martes, 20 de octubre de 2015
~Relato~ Una cita con el diablo
Rebuscando entre mis cosas encontré hace días relatos escritos hace mucho. Tanto que algunos ni recordaba que existían.
En ese momento entiendes un poco por qué algunos escritores no leen algo que hayan escrito (y finalizado, claro) con anterioridad. Un autor no debería considerar nunca que ha escrito su mejor obra. Si no mejoras con cada cosa que escribes, te estancas.
Eso
no significa que lo anterior no haya merecido la pena. Cada acierto y sobre
todo, cada error, son los que te hacen avanzar. Y siempre queda un pedacito de
ti atrás.
Parece
mentira, pero me ha sorprendido encontrar el pedacito de mi yo de 15 años,
cuando escribí el siguiente relato. No me recordaba y he visto que en el fondo
no he cambiado tanto. Si ahora tuviera que volver a escribirlo desde el
principio, seguramente sería muy distinto, pero la esencia no cambiaría.
Cuando
me premiaron el relato dijeron que fue precisamente por esa esencia. He llegado
a pensar muchas veces que si no hubiera ganado aquel concurso a día de hoy no
seguiría escribiendo. Y entonces encontré los relatos. No solo este. También
otros, algunos que escribí con 6 años para el colegio, cartas a mi yo del
futuro, pensamientos plasmados en un diario.
Llevo
escribiendo desde que supe hacerlo. No para nadie en particular, solo para mí.
Es prácticamente una necesidad. Estos últimos años que apenas he tenido tiempo
para ello lo he notado mucho más. Esa inquietud que te consume hasta que lo
dejas todo, agarras un papel y lo sacas. Ha sido como mi psicólogo particular.
Hay
cosas que me gustaría compartir. Otras son mi propia herencia. Pero todas,
absolutamente todas, son para mí. Luego podrán estar mejor o peor escritas, y
ahí entran otras cosas en juego, como la experiencia y la superación. Pero eso
también es parte de uno mismo. Y eso es lo importante, estar contento con lo
que haces, porque al final, independientemente de lo que digan los demás, es
para ti.
Yo
sigo contenta con este relato. Sé que tiene fallos, muchísimos, y aunque lo he
retocado un poco prácticamente está como se publicó en el folleto del concurso.
Mentiría si dijera que no me importa si os gusta o no, porque me importa. Pero también
es cierto que a mí me seguirá gustando por muchos errores que sé que tiene.
Quiero creer que he aprendido de ellos, si no de todos, al menos de muchos. Y
espero seguir aprendiendo.
Os
dejo con el pequeño lagartijo.
Pom, pom, pom.
El reino nazarí de Granada cayó en 1492 bajo el reinado de los
Reyes Católicos.
El reino nazarí de Granada cayó en 1492 bajo el reinado de los
Reyes Católicos.
El reino nazarí de Granada cayó en 1492 bajo el reinado de los
Reyes Católicos.
Pom.
Pom.
Pom.
Intento volver a
repetir la frasecilla en mi mente, pero mis ojos se quedan mirando cómo sube y
baja el boli cada vez que golpea la mesa del escritorio. Finalmente, lo dejo
caer. El bolígrafo rueda por la mesa y acaba estrellándose contra el suelo.
Ahora todo está en
silencio, excepto cuando suspiro. Cierro los ojos y me recuesto en la silla.
Palpo los resúmenes de historia a ciegas y los cierro con cuidado.
Esta es, sin
ninguna duda, la peor tarde de verano de toda mi vida. Aunque haya hecho lo
mismo que el día anterior. Eso no quita que sea tremendamente aburrida. Barajo
la idea de ir al salón, pero eso implica exponerse al aire acondicionado. Y no
estudiar. Y eso es algo que no puedo permitirme.
Dentro de un mes
son los exámenes de septiembre y apenas he empezado a estudiarme los Reyes
Católicos. Y la semana que viene hay fiestas en el pueblo. Otro fin de semana
sin tocar un libro.
Pero no pienso
dejarlo todo para el último día. Bastante pesada me resulta ya la Historia de
por sí como para que encima tenga que estudiármela toda del tirón. Luego se
vomita en el examen y si la di, no me acuerdo.
Que te quede una
asignatura es un auténtico peñazo. Mi predecesora era una chica de
sobresaliente, pero en mi mente lógica y metódica no entra tanta letra junta.
Además, ¿qué más me da a mí lo que hizo tal rey en tal año y los problemas que
tuvo para conseguirlo? Yo ya tengo suficiente con los míos. Y tampoco puedo
dejar de recordar quién es el responsable de todos ellos, tanto los del rey,
como los que yo misma padezco.
Por eso estoy
aquí, en esta especie de prisión, pero una prisión segura. A veces uno tiene
que hacer sacrificios para procurarse una vida mejor, aunque ello implique
renunciar a uno mismo.
Menuda libertad
utópica que tienen estos humanos. El mundo real es mucho más cruel.
Me levanto de la
silla y agarro uno de los bolsos que cuelgan de un pequeño perchero de hierro,
con formas onduladas. Meto el móvil, el monedero, y todos esos trastos que
llevan los humanos: pañuelos, mechero, papel, bolígrafo
No, el abanico no.
Bastante cosas inútiles llevo ya encima.
Finalmente, me
meto un cúter al bolsillo. Puede que haya sacrificado mi yo, pero no mi vida, y
hay costumbres de las que no puedo permitirme prescindir. Ir armada es una de
ellas.
Salgo de la
habitación y abro la puerta de la entrada, pero mi medio madre me interrumpe a
medio camino.
¿A dónde vas,
Clara?
A dar una vuelta
le contesto, intentando ocultar una mueca. No me gusta ese nombre. No me gusta
en absoluto.
¡Con el calor que
hace! Bueno, de acuerdo, no vuelvas muy tarde. ¿Has terminado ya de estudiar?
Mmm
sí, se
podría decir que sí le respondo sin poder evitar sonreír. Soy malvada, me
cuesta ocultarlo.
Ya veo. La
señora que ahora es mi madre me mira con la mirada interrogante, escéptica.
Sabe perfectamente que no he estudiado nada. Tampoco hay que ser Einstein para
darse cuenta. Bueno, sé que el reino de Granada cayó en
en el siglo XV
bajo
el reinado de
de dos reyes muy famosos. Eh, no está mal para ser el primer día.
-Al menos
recógete el pelo, que te dé el aire añade, antes de despedirse. Que te
diviertas, hija.
Claro, mamá.
Adiós.
Traspaso el umbral
y cierro la puerta con un sonoro golpe. Lo siento por la señora Carmen, pero no
pienso recogerme el pelo. Todo el año que llevo con ella y mi nueva familia he
dejado que me crezca una larga melena sólo para poder sentir aún más el calor.
Por suerte, Miguel había hecho una buena elección. Seguramente este pueblo sea
uno de los pocos sitios donde el invierno sólo dura un par de semanas; la
primavera, cuatro o cinco meses; y el verano, el resto del año. Y, seguramente,
yo soy una de las pocas personas a las que les encanta este calor asfixiante.
Aun así, prefiero el Infierno.
Sin embargo, me
gusta pasearme por la orilla del río y disfrutar de la poca naturaleza que hay
en un mundo tan civilizado y tecnológico como este. Lo que tarde en irse al
garete me importa bien poco.
Así que bajo por
las escaleras del bloque de pisos hasta la calle, una enorme y empinada cuesta
repleta de supermercados y gente. Siempre está llena, con coches subiendo y
bajando, y siempre tengo que hacer milagros para conseguir cruzarla sin
que se me lleven por delante. Una calle odiosa, sin ninguna duda. Como la
Historia.
Llego a una
cafetería que hace esquina, me siento en una mesa en la terraza y pido un café
bien caliente. Cuando le digo a la camarera que no quiero hielo, se me queda
mirando extrañada, pero hace lo que le he pedido.
Aunque no lo dice,
sé qué palabra se ha formado en su cabeza. La he estado escuchando todo el
curso: rara. Sí, ahora todos piensan que soy rara, al menos más que antes,
aunque todos creen que es por la enfermedad que supuestamente había superado.
Qué ingenuos son
los seres humanos. Siempre tan fáciles de engañar
Aun así habían
detectado ciertas diferencias y actitudes. Tampoco es muy difícil. Yo no soy mi
yo de antes, pero tampoco soy la humana cuyo cuerpo estoy ocupando. Según he
oído, la anterior Clara era una chica abierta, simpática, estudiosa, cariñosa y
con muchos amigos. En cambio, la nueva es totalmente diferente. Silenciosa,
distante, arisca en ocasiones y sin hablar con nadie. Todos dicen que soy un
bicho raro.
La camarera no es
una excepción, pero tampoco la culpo. Hay unos cuarenta grados de temperatura
en la calle. Y yo voy con un jersey, aunque fino, de manga larga.
Suspiro. Sé que
tengo que parecer normal. Puedo oír la voz de Miguel advirtiéndomelo y
repitiéndomelo una y otra vez. Pero no puedo negar lo que realmente soy, o más
bien, era. Miguel se empeña en decir que ahora he cambiado y me tengo que
acostumbrar a ello. Que tengo que ser Clara. Pero aunque haya renunciado a mi inmortalidad,
sigo siendo Vendetta, y no puedo negarlo. No puedo negarme a mí misma. No del
todo. Y Miguel sabe que tengo razón.
Los cambios son
difíciles y sé que con esfuerzo acabaré perdiéndome poco a poco hasta ser la
Clara que todos quieren que sea. Pero en el fondo continuaré siendo un alma
encerrada en una vida que no es la suya, y ese será mi infierno particular. A
veces prefiero el de verdad. Aunque muchos no lo crean, duele menos.
Me acabo el café,
pago y me dirijo al parque que hay enfrente, coronado por una enorme noria de
madera. Se puede decir que los humanos son ingenuos, pero también son
prácticos, sin duda.
Bajo hasta el río
y paseo por su orilla con lentitud, observando el cañaveral y las flores que
crecen a ambos lados del camino. Me pregunto cuánto tardarán en extinguirse. Al
ritmo que van los humanos arrasando con todo, no mucho.
El paseo me
tranquiliza; es lento, sin prisas. Me cruzo con varias personas pero ni
siquiera me molesto en mirarlas. Cuando me aburro de mirar el paisaje y predecir
su destrucción, saco el mechero y empiezo a apagarlo y encenderlo. Echo de
menos pasarlo por mi miel hasta quemarla, pero a los humanos les salen llagas
que luego duelen un horror. Así que es mejor evitar la tentación. Menuda ironía.
Cuando finalmente
llego a un gran parque, lleno de álamos y columpios, ya casi ha oscurecido.
Todo está sumido en la ardiente penumbra previa al anochecer. El cielo está
teñido de un rojo desvaído, un color que se refleja en alguna nubecilla de las
que bailotean por las alturas. Me quedo contemplando cómo se va haciendo más y
más oscuro, hasta que al final se pueden distinguir claramente las estrellas en
el firmamento.
En ese momento, mi
sexto sentido se pone alerta. Miro rápidamente a mi alrededor, pero no consigo
distinguir nada. Lo cual no significa que no haya alguien.
Podrán haberme
arrebatado la inmortalidad (bueno, básicamente fui yo la que renunció a ella),
pero no así otras de mis capacidades. Siento el peligro acechando como una daga
a punto de hundirse en el cuerpo de su víctima. Me alejo de allí, poco a poco,
hacia la salida. El peligro se acerca cada vez más, hasta que noto una ráfaga
de aire que hace que mi melena se alce con el viento antes de volver a posarse
en su lugar. Un aire cálido, espeso y con olor a azufre que hace que se me
erice el vello de la nuca.
Sin pensármelo dos
veces, echo a correr. Mis piernas se mueven a una velocidad pasmosa y mi
respiración se va acelerando junto al pulso, hasta parecer que el pecho me va a
explotar en cualquier momento. Por el rabillo del ojo me parece vislumbrar
sombras que se mueven y que parecen abalanzarse sobre mí. Sin embargo,
desaparecen en cuanto mi vista se posa en ellas, para reaparecer más tarde al
otro lado.
El aire,
impregnado de azufre, hace que respire con dificultad. Pero una fuerza sacada
desde lo más profundo de mi ser me empuja a seguir corriendo sin parar a
recuperar el aliento. Apenas soy consciente de los giros que doy en cada
esquina ni las cuestas que asciendo. Aunque, desde luego, mi cuerpo sí parece ser
consciente de ello, ya que cuando llevo un par de cuestas los músculos de las
piernas parecen arder.
Cuando quiero
darme cuenta, me encuentro ante unas escaleras que en aquel momento se me hacen
interminables. Sin embargo, consigo llegar al final, aunque tengo que pararme a
tomar aire, porque si no creo que me voy a acabar ahogando. En ese mismo
instante, alguien me empuja contra una columna y me tapa la boca con su mano.
Siento un dolor punzante en la cabeza al golpearme con el poste, y el miedo me
atenaza hasta tal punto que la visión se me nubla.
¿Es así como
recibes a los amigos? dice una voz, la perteneciente al ser cuya mano sigue
manteniéndome firmemente sujeta contra la pared. Pero reconozco esa voz. Y esa
silueta. Así, recortada con el fondo de una vieja ermita detrás, me resulta
inconfundible.
Él advierte el
reconocimiento en mi mirada, pues aparta la mano y la cambia por su boca, la
cual aprieta mis labios con fuerza. Yo no puedo evitar entreabrirlos para dejar
paso a la ferviente pasión que siempre nos ha unido, una pasión que ahora nubla
mi mente y me impide concentrarme en las miles de preguntas que acuden a mi
cabeza.
¿Qué demonios hace él allí? Nos está poniendo en peligro a
los dos. Sobre todo a mí.
Finalmente, se
separa y me mira.
Eso está mucho
mejor. Se nota que aprendes rápido. Aunque
estás un poco cambiada desde la
última vez, Detta añade mientras me mira de arriba abajo.
Claro que he
cambiado. Estoy metida en un cuerpo humano. Yo tuve que elegir ese camino para
librarme de la ira de Lucifer, después de haberlo traicionado relacionándome
con un ángel. Assassin, que también se había hecho amigo de Miguel, también
tuvo que salir huyendo. Pero prefirió permanecer bajo su forma demoníaca,
manteniendo sus poderes y su inmortalidad, a suplantar a un humano. A pesar de
tener que estar vagando por el mundo completamente solo.
Miguel escogió a
Clara minuciosamente. Quince años y en coma profundo. Conectada a una de esas
máquinas que te alargan la vida sin importarles si estás sufriendo o no. A
Lucifer le gustarían. Cuando su alma abandonó su cuerpo, mi esencia pasó a
ocuparlo. Pasé a tener el pelo corto y los ojos verdes. Era obvio que había cambiado. En cambio
Tú no has
cambiado nada le digo. Y es cierto. Tiene el mismo aspecto de siempre.
Pantalones y botas de cuero, un jubón que deja su pecho al descubierto y el
pelo negro revuelto. Su expresión es la personificación de la lujuria, la
soberbia y el orgullo. Sus ojos lanzan destellos en la oscuridad.
Maldición. Su
cuerpo sigue volviéndome loca.
¿Qué tal este
último año? me pregunta con una sonrisa sarcástica.
Seguro que nada
que te parezca importante. La vida humana es bastante aburrida.
Sí, supongo que
echarás de menos la vida del demonio
Creo que la
respuesta es bastante previsible. ¿Y tú? ¿Qué haces por aquí? Sabes que vernos
es peligroso
podrían estar vigilándote.
Tranquila, Detta,
tranquila
Vuelve a acercarse a mí y me besa de nuevo, esta vez con más
lentitud, descendiendo después hasta mi cuello y rodeándome la cintura con sus
fuertes manos. Cierro los ojos para dejarme llevar al mismo tiempo que lo
abrazo para sentir la tensión de sus músculos bajo mi piel. No me están vigilando.
Confía en mí.
¿Confiar? ¿En un
demonio? Casi río bajo sus labios. ¿Dónde se había visto aquello?
No, no confío en
él. Nunca lo había hecho. Lo nuestro sólo es físico. Nunca ha habido confianza.
Y menos en este momento.
Mi mente deductiva
señala que hay un fallo en sus palabras. Alguna inflexión en su tono de voz no
concuerda. Pero mis sentidos humanos me limitan. Maldición. Me estoy
acelerando. Y eso no es bueno. Tengo que tranquilizarme. Tengo que centrarme.
Repito sus palabras en mi mente. Reavivo el sonido exacto de la frase. Sé que
soy lo suficientemente inteligente como para saber localizar el error sin tener
que atender a nada más. Puedo hacerlo.
«No me están
vigilando». Eso ha dicho. Sin dudas. Sin sonar tranquilizador. Absolutamente
sincero.
«Por todas las
llamas del Infierno».
El error está en
la frase en sí. En lo que significa. Si no lo están vigilando, eso implica que
ha dejado de ser un renegado; han dejado de perseguirlo. Ha vuelto al redil. Y
Lucifer no perdona a los que lo retan. No perdona a nadie. Sólo acepta un
precio para volver bajo su diabólico manto.
El precio de la
sangre.
Abro los ojos
cuando me doy cuenta de a qué ha venido Ass. Por el rabillo del ojo consigo
vislumbrar el destello del metal bajo la luz de las farolas justo a tiempo.
Un grito agónico
sale de su boca mientras se separa de mí. La daga que sostiene en la mano cae
al chinarro con un sonido seco. Tiene el rostro congestionado por el miedo. Los
ojos, desorbitados por el terror, miran el mango del cúter que sobresale de su
pecho. Lo tiene clavado justo en el corazón.
Con un último
aullido, Ass estalla en llamas y desaparece para siempre.
No quedan más
testigos de lo ocurrido salvo la daga que recojo del suelo. Pienso conservarla.
Mantenerla cerca mientras espero a que otro demonio aparezca para matarlo,
igual que he hecho con Ass.
Todo con tal de
sobrevivir
y vivir en paz.
domingo, 18 de octubre de 2015
~Reseña~ Diástole, o cómo los vampiros pueden volver a molar un pegote (de óleo del caro).
SINOPSIS
Jérôme es un pintor caído en desgracia que recibe el encargo de retratar a Iván, un misterioso extranjero cuyo pasado irá revelándose a medida que nos relate su historia durante las sesiones de posado.
Jérôme conocerá así la historia de un hombre perseguido por Moscú durante décadas; un forajido que tuvo que recorrer a la fuga los escenarios más duros de la extinta Unión Soviética, sobrevivir al asedio nazi de Leningrado, desaparecer en las noches de San Petersburgo durante los días más crudos de la dictadura, esconderse en las zonas más contaminadas de Chernóbil... La auténtica naturaleza de Iván se nos revelará cuando conozcamos el antiguo y terrible mal que porta consigo, hecho a partes iguales de radiactividad y de una espantosa maldición que habita en el corazón del arte pictórico.
Jérôme conocerá así la historia de un hombre perseguido por Moscú durante décadas; un forajido que tuvo que recorrer a la fuga los escenarios más duros de la extinta Unión Soviética, sobrevivir al asedio nazi de Leningrado, desaparecer en las noches de San Petersburgo durante los días más crudos de la dictadura, esconderse en las zonas más contaminadas de Chernóbil... La auténtica naturaleza de Iván se nos revelará cuando conozcamos el antiguo y terrible mal que porta consigo, hecho a partes iguales de radiactividad y de una espantosa maldición que habita en el corazón del arte pictórico.
Diástole es una novela
de vampiros. Por si la portada no lo dejaba bastante claro. No sé si es un
acierto un error saber a qué te enfrentas antes de empezar a leer, si te
condiciona en cierta manera. A mí me ha pasado, y quizá por eso no he acabado
de meterme en la historia hasta la segunda parte de la novela.
Para
los escépticos, no, Diástole no
es la típica novela de vampiros. No hay gusiluces (vale, los gusiluces no
son típicos, pero parece que es lo único que nos viene a la cabeza cuando
leemos «vampiro»). Tampoco hay lamentos depresivos contra-natura. El que espere
ver colmillos sangrientos y yugulares abiertas puede ir a la biblioteca o a la
librería y preguntar por Anne Rice.
Emilio
Bueso no es un escritor típico, no escribe historias típicas y esta no es una
excepción. Y sin embargo, como siempre, los personajes y la ambientación adquieren una relevancia absoluta. En
Diástole hay un pintor y se pueden oler hasta los óleos leyendo. Es lo que
realmente te atrapa y te absorbe. La
misma historia contada de otra manera no sería igual.
Como
se puede leer en la contraportada, Iván le relata a Jérôme la historia de su
vida mientras posa para ser retratado. Y aunque pueda recordarlo en cierta
manera, no es «Entrevista con el vampiro». No hay azar ni capricho, sino un minucioso rito que ata todos los cabos y le da el
sentido a todo.
Diástole
es una historia plasmada con potentes
dosis de realidad que hacen
que lo sobrenatural se vea, claro y a la vez sutil, en pequeñas pinceladas a lo
largo de la novela. Puede parecer una contradicción, pero no lo es. Conforme
vas leyendo, sabes que ciertos sucesos son sobrenaturales, pero está narrado de
tal manera que parecen normales. No son luces de neón que dicen "ey, aquí
hay un vampiro". Y es cuando dejas de esperar las luces de neón cuando te
sumerges por completo en la novela.
Así que cuanto antes dejéis de esperar los fuegos artificiales, más disfrutaréis de la oscuridad y la
tensión que ofrece la
narración.
Diástole es una historia
de hombres, de supervivencia y radioactividad. Los dos protagonistas se lo
comen todo. Los tres, si añadimos la pintura como un personaje que tiene mucho
que contar y que es el que recoge toda la novela. He echado de menos el
desarrollo de un cuarto, un secundario muy interesante desde que aparece y que
es esencial para la historia y que me hubiera gustado disfrutar más.
Quizá
al final no me ha quedado la sensación de redondez que tiene por ejemplo
«Cenital», aunque tampoco es que le falte nada. Son dos novelas completamente
distintas. Pero Diástole parece
que tenga más cosas que decir. Quizá esas cosas estén en Sístole. Yo desde luego espero
que salga a la luz algún día. Mientras tanto, iré haciendo hueco para la
siguiente novela de Emilio Bueso que caiga en mis manos.
Dalayn
Lectora por vocación. (Medio) arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.
Lectora por vocación. (Medio) arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.
miércoles, 9 de septiembre de 2015
~Reseña~ El Marciano, o la mejor novela sobre cultivar patatas en Marte jamás escrita...
… que diría
el Librero del Mal.
(a.k.a. Toliol)
SINOPSIS
Seis días atrás el astronauta Mark Watney se convirtió en uno de los primeros hombres en caminar por la superficie de Marte. Ahora está seguro de que será el primer hombre en morir allí. La tripulación de la nave en que viajaba se ve obligada a evacuar el planeta a causa de una tormenta de polvo, dejando atrás a Mark tras darlo por muerto. Pero él está vivo, y atrapado a millones de kilómetros de cualquier ser humano, sin posibilidad de enviar señales a la Tierra. De todos modos, si lograra establecer conexión, moriría mucho antes de que el rescate llegara.
Sin embargo, Mark no se da por vencido; armado con su ingenio, sus habilidades y sus conocimientos sobre botánica, se enfrentará a obstáculos aparentemente insuperables.
Por suerte, el sentido del humor resultará ser su mayor fuente de fuerza. Obstinado en seguir con vida, incubará un plan absolutamente demencial para ponerse en contacto con la NASA.
Mucho hype se
ha creado en torno a esta novela, sobre todo después de que se anunciara que
sería llevada al cine, con
Ridley Scott como director y Matt Damon como protagonista, sin olvidarnos de la
gran Jessica Chastain.
Llamarlo novela puede ser un tanto eufemístico. Más bien es un diario de a bordo de un astronauta que se queda
atrapado, solo, en Marte. Y como diario de a bordo cumple su función: explica,
paso por paso, cachivache por cachivache, todo lo que hace para sobrevivir en
un entorno tan inhóspito como es nuestro vecino rojo. Debo decir, en mi
condición de friki científica, que aunque no me enterara de parte de las cosas
que enumeraba, me ha encantado mucho: la lógica, los cálculos, la ejecución.
Seguramente los más entendidos en botánica, informática, química o mecánica lo
pasen aún mejor. Pero también es justo decir, como pseudo-intento-de-escritora,
que se puede hacer pesado de leer para el que entienda mucho menos. Porque no es una mera descripción, es
que el 90% del libro es así. Detalles
muy científicos, que si no entiendes mínimamente por donde andan, pueden
acabar hartando.
Y eso que la historia engancha. Es un
tipo atrapado en Marte, que tiene que sobrevivir a saber cuánto tiempo para
tener una mínima posibilidad de ser rescatado. ¡Claro que engancha! Pero no
porque a algunos nos resulte interesante todo el acercamiento científico del
que hace gala, sino por el tono en que lo describe. Mark Watney es un tipo
distendido, optimista, casi podría decir que en caso de haber sido chica me
recordaría mucho a Jennifer Lawrence. La
historia transmite eso: optimismo, afán de supervivencia, de celebrar cada
pequeño triunfo, de mirar el lado positivo de las cosas incluso en las peores
circunstancias. Y eso es lo que realmente engancha. Porque tampoco es ese
optimismo ridículo y punzante del que a veces queremos alejarnos, sino de ese
esperanzador y ameno al que deberíamos acercarnos de vez en cuando para no caer
en un estado de pesimismo absoluto. Porque al final, ¿qué es lo peor que podría
pasarnos? ¿Morir?
El Marciano es básicamente eso, una historia de optimismo y
supervivencia, con un trasfondo muy científico detrás y una moraleja final. Los personajes son un engranaje más
dentro de ese trasfondo. Apenas tienen un pasado y una historia detrás,
solo una característica concreta que los define y los identifica. Ni siquiera
el protagonista tiene un desarrollo mayor que el que ya he comentado.
Por eso no es
una "novela al uso". Y en
la novedad también radica su éxito. Algunos hablaban del resurgir de la
ciencia ficción; eso el tiempo lo dirá, pero desde luego la
"evolución" va a distar mucho en la forma de lo que nos ofrece
"El Marciano". La copia sería demasiado barata. Pero sí que es
mejorable en muchos aspectos sin perder ese toque "hard" que la
caracteriza.
Personalmente,
a mí me ha gustado mucho, y eso que el hype es peligroso, pero no me ha
decepcionado en absoluto. Me he reído mucho leyendo el libro, y hacer reír en literatura no es nada
fácil, y menos continuamente. Y
eso es algo que El Marciano consigue y muy bien.
martes, 1 de septiembre de 2015
Tú me das veneno: fallo en el sistema
Hola, lagartijillas.
Increíble, voy a postear dos veces en un mes. Parece que he rejuvenecido
y todo. De hecho, de juventud y todas esas "movidas" va la
cosa.
Corría el año 2001 cuando se oía esta canción el Caribe Mix…
Posiblemente por entonces fue cuando comencé a leer Harry Potter (sí, el mago también ha llegado a
Poniente, qué creéis). Ahora ya no leo Harry Potter, pero mi cara de embelesada
al entrar a la tienda del andén 9 y 3/4 en King's Cross no me la quita nadie.
Supongo que lo mismo le pasa a otra gente que lo leyó en su momento, con más o
menos edad, y también a los jóvenes de ahora que lo leen por primera vez. No a
todo el mundo, claro está. No
podemos pedirle a todo el mundo que comparta tus gustos ni tu emoción por algo.
Pero para algunos (y supongo que no somos pocos), es importante compartir esos gustos
y esa emoción con alguien.
Supongo que así comenzó el movimiento #Youtuber. Si podemos hacer un
blog por escrito, ¿por qué no por vídeo? Así nos movemos ahora en el mundo. Las
pantallas, las imágenes en movimiento, son un modo mucho más directo de
conectar con la gente. Así que, ¿por qué no? Hay blogs de todo tipo,
cinematográficos, gamers, literarios, deportivos… Así que supongo que hay un
youtuber (o varios) para la misma temática. Y dentro de ellos están los
#booktubers: gente joven (y no tanto) que hacen críticas literarias o dan
consejos o muestran su emoción por la lectura a través de vídeos. Y no sólo
eso, porque eso lo puede hacer cualquiera. Lo
importante es que consiguen atrapar a gente, haciendo el vídeo más o menos
entretenido o emocionante, de modo que la gente ve el vídeo entero (cosa no tan
sencilla) y los sigue y quiere más vídeos. Eso ya no es tan sencillo, y menos
hablando de literatura. En un país donde la juventud (y la población en
general, no nos vamos a engañar) lee más bien poco, que iniciativas de este
tipo tengan éxito y consigan promover la lectura, sobre todo entre los más
jóvenes, debería ser un hecho admirable y digno de ser felicitado.
Pues hace unas semanas, alguien oyó hablar de este fenómeno, decidió
"indagar" sobre él y hacer un "reportaje" en una televisión
pública que se televisó la semana pasada y se hizo viral ayer. Porque tener un
sitio en la televisión pública te da un estatus que te permite tener plena
libertad de expresión le pese a quien le pese. Esta idea, por supuesto, es más
que discutible, sobre todo cuando nos encontramos con alguien que ni ha
estudiado periodismo ni tiene las mínimas herramientas para transmitir como los
Siete mandan ante una cámara. Y más aún, cuando la presentadora que la acompaña
tampoco parece tener tablas como para presentar un programa de televisión.
Balbuceos, silencios incómodos, miradas MUY sonadas al chivatillo… Todo parecía
como grabado en casa. A diferencia de que los
youtubers (y booktubers, que
de eso va el tema) parecen ser
mucho más capaces en estos aspectos comunicativos y audiovisuales.
La falta de profesionalidad de estas dos personas femeninas (a lo mejor
le robo un par de cosas a Javier Negrete, que lo tengo reciente) queda aún más
patente cuando se meten en materia y queda constancia de que el susodicho
"reportaje" no es más que un burdo
trabajo de instituto que
parece sacado de un copypaste de la Wikipedia y unos cuantos resúmenes del
Rincón del Vago.
Pasaré por alto lo "inquietante",
"raro" y "gracioso" que les resulta a ambas el fenómeno
youtuber para ir directamente a ciertos comentarios que dan la misma cantidad
de rabia que de vergüenza ajena.
De Fa
Orozco (aquí su canal: https://www.youtube.com/user/laspalabrasdefa)
dijeron que les hacía gracia por su acento, porque claro, es mejicana. Y
también era muy gracioso el panel que se había montado detrás de la cámara, con
fotitos y portadas de libros y más movidas que tenga en su cabeza.
De Javier Ruescas (https://www.youtube.com/user/ruescasj),
escritor, además de booktuber, dijeron que parecía "repelente" y con
"mucho ego". Así, tal cual. En la televisión pública. Porque hay que
tener mucho ego para hacerse una crítica de tu propio libro. Se ve que en la
"investigación" para el "reportaje" no incluía ver vídeos
de los booktubers. Ni siquiera informarse un poco. Ni siquiera atender a la
presentación de su canal. Javier Ruescas hace críticas de otros libros y da
consejos de escritura según su experiencia. También tiene entrevistas y cosas
varias relacionadas con la literatura. Y eso sólo viendo los títulos de los
vídeos subidos en su canal, lo cual me ha costado apenas 15 segundos. Igual que
lo que me costó buscar las editoriales con las que ha publicado sus novelas, ya
que según las personas femeninas que presentaban el programa, lo más seguro es
que debido a su ego se autopublicara, pues la "reportera" en cuestión
había sido incapaz de encontrar editorial alguna, como SM o Montena, que no son
precisamente pequeñitas. Pero más allá de los comentarios hechos con
ignorancia, están las descalificaciones e insultos personales, que según la
"experta literaria", no eran más que comentarios sarcásticos e
irónicos, que somos tontitos y no lo pillamos (o eso decía ayer en su cuenta de
twitter). Creo que además de pensar que su "reportaje" era todo un
doctorado, esta persona femenina también cree que los indignados con sus
palabras somos idiotas. Y no, lo que somos
es intolerantes con este tipo de ataques gratuitos contra alguien que fomenta
la cultura y la lectura. Pero sigamos, sigamos.
De SebasGMouret (https://www.youtube.com/user/channelcoleccionista), el Coleccionista de Mundos, lo primero que dijeron al empezar es que era "otra pieza de mucho
cuidao". Pero sólo se atrevieron a poner su vídeo presentación, en el que
no aparece, porque era el que estaba mejor. Supongo que los otros ni se los
habría visto, y que descalificar aún más a un menor de edad por una televisión
pública pues empezaba a rayar los límites de lo permitido. Ah, no, perdón, que
se rieron de él porque hacía críticas de Harry Potter. Sí, se rieron de un adolescente por
hacer críticas de libros juveniles en su canal de youtube, un canal con
136650 suscriptores en el momento en que lo he mirado, seguramente muchos más
de los que ven la cadena pública en la que se emitió el programa. Pero salir en
la tele es mucho mejor.
De Mayrayamonte (https://www.youtube.com/user/mayrayamonte)
dijeron que mejor que se dedicara a otra cosa, que le pusieran más deberes. Que
no podía ser que una chica con 19 años hubiera escrito ya 6 novelas y una
trilogía en camino. Que eso debía ser un FALLO
EN EL SISTEMA. Ahí, claro está, si no estás ya calentita pues te acabas de
calentar. Que va a resultar que los adolescentes que leen y escriben y fomentan
la lectura son un fallo en el sistema. En eso se basan nuestros políticos para
recortar en educación: dejar gente sin formar, ovejitas que sigan al rebaño
viendo Salvame o Mujeres y Hombres y Viceversa.
De Fly Like a Butterfly (https://www.youtube.com/user/blogflylikebutterfly),
además de admirar sarcásticamente su poético alias, dijeron que "es muy
optimista llamar biblioteca a dos estanterías mal puestas". Aprovechando
que tengo espacio, voy a copiar a la RAE en su definición de biblioteca:
1. f. Institución cuya finalidad consiste en la adquisición, conservación, estudio y exposición de libros y documentos.
2. f. Local donde se tiene considerable número de libros ordenados para la lectura.
3. f. Mueble, estantería, etc., donde se colocan libros.
4. f. Conjunto de estos libros.
Y ya por último, de Nube
de Palabras (https://www.youtube.com/user/Nubedepalabras)
dijeron que les gustaba las puntitas blancas del pelo. Crítica 100% objetiva.
De todo ellos, en general, y de todos los booktubers y todos sus
seguidores, y de todos los que nos gusta la LIJ (Literatura infantil y
juvenil), lectores y escritores, dijeron que "está bien que la
chavalada se entretenga. Mientras ven vídeos no se están drogando" o
que los libros juveniles no merecen una crítica seria, o que "para que
luego digan que los jóvenes no leen. Leen mierda, pero leer, leen".
Y hasta ahí llegó mi santa paciencia, y
eso es mucho y, porque ya se acababa el programa y eran 30 minutazos de
descalificaciones, insultos y generalizaciones baratas destinadas a reírse de
los adolescentes que leen, porque eso no es guay, porque mayormente leen
fantasía (o "eso de Tolkien y sus movidas"), y leer fantasía con 14 años al
parecer se sigue considerando un estigma. Porque esta gente "se
avergonzará de lo que han hecho cuando crezcan". ¿De qué? ¿De fomentar la
cultura? ¿De hacer lo que les gusta? ¿De haber conocido a gente y hecho amigos
gracias a ello? La vergüenza es que este programa se haya tolerado en una
televisión pública. La vergüenza es que no hayan hecho una disculpa pública,
sino que además se las sigan dando de entendidas. La vergüenza es que hayan
soltado todo eso pensando que nadie las iba a ver "aunque ahora con
internet quién sabe". Si llegan a tener 50 años en vez de veintitantos me
lo hubiera creído más. Pero da VERGÜENZA, así con mayúsculas, la cantidad de basura
que han soltado y que aún creen que está bien dicha y que somos los demás los
que nos lo hemos tomado a mal.
Sí, hay mucha mierda en la literatura
juvenil. En la adulta también. En la histórica. En la policíaca. ¿Habéis visto
las cifras de nuevas publicaciones diarias? (Y no hablo de autopublicaciones).
Dan Brown, Cincuenta Sombras de Grey, Crepúsculo, serán best-sellers, pero su
calidad literaria es más que discutible. Cada uno es de un género distinto, sus
autores son distintos, pero a todos los lee mucha gente. ¿Qué podrían leer algo
mejor? Sí. Pero conozco a mucha gente que se ha enganchado a la lectura gracias
a esos libros, porque son de consumo fácil. Y ahora no, porque no tengo tiempo,
pero en su momento sí que leía libros de ese tipo. Porque de vez en cuando
hacen falta libros que sean fáciles de leer para seguir leyendo y no pensar
tanto y dejar descansar la mente. Igual que de vez en cuando hacen falta
películas de acción palomiteras que sólo sirvan para eso, para unas palomitas.
Pero eso no quiere decir que todas las películas de acción sean mierda. Decir
eso de un género literario entero, en una televisión pública, conforme está el
panorama lector en este país, es algo muy gordo, y me da que no son conscientes
de ello. Que el Quijote está muy bien, pero que a un zagal al que no le gusta
leer no se lo puedes meter entre pecho y espalda y esperar que salga encantado
con los libros. Hay que empezar con libros de su edad. Y si pueden ser con
cierta calidad, mejor, por supuesto. Pero si no, con lo que sea, ya irán
buscando otras cosas.
Y al hilo de ello, recomiendo mucho que leáis "Los Centinelas
del Tiempo", novela corta de Javier
Negrete incluida en la
antología "Mañana Todavía", que ENTRE OTRAS COSAS empieza hablando
precisamente de un adolescente al que no le gusta leer porque lo que lee le
aburre. Y esto es un resumen muy burdo de la historia, que tiene muchísimos más
matices y críticas de la sociedad actual y es muy recomendable para grandes
y no tan grandes.
Por último, os dejo un artículo
de Selene M. Pétalos, escritora junto con Iria G. Parente de la saga "Cuentos
de la Luna Llena" entre otros, sobre el Young Adult. http://creandoentredos.com/2015/07/11/young-adult-combatiendo-prejuicios/
domingo, 16 de agosto de 2015
~Reseña~ Hijos del Dios Tuerto, o cómo babear profusamente sin ver a Ragnar Lodbrok
Dalayn
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Virginia Pérez de la Puente
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Las nornas tejen en su tapiz el pasado, presente y futuro de
los nueve mundos, entrelazando los hilos de las vidas de dioses, hombres y monstruos.
Ocultas bajo las raíces de Yggdrasill, las tres hilanderas empiezan a hilvanar
un hilo de oro: el hilo de un héroe, Harek Haraldsson, jarl de un clan de vikingos que se prepara para el
ataque de otro fiordo con el que mantiene una deuda de sangre.
Mientras se debate entre la responsabilidad de
proteger a su gente y la tentación de sucumbir a la sed de venganza, Harek
ignora que su hilo está entretejido con los hilos de los dioses. De sus
decisiones dependerá el destino de los æsir y su victoria o derrota en el
Ragnarök, que llegará, como los enemigos de su clan, después del hielo.
Érase una vez el Ragnarok y el fin de los nueve mundos. Qué bien suena, ¿verdad? Pues os voy a contar qué pasó antes…
Y así,
la autora nos coloca en su regazo y nos narra con mimo las andanzas de hombres
y dioses tratando de eludir su sino. Como en la saga del Segundo Ocaso,
Virginia coge las profecías,
los elegidos, el azar y el destino,
y los agita magistralmente para mostrarnos una fantasía distinta, madura, con
unos personajes reales plasmados a través de sus diálogos y acciones. Todo
enmarcado en el trasfondo de la mitología
nórdica, de los vikingos, de sus costumbres y sus creencias, descrito con
gran precisión. La labor de documentación de la escritora es digna de alabanza
y uno de los puntos fuertes de la novela: los amantes de la mitología nórdica
encontrarán numerosos guiños y referencias y los principiantes se adentrarán
fácilmente en esta ambientación a la que estamos poco acostumbrados gracias a
las dosis bien distribuidas de mitología y cultura nórdicas. El glosario final
también es de agradecer, sobre todo para los que no somos muy buenos con los
nombres.
En
cuanto a la historia, atrapa
desde el primer momento, aunque en algunos tramos se hace algo lenta. Quizá
por algunas repeticiones, aunque estas son comprensibles: ayudan a seguir al
personaje, su psique, su razonamiento, su obsesión. O quizá también por el
cambio continuo de tramas entre Midgard y Asgard, que alguna vez me ha dado
cierta sensación de inconexión (supongo que por algunos saltos temporales). Pero
en general está todo bien hilado y se disfruta cómo las tramas se van
entrecruzando y desarrollando hasta llegar al clímax, muy sostenido en la parte
final y que me ha encantado cómo se resuelve.
Los personajes son sin duda otro de los grandes
fuertes del libro, como en todas las novelas de Virginia, pero hay uno que
destaca especialmente: el trabajo con Loki es realmente magistral, a mí me dejaba
totalmente pegada al e-reader cada vez que tocaba su punto de vista. Un personaje odiado por su propia esencia y que trata de luchar contra ella, contra el destino que le ha sido anunciado. También me gustó mucho la relación de amistad entre Harek y Thrain y la manera en que el primero se preocupa por su clan y sus más allegados. Y luego está Katla, una völva, practicante de la magia de Freyja, que esconde muchos secretos. No faltan personajes femeninos muy interesantes y diversos como Audhildr, Frigg, Sif, Sigyn o Hela. La autora ha sabido darles a todos (personajes masculinos y femeninos por igual) una voz única y distinguible, aun siendo secundarios. Ha sabido ponerlos cada uno en su lugar, darles su espacio y su importancia, y eso hace que la historia se enriquezca y que el lector se enfrasque aún más en ella.
Tampoco
han faltado escenas de sexo, acción, cómicas y dramáticas, llevadas a cabo por
personajes carismáticos, cada uno a su manera. El trabajo con los diálogos y la naturalidad con la que se desenvuelven en cada escena también es otro de los aspectos a destacar. Ya he dicho antes que en algunos momentos la narración se vuelve algo lenta, pero es la interacción entre los personajes lo que hace que no podamos parar de leer, ya que con sus palabras y sus decisiones vemos cómo se van tejiendo los hilos sin saber si el tapiz final será el anunciado por las nornas u otro completamente diferente.
Título: Hijos del dios tuerto
Autor: Virginia Pérez de la Puente
Editorial: Autoeditado (Amazon)
Encuadernación: Tapa blanda
Año de publicación: 2015
Nº páginas: 416
PD: Las imágenes han sido hábilmente capturadas del tablero de la autora en Pinterest https://es.pinterest.com/virginiadlp/hijos-del-dios-tuerto/
Dalayn
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.

























