Blog de literatura fantástica

  • Cazadora de sueños

    En Libros Prohibidos podéis leer este relato corto de fantasía oscura. ¡Felices sueños!

  • El pasado es un cazador paciente

    A caballo entre lo onírico y lo distópico El pasado es un cazador paciente es una historia inquietante y evocadora a partes iguales.

  • Días en reflejo

    Un relato corto sobre los pequeños lastres que vivimos las mujeres a diario. Se lee en 10 minutos.

  • Izahi, a tus hijas

    Las izahikaris viven en comunión con la tierra, pero Saha anhela ir más allá, al mundo prohibido bajo las olas. Atrapada entre sus deseos y sus obligaciones, el miedo le impide encontrar la salida. Izahi, a tus hijas, habla de la amistad y del camino para encontrarse a una misma. ¿Será capaz Saha de desafiar las normas para conseguirlo?

  • "El Mar del Sepulcro"

    Ige es diferente. Su mejor amigo ha muerto por ser diferente. ¿Conseguirá encontrar un hogar al otro lado del mar? ¿Podrá convivir con Olu, la inteligencia artificial que odia y siempre la acompaña?

viernes, 5 de agosto de 2016

~Cine~ "Election: La Noche de las Bestias", o cuando el sistema no funciona.


Sería apropiado (y ciertamente necesario) comenzar este texto apuntando que he visto las dos iteraciones anteriores de esta trilogía de terror post-apocalíptico. También veo de rigor apuntar que en los dos primeros casos (The Purge y Anarchy: La Noche de las Bestias) no relacioné hasta mucho tiempo después que ambas confluían en el mismo universo (de hecho, consideraba en su momento que la segunda había copiado la premisa de la primera sin miramientos, como en aquellas épocas de batallas sangrientas -en lo creativo/corporativo- entre las animaciones de Disney y Dreamworks. Véase Bichos: una aventura en miniatura/Hormigaz o Buscando a Nemo/El Espantatiburones). Quede por delante, pues, el desapego que uno sentía hacia la susodicha franquicia de terror, que sin embargo me permitió valorar ambas como productos independientes, y como películas en sí mismas.

A pesar de todo lo dicho, no considero ninguna de las dos primeras entregas como "malas", ni mucho menos. Parten de una premisa atractiva: el Gobierno de los EEUU permite por una noche una suerte de Battle Royale para liberar toxinas y frustraciones varias para con nuestros vecinos. Los ricos pueden defenderse en sus mansiones blindadas mientras que los pobres quedan a merced del lado más salvaje y cruel del ser humano. Ni qué decir tiene que las máscaras de psicópata están a la orden del día de la noche, y que la tortura, el asesinato y demás actos de mugre ética y moral proliferan como moscas ante un cadáver en descomposición.

Vamos a jugar a "Operación"
Ambas presentan historias de sobresalto simple y desarrollo torpe; se salvan gracias a una puesta en escena efectiva en lo macabro e inquietante y al trasfondo de crítica social que subyace en el argumento. Sin embargo, ni siquiera esos mismos elementos son capaces de rescatar a Election de su propia deriva.

A pesar de no decepcionar en lo que respecta a los elementos anteriormente mencionados, es el guión de la película lo que impide tomarla en serio. La sucesión de clichés y diálogos zurcidos con la suavidad del esparto hacen que, entre susto y susto, uno ponga los ojos en blanco tantas veces que parezca que nuestro lóbulo frontal sea más interesante que la trama.

Frank Grillo y Elizabeth Mitchell preguntándose qué hacen ahí

Procedo a entrar en terreno espoileroso, así que vosotros, los que no queréis saber nada de antemano, absteneos de continuar leyendo. No digáis luego que no lo avisé.

Cada línea de diálogo es tan expositiva y tan explicativa que lo único que les falta es que tras cada fotograma aparezca el guionista explicando «psst, que la llamada del seguro al dueño de la tienda el día antes de la Purga es para darle una razón para quedarse a protegerla.» Por poner sólo un ejemplo. La película está plagada de clichés insultantes (por supuesto que el dueño de la tienda iba a morir cerca del final. Y POR SUPUESTO que la senadora iba a sobrevivir de forma heroica). Me parece bien que una película no intente tomarse demasiado en serio como forma de no perder de vista el sector creativo que está ocupando. Sin embargo, no ser pretencioso no está reñido con crear un argumento sólido con una mínima calidad en los diálogos. Por poner un ejemplo relativamente reciente y que nos hagamos una idea de a lo que me refiero, "Election" se acerca más a "Sharknado" que a la genial "Tú eres el siguiente" en materia narrativa.

Jelous

Los personajes son más planos que los protagonistas del Paper Mario. La única cara repetida, la de Frank Grillo, asume que como la anterior película trataba sobre su personaje, nada más podría decirse de él. El resto, carcasas decoradas sin interior alguno.

A pesar de las buenas ideas (ya desarrolladas en las anteriores entregas), y de la fuerte crítica social (y más en EEUU que coincide con el periodo electoral) el conjunto final de la película simplemente no se sostiene por lo débil de su base. No la recomiendo para ver en el cine, ni mucho menos. Pilladla si la emiten en televisión, y tampoco la sigáis con mucho entusiasmo ya que no creo que os vayáis a perder nada.

¿Es merecedora de un FUCK YES? FUCK NO.






Charles D.
Filólogo, lingüista, lector irredimible y cinéfilo/seriéfilo empedernido. Digo muchas tonterías en Twitter (@OrdHum). También escribo si me dejo.

miércoles, 3 de agosto de 2016

~Memory Lane~ Cenital


Cenital lo leí hace tiempo, y por eso quería hacer una reseña diferente, no tan en profundidad como las habituales. Para este tipo en particular me dio la idea Emma Frell, aunque originalmente viene del blog The YA bookworm. Es una manera sencilla de hablar de una novela y me ha parecido interesante, a ver qué os parece.


«La mano invisible te ha robado la cartera y el futuro, y no se detendrá cuando algunos gobernantes dimitan. Esto no se arregla con unos años de ajuste ni inyectando capitales ni nacionalizando bancos. Esto no se va a quedar en los aeropuertos sin aviones, los trenes de alta velocidad sin pasajeros, la gente sin pisos y los pisos sin gente. Esto sólo acabará cuando un silencio sepulcral se enseñoree de todas las grandes ciudades, cuando el apagón se vuelva permanente y las bicicletas se desplieguen por las autopistas de peaje.

Para entonces habrán muerto millones de personas.»
Convencido de que la actual crisis económica es resultado del agotamiento del petróleo, un colectivo antisistema se reúne en torno a un líder profético para enfrentarse al colapso de la sociedad y así sobrevivir. Cenital cuenta la historia de una ecoaldea fortificada que se parapeta contra un mundo en el que las mascotas devienen comida y el progreso es sólo el antepasado de la destrucción, la ruina y la barbarie.


Define el libro en cinco palabras.
crudo, moralizante, catastrofista, postapocalíptico, desgarrador

Elige una cita.


¿Bueno, malo o pasable?
Bueno, aunque reconozco que se puede atragantar fácilmente.

Lo mejor y lo peor del libro.
Lo mejor: muestra los instintos básicos del ser humano, hace que te replantees muchos aspectos que vemos como normales por costumbre, que reflexiones sobre la actitud consumista que cada vez nos inunda más. El final te deja pensativo y con una mala sensación en el cuerpo. La prosa es muy directa, muy característica y que da un buen resultado.

Lo peor: la estructura, en la que se alternan episodios de documentación, una especie de diario de a bordo presentando distintos personajes y el blog del protagonista, aunque es interesante rompe en muchos casos el ritmo de la narración.

Personaje más destacado.
Destral. Es el protagonista, aunque su historia no se descubre del todo hasta el final. Su supervivencia (y no la de la humanidad) es lo que realmente lo mueve, aunque no deja de preocuparse por sus compañeros. No es un personaje con el que se empatice ni pretende serlo, pero consigue trasladar su conocimiento visionario hasta el lector.


Título: Cenital
Autor: Emilio Bueso
Editorial: Salto de Página (Colección púrpura)
Encuadernación: Tapa blanda con sobrecubiertas
Año de publicación: 2012
Nº páginas: 288


domingo, 31 de julio de 2016

~Relato~ Memoria a corto plazo


Estoy de pie en mi cocina, pero no sé para qué he venido. No tengo sed ni hambre. Tampoco sueño. Es imposible dormir con todas las lucecitas que entran por las ventanas. No importa que las cierre: se cuelan por las rendijas, por las juntas entre planchas de metal, por mis párpados cansados. Cierro los ojos y allí están, hincándose en mi retina y taladrando mi cerebro con sus brillos de colores, recordándome que estoy encerrado en mi propia casa.

Con el resplandor que entra del exterior puedo leer perfectamente las notitas que rellenan la puerta de la nevera, cada una colgando de un imán que se parece al de al lado lo mismo que una foca y un colibrí. De hecho, hay una foca y un colibrí. El que me los regaló tenía un gusto pésimo para los animales. Dos bestias extinguidas, una con más grasa que pelo y otra que volaba hacia atrás. Tendré que reconocerle un poco de sentido del humor; hay que admitir que, visto así, se parecen a mí.

Las notas apenas dejan ver la puerta. Voy revisándolas, una a una, mirando sin parar el calendario que hay arriba del todo para que no se me olvide en qué día estamos. La mayoría son de días anteriores, no entiendo muy bien por qué no las he tirado ya. Parece que hay una para hoy: "Equipo especial. 8.00 A.M. Lucecitas". Vaya, que por eso están las lucecitas. Porque va a venir un equipo especial. ¿Pero para qué? ¿Y por qué no pueden dejarme dormir?

Miro la hora, pero el reloj está roto. Ni idea de cuándo piensa amanecer. Tendré que esperar. La cocina parece un sitio como otro cualquiera para aguardar a que salga el sol. Me siento en el suelo y miro alrededor. Todo está tranquilo, todo parece estar en orden. Menos esa mancha de allí. ¿Cómo habrá aparecido? Me acerco con cuidado y la toco. Está áspera, reseca. A la luz de los focos diría que tiene ese tono rojizo del tomate chamuscado cuando se te olvida que lo has metido al horno. Echo un rápido vistazo al horno para cerciorarme de que no hay nada dentro. Nunca se sabe.

Vuelvo a observar la mancha. No se ha movido. Eso es buena señal. Con tantos destellos las sombras no paran de cambiar y no puedo estar seguro de nada. Yo y mis problemas de concentración. A veces me harto de ellos. Cuando recuerdo que los tengo, claro.

Una mano me aprieta el hombro y doy un respingo, sobresaltado. Otra me tapa la boca e impide que empiece a soltar improperios. ¡Qué coño! ¡Joder! ¿Quién eres? ¿Qué quieres? ¡No tengo nada de valor! Quizá pueda romper las leyes de la ciencia y que mis pensamientos no pronunciados lleguen a la cabeza de este individuo antes de que me mate. Si es que quiere matarme.

—No grites. Vengo a sacarte de aquí —susurra, dejando de amordazarme.

—¿Cómo has entrado? —le pregunto. Ahora mismo esta cuestión me parece más interesante que las demás—. La casa está rodeada, ¿verdad? No me dejan dormir.

—Por el túnel del sótano. Vamos.

Tira de mi brazo para que me ponga de pie y lo siga. Menuda fuerza tiene. Pero mi testarudez es aún mayor. Sobre todo cuando va acompañada de curiosidad.

—¿Hay un túnel en el sótano?

—Sí. Contaba con que no te acordaras de él. ¡Venga!

Vuelve a tironear de mí, y esta vez lo acompaño. Recorremos la casa a paso ligero, aunque mi visitante parece conocerla mejor que yo.

—¿Vives aquí?

—No, tú vives aquí. Yo solo vengo a salvarte el pellejo.

—¿Me conoces?

Se gira de pronto y chocamos pero conseguimos mantener el equilibrio. Me agarra la mano con fuerza y me la gira.

—¡Au!

En lugar de pedir perdón, saca un dispositivo electrónico e ilumina nuestras palmas. Las mías son gordas y están limpias, al contrario que las suyas, que no se parecen en nada a lo que llamaría "manos de hombre".

—¿Eres una mujer?

—Príncipe azul para ti, princesa. Al parecer no eres el único que se olvida de lo capullo que puedes ser.

—Gracias. Supongo —digo, un poco confuso. ¿Desde cuándo los salvadores se comportaban así?—. Aunque si vas a ser mi príncipe deberías estar bajándome en brazos.

—Sigue hablando y te dejo aquí, caraculo. ¿Quieres mirar? —resopla. Creo que tiene un poco de prisa—. No tenemos toda la noche.

La obedezco. Su tono de voz no me deja otra alternativa. No sé lo que pretende esta mujer, pero me gustaría evitar que me mate. Miro fijamente las palmas de nuestras manos. Dos símbolos gemelos se saludan en la penumbra. Parece que se les da mejor romper leyes físicas que a mí.

—Te conozco —admito, aunque no podría jurar de qué. Pero si tenemos las mismas marcas grabadas en la piel tiene que significar algo. Aunque sea simplemente que compartimos celda alguna vez —. ¿Hemos estado en la cárcel?

La chica suspira y puedo adivinar que está poniendo los ojos en blanco a pesar de que no puedo verle la cara. Vuelve a tirar de mí, tan rápido que tengo que poner toda la atención en mis pies para no tropezarme con nada. Bajamos al sótano, que está plenamente a oscuras. Aquí no llegan las lucecitas. Menudo descanso. Si hubiera recordado que tenía sótano habría bajado yo mismo mucho antes.

—Gracias.

No me responde, sino que se pone a toquetear una pared. Oigo los chasquidos de la madera y un crujido que parece rebotar por toda la estancia y que juraría que ha podido escucharse fuera.

—Espérame aquí —susurra, aunque estoy seguro de que nadie puede oírnos—. No hagas ruido y no hagas preguntas. Volveré enseguida. Mantén esto encendido.

Me da el dispositivo que nos está sirviendo de linterna y observo cómo se acerca a un montón de muebles apilados y se inclina sobre un bulto. Lo coge por debajo de dos asas y lo empieza a arrastrar escaleras arriba. ¿Qué es eso? ¿Está vivo? ¿Qué vas a hacer con él? ¿Por qué no me dejas preguntar en voz alta?

¡Boom!

Diantres, así es imposible que consiga traspasar las barreras lógicas del mundo. ¿Qué ha sido ese ruido?

—¡Corre!

Me engancha de la muñeca y vuelve a tirar de mí. Tengo la sensación de que he visto secuestros menos violentos. Le devuelvo la linterna improvisada justo a tiempo para que ilumine el pequeño boquete que hay abierto en el muro, recubierto de tablas de madera que deben de tener más años que nosotros dos juntos. Nos colamos por él y ella lo cierra de un golpe.

—¿Puedo preguntar ahora qué ha sido eso? —boqueo cuando consigo hallar un poco de aire en mis pulmones.

—Estaba simulando tu suicidio, caraculo. Sigue corriendo.

—Eso hago… ¿Por qué me dices caraculo continuamente? ¿No serás tú la del imán de la foca, verdad?

—¿Te acuerdas del imán? —Se detiene. Esta vez consigo esquivarla a tiempo. El móvil, porque tiene que ser un móvil, le ilumina levemente los rasgos de la cara. Me está mirando con sorpresa. Quizá sea el primer hombre-foca con el que se encuentra.

—Lo he visto ahí arriba hace un rato.

—¿Y te sigues acordando?

Miro alrededor en busca de una cámara oculta. Esto empieza a parecerse demasiado a una broma de mal gusto.

—Claro. ¿Por qué no iba a acordarme?

—Por nada. Caraculo. Ya te compraré otro.

De repente me besa y echa a correr de nuevo. Voy tras ella, cada vez más cansado, tanto de moverme como de que las preguntas se me agolpen en la mente como si fueran gotitas de agua dentro de un globo. En algún momento la presión lo hará reventar y dejaré el túnel perdido de sesos.

Anda. El túnel.

—¿Desde cuándo está esto aquí?

—¡Desde la guerra!

—¿Y eso fue hace mucho?

No me contesta. No sé si porque no quiere o porque la he perdido. Pero no puedo correr más rápido. Las gotas de sudor me resbalan por la cara. No sabía que las focas sudaban.

—Eso es porque están en el agua.

La tenue luz de una farola lejana saca a relucir la nariz respingona de mi príncipe azul, que sujeta una puerta desvencijada y sucia. Parece que el túnel se ha acabado.

—¿Por qué me miras con cara de bobo?

—Porque… Porque… No puedo respirar… Porque… ¡me has leído el pensamiento!

Estoy extasiado. ¡Lo he conseguido! ¡Y tengo testigos! Pero en vez de felicitarme, mi príncipe testigo secuestrador se limita a sonreírme y me estrecha la cara entre sus manos.

—Anda, vámonos de aquí.

Caraculo. Venía que ni pintado. Seguro que se ha quedado con ganas de decirlo.

—¿Por qué?

—Porque ahora estás muerto y tienes que desaparecer. Tengo la moto por allí, vamos.

Me miro de arriba abajo y me toco la barriga. Vale que no me deja verme los pies, pero me parece bastante real.

—¿Por qué me has matado?

—Porque te iban a encerrar —me explica mientras empieza su marcha en la dirección que había indicado.

—¿Y por qué?

—Porque te acusan de haber matado a una mujer en tu casa.

—¿Y no la maté?

—No.

—¿Y cómo lo sabes?

Se gira y me mira con gravedad. Ahora tengo ganas de esconderme detrás de algo. Menudo príncipe azul que se dedica a asustar princesas. Los cuentos ya no son lo que eran.

Creo que no quiere que diga nada más, así que permanezco callado hasta que llegamos junto a una scooter azul. Pedazo de burra. Hasta tengo que ponerme el casco. Lo nunca visto.

—Oye, y eso que arrastrabas antes… ¿era un cadáver?

—Ahora lo es —me contesta con voz grave. Echa un vistazo hacia atrás y yo hago lo propio, pero no veo nada extraño por la calle. Ningún muerto viviente.

—Creo que puedes estar tranquila, no se ha venido con nosotros. ¿Quién era?

Un ruido ensordecedor vela por un instante los sonidos de la noche. La chica ha arrancado la moto y el trasto traquetea hasta que decide por fin empezar a moverse.

—Eso ya no importa —susurra, tan bajito que no sé si lo ha dicho realmente o si mi mente se ha encargado de imaginarlo.

Acelera y la agarro con fuerza, con cuidado de no hacerlo demasiado fuerte, aunque sospecho por la tersura de su piel sobre los músculos tensos que tiene mucho más aguante que yo.  Los chasquidos nos acompañan mientras nos perdemos por la ciudad, en una oscuridad que no recuerdo haber visitado antes, con tonos amarillentos en el horizonte. ¿Faltaría mucho para las ocho?


miércoles, 27 de julio de 2016

~Reseña~ The hope of Elantris, o la magia de las pequeñas cosas


The Hope of Elantris es un pequeño spin-off de la novela de Brandon Sanderson Elantris. Como él mismo autor aconseja, no tiene sentido leerlo antes de haber leído la historia completa, pues se pierde toda contextualización (además de algún spoiler). Así pues, para hacer esta pequeña reseña, voy a tener que dar algunos datos sobre Elantris, por lo que si no has leído la novela, mejor no continúes.

Aunque en la reseña de Elantris ya lo comenté, la novela está estructurada en capítulos aglomerados en una tríada de personajes: Raoden, Sarene y Hrathen. Los puntos de vista se van sucediendo de tres en tres, dándonos una visión global de todo lo que acontece. Sin embargo, utilizar tres puntos de vista también conlleva algunos problemas, y es que no vemos nada de lo que hay más allá de ellos. Sanderson ya rompe alguna vez su propia estructura ofreciendo un punto de vista diferente (Raoden) en algunos capítulos de Sarene. Sin embargo en la última parte de Elantris esta estructura se rompe por completo y se incluyen puntos de vista nuevos.

No obstante, sigue habiendo sucesos a los que no podemos asistir, bien por quedar algo apartados de la acción central o por saturar demasiado el momento de clímax. The Hope of Elantris cubre uno de esos "agujeros", en concreto (y aquí viene el spoiler), lo que ocurre con los niños de Nueva Elantris durante el ataque de los dakhor.

Sanderson consigue mantenernos enganchados desde las primeras palabras. Es cierto que situar el relato en pleno clímax de la novela ayuda, pero en contra de lo que se pueda pensar, conocer el final tampoco disminuye la atención que la narración pide que se le preste. Y es que Sanderson se mueve muy bien en distancias cortas. Recrea con facilidad el ambiente de tensión que se adueña de Nueva Elantris antes de la invasión a través del nerviosismo de los niños y continúa con ella gracias a la propia protagonista, Matisse. Los hechos se suceden con velocidad, atrapando al lector hasta el final.

El autor además introduce una relación que quizá hubiera merecido más espacio, pero que complementa muy bien el ambiente y el sentimiento que Raoden quiso que se adueñara de Nueva Elantris. Matisse es un personaje muy bien dibujado y hace que conectemos en seguida con él y, por extensión, con el resto de niños. Creo que se puede decir que actúa también como personaje colectivo: aunque tiene su propia historia detrás, los sentimientos que describe tras su llegada a Elantris pueden ser perfectamente comunes al resto ya no de niños, sino también de elantrinos en general.

En resumen, The Hope of Elantris tiene muchos elementos que hacen de esta historia un buen relato: un contexto tenso, unos personajes con los que se empatiza desde el primer momento y una buena resolución, muy bien descrita e inmersa en los acontecimientos que se suceden en Elantris. Funciona bien como complemento del hilo principal, aunque no llega a ser brillante, pero sí muy disfrutable. Podéis leer esta historia de forma gratuita en la web del autor y, si tenéis más curiosidad tras haberla leído, Sanderson escribió unas pequeñas anotaciones sobre Matisse y el por qué de este spin-off. En castellano está disponible gracias a la revista Supersonic y la traducción de Manuel de los Reyes.


miércoles, 20 de julio de 2016

~Reseña~ La guía del autoestopista galáctico, o la alta improbabilidad de lo posible




Arthur Dent se despierta una mañana y se entera de que su casa va a ser demolida para hacer una circunvalación. Lo que parecía ser un día normal se va truncado hasta que llega el desastre total: la destrucción de la Tierra. Arthur se ve obligado a abandonar el planeta para sobrevivir junto con su amigo Ford Prefect, que resulta no ser tan humano como pensaba y con el que descubrirá los entresijos de la galaxia.


Esto, más o menos, son las ¿quince? primeras páginas de uno de los libros de género más conocidos y el primer volumen de la única trilogía en cinco partes que (creo) que se puede encontrar. Vio la luz por primera vez en 1978 en forma de novela radiofónica, tras cuyo éxito pasó al medio escrito. Después ha tenido múltiples adaptaciones televisivas, al cómic y finalmente fue llevada al cine en 2005. Si has oído expresiones como "Don't panic" o "No salgas nunca sin tu toalla" seguro que disfrutas mucho sabiendo de dónde salieron.

La edición que he leído (la definitiva) cuenta con un epílogo de Robbie Stamp, amigo del autor. En él cuenta el arduo proceso que llevó adaptar la novela al cine, y además incluye entrevistas con el reparto (Martin Freeman y Zooey Deschanel entre otros). La edición más reciente es mucho más colorida y creo que también tiene este contenido extra.

Me he reído mucho leyendo el libro, no esperaba para nada una obra tan llena de absurdos los cuales cobran sentido dentro de la novela. Tiene un humor muy inglés, que recuerda a los Monty Python o Terry Pratchett. No es de extrañar, ya que Douglas Adams trabajó con el grupo cómico que daría lugar a los Monty Python. Adams consigue crear un relato con cierta lógica interna, hasta el punto de que hasta un deus ex machina está justificado. Su misión es sorprender al lector, y creo que lo consigue con creces, aunque requiere que éste deje a un lado prejuicios y se sumerja de lleno en el universo del autoestopista. Aun con ello, introduce elementos táctiles, libros electrónicos u ordenadores superpotentes, que para 1978 eran toda una revolución. Todo forma parte de la propia maravilla de la obra, donde se pueden pedir planetas por catálogo o ver grabaciones en una especie de realidad virtual.


La trama como tal no aparece hasta mitad de la novela, ya que al principio se va variando de escenario sin un destino concreto. Esta se va alternando con extractos de la propia Guía, que explican algún concepto o lugar de la galaxia. Sin ese hilo conductor inicial, lo que te incita a leer es esa nueva sorpresa a la vuelta de la esquina, y en mi caso, el descubrir de donde salen algunas de sus citas más famosas. No es una historia al uso, y quien busque eso quedará bastante decepcionado, dado que la trama (cuando aparece) ni siquiera se resuelve, sino que se corta a la espera del siguiente libro.

Si he de quedarme con un personaje, sin duda sería con Zaphod Beeblebrox, el más carismático de los que aparecen y con graves (o quizá no tanto) problemas mentales. Es un personaje inteligente y alocado que no sabe por qué hace lo que hace y que, si lo supiera, no lo haría (obsérvese la contradicción). Es el que encauza la historia hasta un destino concreto tras unas escenas memorables pero sin gran conexión entre ellas. Y es el que enlaza directamente esta novela con la siguiente. Aunque Zaphod destaca enormemente (quizá por su bicefalia), Adams consigue dar al resto de personajes (Arthur, Ford, Trillian e incluso Marvin) una voz propia e individual y dotar a las interacciones entre ellos de gran naturalidad (y absurdez, por qué no decirlo).


Ojo, cuando hablo de humor absurdo y sinsentidos no quiere decir que la historia sea un auténtico galimatías. Como he dicho antes, la novela tiene lógica interna; aun estando repleta de casualidades, Adams les da una explicación plausible. Son estas explicaciones las que más me han hecho reír. Y además se utilizan para hacer una crítica a la política, la burocracia, la religión y, en definitiva, al ser humano en general. No es una simple parodia de la ciencia ficción: va más allá de una manera original y divertida.

La guía del autoestopista galáctico es una novela altamente disfrutable, pero que recomendaría leer, en primer lugar, junto con los demás libros de la trilogía (en cinco partes, recordemos). En segundo lugar, es una historia que sorprende, para bien y para mal. Es un clásico del género, pero no hay que buscar en ella una alta prosa ni un humor al alcance de todo el mundo. La comedia es lo que tiene, a todos no nos hacen gracia las mismas cosas, así que creo que es importante acercarse a ella sin grandes expectativas y dejarse llevar por la inmensidad de la galaxia.


Título: Guía del autoestopista galáctico (edición definitiva)
Autor: Douglas Adams
Traductor: Benito Gómez Ibáñez
Editorial: Anagrama (Colección contraseñas)
Encuadernación: Tapa blanda
Año de publicación: 2005
Nº páginas: 289

Edición más reciente: 2008 (Colección compactos)
Precio: 8,45€ 


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