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viernes, 30 de septiembre de 2016
~Videojuegos~ "Journey", o de la Belleza en Todas las Cosas
Puede
que, a estas alturas, hablar de un juego estrenado en PS3 allá por el año 2012
pueda considerarse irrelevante, desfasado e incluso falto de originalidad (¿es
que acaso me he quedado sin ideas? ¿Sin material sobre el que escribir?). Quede
constancia de que, a pesar de que la semana pasada no pude (por circunstancias)
publicar la crítica que tenía pensada, iba a escribir ésta para la presente.
Sin embargo, y quizá a causa de la deriva del Destino, pasé a enfrentarme a
una señora Obra de Arte que me vino con la suscripción a PS Plus del mes de
septiembre.
jueves, 19 de mayo de 2016
~Videojuegos~ Liyla & the Shadows of War
Hoy solo te voy a robar un
poquito de tu tiempo, no quiero extenderme mucho. Voy a salirme un poco de la
temática del blog para recomendarte un "videojuego": Liyla and the Shadows of War. Y digo que
voy a salirme de la temática porque no es de fantasía (ojalá lo fuera) y en
algunos casos ni siquiera lo consideran un juego (¿eh, Apple?).
Podría pasar por un minijuego de
plataformas que apenas va a quitarte 30 minutos de tu vida. Y, sin embargo, va
de cómo la vida de centenares de personas puede ser arrebatada en menos de un
segundo. Es cierto, no es un juego, es algo más. Su función no es entretener,
sino desgarrarte, crear conciencia, remover tus pensamientos y tus entrañas. Desde
el primer momento lo hace. Está catalogado para mayores de 18 años. Es
violento, aunque no haya sangre salpicando. No es apto para cualquiera, aunque
todos deberíamos probarlo. Porque la guerra está ahí fuera y es muy cómodo (no)
verla desde un sillón y una televisión.
Liyla condensa los días de
ataques continuados a Gaza hace dos años, con una estética y una música que no
hacen sino intensificar el mensaje. Puedes instalarlo en tu dispositivo android
desde este link o
visitar su web.
jueves, 12 de mayo de 2016
~Videojuegos~ To the moon (A la luna, o directo al corazón)
Este es el primer videojuego que
reseño en mi vida. También es el primero que me ha hecho llorar. No voy a decir
que es un juego diferente, aunque quizá lo sea, porque no tengo mucho bagaje en
cuanto a videojuegos se refiere. Pero sí puedo hablar sobre la historia que
encierra esta pequeña maravilla que recuerda a los videojuegos de 16bits.
To the moon (o A la luna)
comienza con un coche estampado contra un árbol. Tranquilos, que no hay
heridos. Sus ocupantes son dos doctores (Neil y Eva) de una compañía que se
dedica a hacer feliz a la gente antes de morir (aquí ya podemos suponer que
habrá drama, y en verdad es uno de los gordos). ¿Y cómo lo hacen? Modificando
sus recuerdos para que crean que han cumplido el sueño de su vida. Sí, la gente
paga para autoengañarse antes de morir y hacerlo feliz y en paz. De partida, ya
me parece una premisa muy interesante y que da que pensar.
Pero continuemos un poco más. El
hombre en cuestión al que tienen que tratar lo que desea es ir a la luna (de
ahí el nombre del videojuego). Nuestros doctores (nosotros, que somos los que
los manejaremos) tendrán que ahondar en sus recuerdos hasta encontrar el
momento que tienen que cambiar para que Johnny, nuestro paciente, se haga
astronauta y vaya a la luna.
Sin embargo, resulta no ser tan
sencillo. En su casa y sus recuerdos encuentran conejitos hechos de papel, un
peluche de un ornitorrinco y una extraña fascinación por las aceitunas en
salmuera. Gracias a una máquina viajaremos hacia atrás en los recuerdos de
Johnny, conoceremos la relación que existe entre estos objetos y la historia de
amor y sacrificio que se esconde tras ellos.
Sin duda es una historia creada
para lanzarse a bocajarro sobre nuestro corazón y estrujarlo hasta dejarlo
seco. Pero es al mismo tiempo una historia bien hilada, en la que en cada episodio
nos revelan cierta cantidad de información mientras nosotros vamos juntando las
piezas del puzzle. Diálogos divertidos y situaciones emotivas nos llevarán de
manera fluida desde el principio hasta el final, sin que queramos parar de
jugar hasta descubrir el desenlace de esta misión.
Bien es cierto que en un punto
intermedio el juego se ralentiza por la repetición del mecanismo de juego del
Acto I: encontrar objetos e información crucial para pasar de un recuerdo a
otro a través de un sencillo minijuego de puzzle. No obstante la trama se va volviendo
más compleja a cada paso y te obliga a
continuar para saber a dónde llegan esos hilos que han aparecido en cada
escena. Los actos II y III sin embargo están mucho más condensados y se suceden
a una velocidad pasmosa. Los creadores han sabido crear una tensión a través de
lo que conocemos y lo que no, incluso de lo que dicen y callan los doctores
entre sí, como si fuera una película o un libro con distintos puntos de vista
que se van sucediendo a lo largo de la narración.
Además de la manera brillante en
que han tratado el argumento, cabe destacar también los personajes. Como no
quiero contar mucho más de la historia, me centraré en los doctores, Neil y Eva.
Me han recordado irremediablemente a Castle y Beckett: él, irreverente,
graciosillo, con teorías alocadas; ella, lógica, objetiva y centrada en su
trabajo. En el videojuego los manejamos a uno y otra, juntos o por separado, y
vamos descubriendo su personalidad al tiempo que se nos desvela la vida de
Johnny. A través de las situaciones de las que son testigos (y de las que
nosotros somos testigos a su vez) conocemos cómo responden a ellas con unos
diálogos dinámicos y muy entretenidos, y más tarde con su manera de resolver el
desaguisado. No solo los doctores, todos los personajes que aparecen tienen
cierta profundidad, se les percibe como reales con apenas unas líneas de
diálogo y hacen que te intereses por ellos y su destino.
La jugabilidad es simple al
igual que los gráficos, y esto es esencial para que la historia tenga la fuerza
que se merece, porque es lo realmente importante. A veces, para hacer que algo
brille de verdad tienes que darle espacio y dejar todo lo demás un poco aparte.
Bueno, quizá no todo. La música también tiene una presencia muy importante,
siempre al servicio de la historia, pero no deja de ser magnífica. Os invito a que la escuchéis, aunque no hayáis jugado, porque es una delicia.
Son apenas 5 horas de juego. Es
como una novela corta, intensa y compleja. Consigue sorprenderte y te plantea
muchos interrogantes más allá de lo que sucede. El principal (y que no comporta
revelar ninguna sorpresa): ¿nos autoengañaríamos para morir felices? De hecho,
¿nos autoengañaríamos para VIVIR felices, aun sabiendo que vivimos una mentira?
Desde luego, To the moon no es una historia que te deje indiferente, y me
encanta el formato y la manera en que se desarrolla.
Freebird Games se ha ganado una
seguidora y espero disfrutar de más juegos suyos próximamente (o cuando tenga
tiempo, vamos). Si queréis más información sobre este y otros juegos de este
estudio, aquí tenéis su web. ¿Habéis
jugado a alguno?














