mismos riesgos o tienen que afrontar las mismas decisiones. Por lo tanto, nadie es aquí tan libre como un hombre libre de cualquier otra parte».

«Considérese: No hay imposición sexual, no hay violaciones».

«Considérese: No hay división de la humanidad en dos partes. […] Toda esa tendencia al dualismo que empapa el pensamiento humano se encuentra aminorada, o cambiada, en Invierno».

«Todas nuestras formas de interacción sociosexual son aquí desconocidas. […] No se ven a sí mismos (los guedenianos) como hombres o mujeres. Sí, ni siquiera alcanzamos a imaginarlo, y ya lo rechazamos como imposible. ¿Qué es lo primero que preguntamos cuando nace un niño?».

«Esta recurrencia del pronombre masculino en mis pensamientos me hace olvidar continuamente que el karhíder (un guedeniano de Karhide, un país del planeta) con quien estoy no es un hombre, sino un hombre-mujer».

«Uno es respetado y juzgado solo como ser humano. La experiencia es asombrosa».

Hay muchas más consideraciones de gran interés, pero creo que esto es suficiente para las cuestiones que quiero relatar. Como se puede comprobar, gran parte de los comentarios parten de la sorpresa de un humano (binario) al encontrar tal panorama en Gueden. Tras leerlos, no es raro que me sorprendiera cuando encontré hace unas semanas una nota que aparecía en el prólogo de Pamela Sargent a la antología Mujeres y maravillas (Bruguera, 1977). Dicha nota reza así:

Hubo una interesante discusión acerca de La mano izquierda de la oscuridad entre Le Guin y el distinguido escritor polaco de ciencia ficción Stanislav Lem en las páginas de SF Commentary, una publicación australiana editada por Bruce R. Gillespie. En un ensayo titulado «Lost Opportunities», Lem hace las siguientes afirmaciones:

Aunque sus conocimientos antropológicos son muy buenos, su perspicacia psicológica es únicamente la justa, y a veces no es ni siquiera suficiente. La señora Le Guin inventa una creación biológicamente plausible y valiosa como ficción. Se inventa a «otros humanos» que no solamente se convierten en seres sexuados periódicamente (ya hemos encontrado antes cosas así en ciencia ficción, incluso la bisexualidad) sino que (también) se convierten periódicamente en hembras o en machos durante su período «kemmer» período sexual). Y no se detienen las cosas aquí, sino que tampoco pueden prever cuál será su próxima encarnación sexual.

La autora no ha querido, no ha podido o no ha sabido cómo reflejar la cruel amargura del destino de los individuos en un sistema semejante. Nos ofrece algunos apuntes a lo largo de los capítulos, pero no transforma su material antropológico en formas de vida individuales.

Sin embargo, imaginémonos a nosotros mismos en la situación de la gente de esta novela. Dos cuestiones sobre la existencia básica nos saltan a la mente:

1.ª ¿En qué me convertiré durante el próximo período «kemmer» (sexual), en varón o en hembra? Contrariamente a todas las opiniones estereotipadas, la incertidumbre normal de nuestras vidas, ya bien conocida por nosotros, se ampliaría dolorosamente a causa de este indeterminismo sexual. No tendríamos que preocuparnos ya meramente de la cuestión trivial de si el mes próximo preñaríamos o quedaríamos preñados, sino que tendríamos que enfrentarnos a toda una nueva clase de problemas psíquicos acerca de los roles que nos esperarían en uno u otro extremo de la alternativa sexual.

2.ª De entre la gente totalmente indiferente que nos rodea, ¿por quién me sentiré eróticamente atraído durante el próximo «kemmer»? Porque como todo el mundo es neutro, no podemos determinar nuestro futuro biológico. El cambiante modelo de relaciones sexuales nos sorprenderá siempre con nuevos y siempre dudosos cambios dentro del conocido entorno…

Pero consideremos la cruel ironía del destino: supongamos que una persona mientras era varón se hubiera enamorado de otra que entonces era hembra durante el período «kemmer», y que después de algunos meses ambos se conviertan en «hombres» o en «mujeres». ¿Podemos creer que entonces ambos simplemente buscarían compañeros (heterosexuales) biológicamente adecuados? Si respondemos que sí a esta pregunta, no solamente estaríamos diciendo estupideces, sino también simple y sencillamnte mintiendo, porque sabemos con suficiente claridad cómo puede formar el poder de condicionamiento cultural-psicológico nuestras vidas interiores desafiando a nuestros instintos biológicos.

Por ello, los habitantes de Winter han de experimentar una gran desdicha e infelicidad, lo mismo que una buena cantidad de «perversión», a medida que los antiguos «machos» se sintieran cada vez más atraídos por sus antiguas compañeras «hembras» (tal vez ahora neutras o machos), y lo mismo cuando, debido a los dictados de sus glándulas, deban prepararse a jugar el rol femenino. ¡Qué posibilidades crueles, extrañas y diabólicas puede encontrar ahí un autor! Esas posibilidades esconden en ellas las raíces de una malignidad que nos heriría por su intencionalidad…

De la novela extraigo esta verdad acerca de mí (y por ende, de todos los seres humanos): pese a lo dolorosas que puedan ser nuestras vidas sexuales, la limitación de nuestra estabilidad es una bendición, y no una maldición. Claro está que el Karhider (getheniano) debe pensar de una forma totalmente diferente a la nuestra, y nos considerará anormales, como acertadamente señala la señora Le Guin…

Pero volvamos a la novela. Estilísticamente, está muy bien escrita. Contiene también la riqueza y la variedad de las costumbres de una civilización alienígena, aunque no sea totalmente consistente. Sea lo que sea lo que la autora haya intentado decirnos, ha escrito sobre un planeta en el que no hay mujeres, sino solamente hombres (no en el sentido sexual, pero sí en el social), porque las ropas Karhider, los modos de hablar, las costumbres y el comportamiento son masculinos. En el alma social, el elemento masculino ha permanecido victorioso sobre el femenino.

(SF Commentary, 24 de noviembre de 1971, pp. 22-24. El ensayo original fue publicado en una revista alemana, Quarber Merkur, n.º 25. Traducido del alemán por Franz Rottensteiner y revisada por Bruce Gellespie).

En una edición posterior. Le Guin respondía a las indicaciones de Lem:

La novela proyectada por Stanislav Lem… es fascinante, tan provocativa como un relato de Borges. Deseo que Lem pueda escribirla. Yo no hubiera podido hacerlo, en parte porque la fisiología de «mis» gethenianos no es la misma que Lem ha creído leer. Las tragedias que él vaticina están obviadas por el mecanismo «diferenciador» que hace que el segundo o el más lento de la pareja que entra en «kemmer» desarrolla siempre el sexo opuesto al del primero o más rápido… La puerta de entrada de la tragedia, creo yo, es más bien la enorme posibilidad de que dos amantes por largo tiempo lleguen a desincronizarse: unas pocas horas de diferencia en la extensión de sus períodos kemmer lo retrasaría por un año. He eludido esa dificultad sin ninguna vergüenza, y no he hecho más que proveer a los gethenianos de una sofisticada farmacopea y de unas técnicas de control del cuerpo altamente refinadas, de forma que pueda imaginarse la solución a esos desastres.

Lem no es el primero en acusar a los gethenianos de ser en su totalidad, o al menos en un 90%, varones… ¿Podría él, o cualquier otro, hacerme el favor de señalar un solo pasaje o conversación en los cuales Estraven (un personaje getheniano) haga o diga algo que solamente un hombre podría hacer o decir?

¿No será que tendemos a insistir en que Staven y los demás gethenianos son hombres porque la mayoría de nosotros somos incapaces de imaginar a las mujeres como primer ministro, arrastrando trineos sobre superficies heladas, etc.?
Sé que el uso del pronombre masculino influye en la imaginación del lector, quizá de forma decisiva… Alexei Panshin y otros pidieron que inventase un pronombre neutro. Consideré cuidadosamente la posibilidad y decidí que no lo haría. Este experimento lo intentó ya Lindsay en A Voyage To Arcturus y me suena a preciosismo fallido y exasperante; trescientas páginas llenas de una cosa así podrían resultar intolerables. La intransigencia del medio es, después de todo, su placer. Aunque, posiblemente, pueda hacerse más con el inglés que con cualquier otro lenguaje que ningún escritor haya tenido la suerte de hablar, no se puede hacer absolutamente todo con él…

Dice que sus vestidos son masculinos. ¿Qué es lo que lleva la gente en los climas realmente fríos? Tomé como modelo a los esquimales. Estos (tanto hombres como mujeres) llevan, por supuesto, túnicas y pantalones. ¿Ha intentado usted alguna vez llevar una falda, larga o corta, con un viento helado y bajo una tempestad de nieve?
Elegí a un observador terrestre «normal», y varón, como narrador, porque imaginé que la gente tendría problemas en identificarse emocionalmente con los gethenianos. En verdad, pensé que muchas personas, especialmente los hombres, los encontrarían repulsivos. Estaba equivocada y debería haber tenido más valor. Es mejor transmitir las cosas indirecta que directamente, a menos que se trate de entregar un mensaje. Yo soy novelista, no empleada de telégrafos. Lo que yo tenía que decir de los gethenianos pretendí que surgiera de la imaginación del lector…

(SF Commentary, 26 de abril de 1972, pp. 90-92.)


Creo que no hay forma más elegante de contestar al señor Lem que la de Le Guin, ciertamente. Las respuestas a las apreciaciones del escritor polaco se pueden encontrar con facilidad en los fragmentos que he mencionado de la propia novela. Y, sin embargo, es decepcionante ver como ante ciertas cuestiones una mente imaginativa es capaz de cerrarse.

No le ocurre solo a Lem en los 70. Ocurre hoy, a hombres y mujeres, cuando esta concepción del género se amplifica. Se puede pensar, dado el ojo humano a través del cual se mira la sociedad guedeniana, que el binarismo sigue estando presente dada la relación entre sexo y reproducción que ofrece el kémmer. Sin embargo, y aunque la pareja monógama es la estructura más común, hay un pequeño fragmento al que no se vuelve a hacer referencia que reza de la siguiente manera:

«En las casas de kémmer de las ciudades se forman grupos a veces, y el acoplamiento sexual puede ser de carácter promiscuo».

Y, en realidad, no sería raro imaginar que, en una sociedad donde el sexo no genera roles específicos, se dieran relaciones poliamorosas o no heteronormativas. La dificultad radica, hoy igual que entonces, en imaginar realmente las implicaciones que relata Le Guin de una sociedad sin roles de género. El error de Lem es precisamente juzgar a los guedenianos y su comportamiento de acuerdo a los roles de género preestablecido en nuestra sociedades. Y es el mismo error que cometemos al recibir una educación tránsfoba y binaria.

A día de hoy, La mano izquierda de la oscuridad podría ser más rompedora. La propia Le Guin mencionó entonces que podría haber tenido más valor. Pero tampoco debemos perder la perspectiva. Estamos hablando de un texto que tiene 45 años, y aun así sigue teniendo plena vigencia y sigue generando un debate muy similar. Podríamos discutir hasta qué punto su propuesta se basa en una relación irrompible entre lo biológico y lo social, pero sería constreñir demasiado un mensaje que puede ser universal. Lo importante es analizar las ventajas de una sociedad como la guedeniana y ver si son aplicables a la nuestra.

¿Es deseable un mundo sin violaciones? ¿Un mundo donde nuestras obligaciones familiares no dependen del sexo con el que nacemos y podamos disfrutar de la libertad que eso conlleva? ¿Un mundo donde no se nos exija un comportamiento determinado, sino ser humanos y nada más? Sin duda es una mejora respecto al presente, si bien algunos hombres no pensarán lo mismo, pues «nadie es aquí tan libre como un hombre libre de cualquier otra parte». Pero no hay que olvidar que el machismo también afecta negativamente al hombre en forma del concepto patriarcal de masculinidad, donde también se le exigen unos comportamientos que pueden acabar, por ejemplo, en una mayor tasa de suicidios respecto a las mujeres (y además de formas más violentas). Le Guin no obvia que el hombre tiene privilegios en una sociedad como la nuestra que perdería conforme nos acercáramos a la abolición del género. La cuestión es si los hombres están dispuestos a perderlos en aras del bienestar común.

Y más allá, y creo que es donde reside el gran error de Lem, La mano izquierda de la oscuridad nos plantea cómo nos comportaríamos cuando nuestro género (aunque se trate como sexo en la novela) es indeterminado o cambiante. Estamos hablando ya de lo cuir. No creo que los guedenianos sufran de esa ansiedad que imagina Lem por su indeterminación sexual. Ese es un problema que tenemos en la actualidad porque se nos pide definirnos de forma binaria: hombres o mujeres. Pero cuando puedes ser de ambos géneros y de ninguno sin que nadie te juzgue o te reproche y sin que ello perjudique tu vida, no encuentro ninguna razón por la que deba ser motivo de tal preocupación.

Podríamos decir que la sociedad guedeniana está guiada por su biología y pensar que llegar a un punto semejante es imposible con una biología como la nuestra. Pero lo cierto es que los humanos superamos la biología hace mucho tiempo. Los avances tecnológicos y médicos nos han permitido transformar nuestro entorno de acuerdo a nuestras necesidades y combatir nuestras debilidades para que no nos procuren la muerte. ¿Por qué entonces se sigue acudiendo a la determinación biológica en cuestiones como el género o la orientación sexual? Porque requiere un esfuerzo en el que mucha gente no ve una recompensa inmediata como ocurre en el caso de un tratamiento médico (y teniendo en cuenta que algunos ni en los tratamientos médicos creen, con más razón). Sin embargo, esa no expresión  (o multiexpresión) del género existe, y obviarla es negar una parte de lo que somos, bien porque no la entendemos o porque nos negamos a aceptarla.

Creo que una lectura analítica de  La mano izquierda de la oscuridad es un buen ejercicio para maravillarnos ante las posibilidades que ofrece una sociedad no basada en el sexo y los roles de género, pues además me parece que Le Guin supo darle coherencia. No era ajena a la respuesta que generaría en los lectores, ya que la puso en boca del propio protagonista, Genly Ai. Y, sabiendo también las limitaciones que suponía utilizar el masculino como neutro, criticó esa visión con frases tan atípicas como «El rey estaba embarazado». No hay nada como nuestras limitaciones para romperlas en la ciencia ficción, así como no se puede tener una visión abierta de la evolución social si nos negamos a deshacernos de nuestros prejuicios.



Dalayn
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.

martes, 2 de enero de 2018

12 meses, 12 antologías


Hace un par de meses, hablando con Isa Janis, empezamos a enumerar las antologías que teníamos pendientes de leer y nos llevamos las manos a la cabeza. Creo que desde que salió Mañana todavía (Fantascy, 2014) las antologías y los relatos han aumentado considerablemente su popularidad. Se publican más y, aunque en proporción se siguen leyendo menos (y, en consecuencia, también se venden menos), hay una oferta mucho más grande y diversa en el mercado que en años anteriores, si bien las antologías de Terra Nova coordinadas por Mariano Villarreal siempre han dado mucho que hablar.

Por algo tanto ella como Mangrii han querido hacer el reto 12 meses 12 antologías. Y bueno, la verdad es que me pareció una gran idea aunque no quería sumarme a saco porque  me suelen agobiar este tipo de retos. Pero viendo que había conseguido leer 10 antologías este año sin comerlo ni beberlo, quizá no sea tan difícil llegar a las 12 en 2018.

Así que voy a hacer un poco como Isa, y a poner todas las antologías que tengo pendientes en mi estantería, además de unas cuantas que me gustaría adquirir y que intentaré no comprar hasta que me haya bajado un poco la pila (no me lo creo ni yo, pero se intentará). O podéis hacer como Mangrii, y elegir directamente 12 que seguro que queréis leer.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Lecturas que sobrepasarán 2017


El año pasado por falta de tiempo hice un inciso breve, en facebook, pero este año quería aprovechar para extenderme un poco más.

Ha sido un año muy diferente en el que he estado metida en muchos proyectos y he escrito bastante (unos siete relatos y dos novelas cortas, aunque solo esté disponible uno). También participé como jurado en el I Premio Ripley y estoy muy orgullosa de lo que están triunfando los relatos seleccionados. Muchos estaban entre mis favoritos y espero que sus autoras tengan una larga y fructífera carrera, porque tienen mucho que contar al mundo.

Estando en La Nave Invisible, no es de extrañar que la mayoría de mis lecturas estén firmadas por mujeres (un 80% aproximadamente). Como dije en mi artículo sobre la brecha de género en la literatura, tampoco creo que me haya perdido nada. Ha habido mejores y peores lecturas, pero en general las he disfrutado todas y he aprendido de la mayoría. Algunos dirán que tengo poco criterio, pero yo más bien diría que voy a lo seguro. Bien por la autora en sí, por la temática o por recomendaciones, suelo elegir libros que creo que me pueden gustar, y lo cierto es que este año pocos me han decepcionado. Disfruto mucho leyendo, pero también me tomo mi tiempo, y prefiero invertirlo en algo que tenga puntos para gustarme y no para pregonar todo lo que está mal en ellos.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Feminismo y anarquismo, de Emma Goldman



Hace una semanas, Lola Robles (que para quien no lo sepa, es mi autora adoptada) me propuso acompañarla junto a Kika Fumero en la presentación de Feminismo y anarquismo que iba a hacer en Barcelona. Entre que es mi hija adoptiva y que había prologado esta selección de artículos de Emma Goldman, no podía negarme.

Yo no conocía a Emma Goldman ni había leído teoría feminista más allá de hilos de twitter, así que también era una oportunidad de empezar con ello y conocer el pensamiento de una mujer que había vivido tiempos interesantes un siglo atrás.

Antes de nada, adelanto que esta no va a ser una reseña al uso. No voy a adentrarme en el pensamiento de Goldman (para eso ya están el excelente prólogo de Robles y la introducción de Bruna Bianchi) más allá que para hacer notar algunos aspectos que me han llamado la atención. Lo que me gustaría contar es, sobre todo, las reflexiones que he extraído tras la lectura.

Para empezar diré que la biografía de la anarcofeminista me pareció de lo más interesante. Goldman huyó de un padre que constituía la esencia de lo patriarcal a otro país, trabajó en una fábrica, exigió sus derechos como trabajadora, fue autodidacta, estuvo en prisión y llegó a ser considerada la mujer más peligrosa de EEUU. Era una mujer pasional, en su vida y en sus escritos, así lo deja traslucir la traducción de Esther Peñas. Ansiaba inspirar con sus palabras y sus actos y no temía ofender a los detractores de su persona y el anarquismo. Hablaba (y escribía) para aquellos que quisieran escucharla, con vehemencia y decisión, con un discurso coherente.



Eso me hizo pensar en esa expresión tibia del feminismo que muchas veces nos impregna (me incluyo), con un verdadero apego a lo políticamente correcto, intentando que nadie se sienta insultado. Quizá tenemos que pensar más a quiénes nos importa o no ofender y elaborar el discurso a partir de eso (porque ofender, lamentablemente, siempre vamos a ofender a alguien). Cuando Goldman habla del anarquismo, no le importa llamar ignorantes a aquellos que prejuzgan sin interesarse realmente por en qué consiste el movimiento, porque no les está hablando a ellos. Su público es otro; uno que quiere, como mínimo, escuchar y entender, aunque luego no comparta su visión.

Hace unos días apareció un artículo en el que Ursula K. Le Guin llamaba a los escritores de fantasía y ciencia ficción a escribir alternativas al capitalismo. Parecía providencial que hubiera aparecido justo después de haber acabado este compendio de ensayos, puesto que la propia Le Guin había imaginado una sociedad anarquista en Los desposeídos (novela que tengo pendiente, por cierto, y que ahora tengo aún más ganas, si cabe, de leer). Para los que nunca nos habíamos interesado más allá de los rumores por este movimiento, Goldman da unas pautas que nos hacen cuestionar los pilares sobre los que se asienta la sociedad. ¿Y si no existiera la propiedad? ¿Y si no existiera el Estado? ¿Y si no existiera la institución del matrimonio? ¿Qué supone realmente la libertad? No digo que de repente tengamos que incluir el anarquismo en cualquier cosa, pero como escritora de género me parece interesante que se cuestione prácticamente todo lo que damos por sentado en nuestra vida.

Más allá de eso, me fascinó el optimismo y la confianza en la bondad del ser humano que supone ser anarquista. Si validamos este axioma, el sistema se sostiene y es realizable. Pero, desde luego, conllevaría una deconstrucción completa de lo que somos y creemos. Si vemos lejos el final del patriarcado, el final de una sociedad sustentada en la jerarquía vertical y en la posesión parece aún más lejano. Sin embargo, hasta yo, que me considero bastante pesimista, he de reconocer que sin un poco de optimismo no se puede ser feminista. Que si por creer que la meta es inalcanzable nos quedamos de brazos cruzados, nunca estará más cerca. Y que, desde luego, si queremos algo, el cambio debe comenzar por nosotras mismas, puesto que nadie nos lo va a regalar.



El hecho de que Goldman sea más dura con las mujeres creo que responde al hecho de que su feminismo se basaba en sus convicciones anarquistas, más que en una revisión del patriarcado como haríamos hoy en día. Por ello las responsabiliza de su propia opresión, sin tener en cuenta que los hombres también deben ceder en su privilegio para participar del cambio. Aun así, no deja de ser cierto que la mujer debe creer en su libertad para acceder a ella, aunque el camino para desalienarse no debería pasar por un ataque tan directo.

Una de las cosas bonitas de este libro es que invita a ser crítico. No sé si lo recomendaría para alguien no iniciado en el feminismo, aunque es un buen antídoto para los que creen en el veneno de un feminismo único. Hay corrientes muy diversas en el movimiento y no tenemos por qué estar de acuerdo con todo lo que alguien piense. Y, si hay algo esencial, es ese continuo crecimiento del que Goldman hace gala, de estar en constante evolución.

Como a muchos otros, a Goldman hay que leerla en su contexto para entender su pensamiento, sobre todo algunas de las partes más polémicas, pero también para maravillarnos por la actualidad que tienen muchas de sus opiniones, que siguen a debate hoy día.

Si tenéis curiosidad, os dejo un par de listas de libros feministas, la mía y la de Carbaes. Y si tenéis más sugerencias, podéis dejármelas en los comentarios y las añadiré.



Título: Feminismo y anarquismo
Autora: Emma Goldman
Traductora: Esther Peñas
Editorial: Enclave de libros
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Año de publicación: 2017
Nº páginas: 231
Precio: 12,00





Dalayn
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Consejos para novatos: cómo recomendar un libro


Se avecinan esas fiestas horribles en que la gente come hasta hartarse, hay que cincelarse los músculos de la cara en piedra para no perder la sonrisa y hay que dejarse los dineros en alguien que no conocemos porque así lo manda la etiqueta. Que sea una auténtica grinch no debería ser misterio para nadie, sin embargo, no voy a hablar de la Navidad sino de algo que ocurre todo el año pero se acentúa en estas fechas (o en las cercanas al Día del Libro): las recomendaciones.

Hace un tiempo visité el blog de Alister Mairon para hablar de cómo hacer una buena reseña, pero ahora es el momento de ir a algo más sencillo, aunque algunas pautas van a ser similares. No obstante, hay que tener muy en cuenta la diferencia entre una reseña y una recomendación, no solo en cuanto a significado (que me parece obvio), sino en cuanto a estructura. Aunque en los dos ámbitos hay plena libertad, para mí una reseña es algo más amplio donde conviene desmenuzar las cualidades (tanto positivas como negativas) de una obra, las que más nos han llamado la atención, además de dar una opinión subjetiva, y dirigida a un público general. Una recomendación es más personal, dirigida a alguien en concreto, donde se suelen resaltar sobre todo las virtudes de una obra (porque por algo la recomiendas, ¿no?).

viernes, 1 de diciembre de 2017

NaNoWriMo: Toda una experiencia


Aparte de subir algún relato de vez en cuando, no suelo hablar mucho por aquí de mis procesos de escritura o los proyectos en los que estoy trabajando (aunque es cierto que hablé del Campnano hace unos meses). Pero este noviembre me he embarcado en lo que algunos calificarían de locura (y no les faltaría razón): el NaNoWriMo. Para quien no lo sepa, este es el acrónimo de "National Novel Writing Month", un proyecto creado por Chris Baty en 1999 en EEUU. Como podéis imaginar, ya no es tan "nacional", pero el objetivo es el mismo: escribir una novela de 50000 palabras en un mes (empezándola el día 1, por supuesto). En su web lo explican todo muy bien así que no me voy a extender más en la teoría y voy a ir a la práctica.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

~#LeoAutorasOct~ La Pila maldita


¡La segunda edición de #LeoAutorasOct casi está aquí! Para los que ya pasasteis por aquí el año pasado, vamos a obviar la listaca que hice porque prefiero no saber cuántos libros me quedan aún por leer (pista: muchos). Para los nuevos, resumo brevemente lo que es la iniciativa #LeoAutorasOct: dedicar un mes a leer obras solo de escritoras, de cualquier género, y compartirlas para visibilizarlas. El objetivo último es concienciar sobre el desequilibrio que existe en el mercado y conseguir muchas recomendaciones para leer durante todo el año. Para más información, hemos hecho una web donde lo explicamos todito y con un montón de recursos para facilitaros la tarea (recomendaciones, carteles, banners, otras iniciativas…).

Hay bastante gente que ya estaba preguntando si este año se haría otra vez, y sí, por mi parte, sin duda. El movimiento generado en RRSS es TAN BONITO que cómo perder la oportunidad. Y ya os advierto para el año próximo: es el bicentenario del nacimiento de Emily Brontë, haremos algo seguro.


¿Y yo qué voy a hacer en 2017? Pues bajar la Pila. O intentarlo, al menos. Este año he comprado un porronazo de autoras. Sobre algunas podéis leer en el blog, para otras tendréis que acudir a La Nave Invisible, pero desde luego no he parado quieta. Así pues, tengo dos retos:

Acabar libros que tengo a medias. Si miráis mi "currently-reading" en GR veréis que tengo varias lecturas empezadas, algunas desde hace meses. Así que estaría bien acabarlas, al menos algunas de ellas. Hay dos libros de ensayo, una antología y una novela en inglés.
La Bella Durmiente a través de la historia, de Carolina Fernández Rodríguez
The Geek Feminist Revolution, de Kameron Hurley
Alucinadas II, de VVAA
The Obelisk Gate, de N. K. Jemisin

La segunda parte es pillar algo de la Pila antes de que Las Estrellas son Legión la desplace por completo. Os lo divido por géneros:

CIENCIA FICCIÓN
Cuentos del mañana para ayer, de Begoña Pérez Ruiz
Azul, el poder de un nombre, de Begoña Pérez Ruiz
La mirada extraña, de Felicidad Martínez
Amanecer, de Octavia Butler
Consecuencias Naturales, de Elia Barceló
El mejor de los mundos posibles, de Karen Lord
El gen Alexander, de María Angulo
A diez mil años luz, de James Tiptree Jr.
36, de Nieves Delgado
Domori, de Sofía Rhei
CloroFilia, de Cristina Jurado
Juego de destinos, de N. N. Balens
El nombre del mundo es bosque, de Ursula K. Le Guin
El aprendiz de guerrero, de Lois McMaster Bujold
Futuros perdidos, de Lisa Tuttle

FANTASÍA
Vencer al dragón, de Bárbara Hambly
Las cenizas que quedan, de Andrea Prieto Pérez
Lumen, de Celia Arias
Magia para lectores, de Kelly Link
A través de la arena, de Laura Morán Iglesias
Ladrones de libertad, de Iria G. Parente y Selene M. Pascual
Entre extraños, de Jo Walton
La chica del león negro, de Alba Quintas
Cordeluna, de Elia Barceló
La Nación de las Bestias, de Mariana Palova
La sombra del gólem, de Éliette Abecassis
El Vatídico (Saga), de Robin Hobb

TERROR
Refugio 3/9, de Anna Starobinets
Un incendio invisible, de Sara Mesa
Belcebú, de Emilia Pardo Bazán
La chica zombi, de Laura Fernández (lo meto en terror porque salen zombis, pero este es para reírse)

GENERAL
Jane Eyre, de Charlotte Brontë
La inquilina de Wildfell Hall, de Anne Brontë
Sentido y sensibilidad, de Jane Austen
Lady Susan, de Jane Austen

ENSAYO
El libro de las brujas, de Katherine Howe
Wonder Woman. El feminismo como superpoder, de Elisa McCausland

Obviamente no lo voy a leer todo ni lo pretendo, pero eso es prácticamente el grueso de señoras que hay en mi Pila y que he adquirido durante el último año (hay algunos premios de sorteos y varios saldos, no nos asustemos mucho). En la web de #LeoAutorasOct hay listas de blogs del año pasado y de este. Y además, Carbaes y Khardan han hecho una lista de autoras de ciencia ficción poco conocidas. Para que no os canséis de conocer escritoras ^^




Dalayn
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.
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