Hay un último tema bastante importante que tiene cierta relación con la multirracialidad que describe. Y es que, al igual que nos muestra personajes de diferente procedencia, el autor también crea nuevas religiones, inventadas, falsas, digitales, derivadas de la tradición judeo-cristiana, que incluso se complementan. Todas conviven y se practican sin ningún tipo de enfrentamiento entre ellas; de hecho, hay una planta de la Estación Central llamada bazar multirreligioso, o un reverendo de la Iglesia Robot que también circuncida niños judíos e incluso se plantea cambiar de religión en un momento dado.
miércoles, 18 de abril de 2018
~Reseña~ Estación Central, o un futuro lleno de posibilidades
Si alguien vio el último
episodio de Tres marcianos y medio, pudo comprobar que no era fácil hablar de Estación central. Ni siquiera es fácil definir su formato. ¿Novela
antológica? ¿Antología novelada? ¿Relatos entrelazados? Ya os lo podéis imaginar.
La última obra de Lavie
Tidhar publicada en España (con la editorial Alethé, traducción de Alexander
Páez), está compuesta por trece cuentos que, a modo de capítulos, nos narran fragmentos de la vida de ciertos personajes y las relaciones que los unen.
El elemento común a todos ellos es la Estación Central, un gran edificio
multifuncional que sirve de conexión con la Tierra y algunas colonias
extraterrestres, además de puerto para naves suborbitales, centro comercial,
multirreligioso, etc. La Estación es tan caótica como el futuro que recrea el
autor en las páginas de este libro, aunque más bien es un orden oculto que se
nos revela por partes, por lo que somos capaces de entender el conjunto pero no
su funcionamiento completo. La Estación es un personaje más, como ya ocurría en
Neverwhere, de Neil Gaiman, o Switch in the red, de Susana Vallejo;
aparece de telón de fondo o como escenario, hasta el punto de llegar a
personificarse en algunos momentos.
Cada capítulo está
escrito desde el punto de vista de un personaje (aunque hay momentos en los que
Tidhar rompe sus propias normas e introduce varios puntos de vista con cierta
relación entre sí), que nos permite construirlo: conocemos su pasado, sus
motivaciones y también cómo se relaciona con otros personajes. Al principio, la
sucesión es bastante clara para el lector. En el primer relato, narrado desde
la visión de Miriam Jones, aparece Isobel, que será la narradora del siguiente
capítulo. Pero el autor no sigue siempre esta pauta. Personajes como Ibrahim o
Carmel surgen sin haberlos mencionado previamente.
Hay bastantes personajes
con punto de vista (casi tantos como capítulos) y tramas conectadas. Miriam
Jones con Boris Chong, Boris y Carmel, Carmel y Achimwene, Achimwene se toca
levemente con Miriam, Isobel y Motl, Motl tiene una breve charla con Boris,
Ibrahim y Eliezer. Todos son personas no diré vulgares, porque muchos tienen
cualidades que los hacen especiales, pero no son gentes destacables; los
definiría como trabajadores o vagabundos, más de clase baja que media,
habitantes de Tel Aviv a la sombra de la Estación Central.
La ubicación es
trascendental para entender uno de los mensajes que transmite el escritor con
esta historia. Estamos en un futuro (calculo que, como mínimo, 150 años desde la
actualidad, quizá unos 200) en el que la humanidad se ha expandido por el
sistema solar, creado colonias en Marte, el Cinturón, las lunas de Júpiter o
Saturno, incluso recuerdo alguna mención a la nube de Oort. Hay menciones a una
guerra, pero esta transcurrió 100 años antes del presente ficticio. Tidhar
habla de la ciudad judía y la árabe, se llega a nombrar un muro derribado, pero
sobre todo se incide en la diversidad racial que convive en torno a la
Estación. Ya nada más empezar la novela nos encontramos con referencias no solo
a judíos y árabes de Oriente Medio, también a personas con ascendencia
filipina, china, nigeriana y de múltiples lugares de la Tierra que llegaron
como refugiados allí. Pero las luchas que nos son tan comunes hoy en día han
quedado atrás, ya no hay conflictos bélicos ni chanzas entre los habitantes.
Los problemas que los abruman o los pueden enfrentar tienen una procedencia
bastante diferente.
Se sobreentiende que la
tecnología es en gran parte responsable del estado de paz que se disfruta en el
escenario de la novela. El autor imagina un futuro donde casi todos están
conectados por un nodo a lo que llama Conversación,
un fluido constante de información, canales variados de distinta temática, que
llegan más allá del propio planeta. Toda la humanidad está interconectada de
forma que se han creado varios planos de relación: el Universo-Uno, lo que
entenderíamos como el plano físico/real, y el plano virtual, donde prima lo
digital. Me atrevería a decir que incluso este último tiene varios universos de
desarrollo. La Conversación sería
uno; otro, por ejemplo, sería el Guilds
of Ashkelon, la evolución de los MMORPG actuales; otro, sin duda, sería
donde se mueven los Otros.
Hay un último tema bastante importante que tiene cierta relación con la multirracialidad que describe. Y es que, al igual que nos muestra personajes de diferente procedencia, el autor también crea nuevas religiones, inventadas, falsas, digitales, derivadas de la tradición judeo-cristiana, que incluso se complementan. Todas conviven y se practican sin ningún tipo de enfrentamiento entre ellas; de hecho, hay una planta de la Estación Central llamada bazar multirreligioso, o un reverendo de la Iglesia Robot que también circuncida niños judíos e incluso se plantea cambiar de religión en un momento dado.
No diría que es una
ambientación utópica, pero desde luego es mucho más optimista que gran parte de
la ciencia ficción que he leído estos últimos años. Trata el transhumanismo sin
tecnofobia; el desarrollo está integrado en la vida de la gente, incluso hallamos
relaciones simbióticas o manipulación genética. No deja de haber cierta
reflexión ética al respecto, pero no la encontraremos de forma explícita en el
texto, sino que deja que sean los lectores quienes opinen sobre los hechos que
plasma en las páginas.
A pesar de ser claramente
una novela de personajes, estos han sido los que menos me han interesado. Me ha
maravillado la estructura, cómo Tidhar articula la información, las temáticas,
las críticas a las religiones o el tratamiento de los veteranos de guerra, el
trabajo con las lenguas, la terminología (menudo currazo tuvo que pegarse el
traductor, en serio), pero los personajes en sí mismos me daban bastante igual.
Ni siquiera el mensaje de amor universal que se desprende de sus relaciones me ha hecho apegarme más a ellos.
Quizá eso ha salvado que la finalización de algunas tramas (si, ya digo, se le
puede llamar finalizar), aunque no me haya gustado especialmente, tampoco me
haya creado una sensación de decepción. Porque en el fondo me daba igual. No me
atrevería a decir si eso es una virtud o un defecto, si el escritor lo ha hecho
a propósito o si solo ha sido mi subjetividad la actuante, pero lo cierto es
que, aunque me ha maravillado por muchas razones, en la parte emocional me ha
dejado fría.
En definitiva, Estación Central es una historia muy
particular, compleja y muy pensada, que sin duda merece atención. Incluso creo
que para gente que se dedica a escribir y crear historias, es una gran muestra
para analizar y pensar con detenimiento, porque se puede extraer jugo de muchas
partes. Para los que se dedican a leer sin más, es un libro con una longitud óptima, un ritmo constante, una prosa que fluye y que invita a dejarse llevar. Aunque
la terminología y la información pueden ser abrumadoras al principio, la
inmersión es fácil y tiene muchos mensajes sobre los que reflexionar. Desde
luego, si queréis leer algo diferente, es una buena novela a la que acudir.
Título: Estación Central
Autor: Lavie Tidhar
Traductor: Alexander
Páez
Editorial: Alethé (La
esfera de los libros)
Encuadernación: Tapa
blanda con solapas
Año de publicación:
2018
Nº páginas: 320
Precio: 18,90€ / 7,99€
(ebook)
miércoles, 28 de marzo de 2018
~Cine~ Tomb Raider: Comparaciones (odiosas)
La nueva película de Lara Croft está en cines y, pese a que
las comparaciones suelen ser odiosas, en esta ocasión es difícil hablar de ella
sin mencionar los últimos dos videojuegos con los que se reiniciaba la saga.
Así pues, en lugar de ir pisando con pies de plomo, prefiero hablar de ello
abiertamente. Encontraréis, por lo tanto, spoilers varios tanto de la cinta de
Alicia Vikander como de Tomb Raider (2012)
y Rise of the Tomb Raider (2015). Y,
por qué no, también mencionaré las películas protagonizadas por Angelina Jolie.
Aunque no serán determinantes.
Siempre he disfrutado mucho de las aventuras de Lara. Conocí
al personaje en una demo poco antes de que se estrenara Lara Croft: Tomb Raider en 2001. No recuerdo ni qué título era,
solo que salía un oso enorme y que mi padre escuchaba la BSO de Ally McBeal
mientras jugaba. Así que del juego no puedo decir mucho, pero sí del personaje
que creó Angelina: una tía rica, guay, que resolvía acertijos antiguos y jugaba
con pistolitas a dos manos. No se convirtió en mi película favorita, pero la vi
muchas veces. Me gustaba Lara. Quería dejarme el pelo largo para hacerme una
trenza como ella e ir dando brincos por la vida, a ser posible, sin destruir
ruinas antiguas. Eso es lo que hace tener referentes (entre otras cosas).
Sin embargo, solo he jugado a los últimos dos videojuegos
(es lo que tenía la recomendación +18), recientemente además, por lo que tenía
muchas ganas de ver a la nueva Croft en pantalla. El resultado fue: cero
decepciones. Da lo que promete, aventura, saltos imposibles y un misterio que
resolver. Ah, y feminismo. Eso dicen en los medios. Una novedad respecto a las
películas anteriores. Pues no, de eso no hay, debo decirlo. No sé si era la
intención de una de las guionistas, Geneva Robertson-Dworet, o si lo dicen
porque Vikander lo es. Pero en feminismo los videojuegos están mucho más
adelantados, y tampoco es para tirar cohetes.
![]() |
| Han pillado toda la estética del videojuego también |
¿Por qué? Empecemos por el principio. La película de 2018
tiene la misma premisa que el título de 2012: Lara es una novata que empieza a
forjar su leyenda. Lo que han hecho ha sido coger el lugar en que se desarrollaba
el videojuego pero utilizar los villanos de Rise
of the Tomb Raider. ¿Para qué? Supongo que para crear una continuidad en la
serie de películas, en caso de que se hiciera, y basar la segunda cinta en el
título de 2015. Y me parece muy buena jugada. Aunque la esencia de la Trinidad
se pasa bastante por encima durante el largometraje, está bien crear un hilo
conductor que los espectadores (sobre todo aquellos que no han jugado a los
videojuegos) sepan reconocer.
De esa forma encontramos a Lara queriendo hallar la tumba de
Himiko, pero las razones que la guían son bastante diferentes. Mientras en el
videojuego la joven Croft es arqueóloga y ha crecido en ese ambiente, en la
película, Lara no tiene ni idea de en qué consistía el hobby del señor Croft. El personaje que crea Vikander tiene otros
inicios: se niega a recibir la herencia de su padre porque eso significaría
aceptar que ha muerto, así que vive como una chica rebelde con un trabajo de
mala muerte. Si se va al Mar del Diablo es porque tiene la esperanza de saber
qué le ocurrió a su progenitor y, en caso de que siga vivo, traerlo de vuelta.
En mi opinión, esto conforma un personaje mucho más
interesante, con el que es más fácil empatizar y que encierra un potencial
espectacular. Lara es cualquiera de nosotros, con sus problemas familiares y
económicos; está perdida, no sabe qué hacer con su vida, con qué guiarse, cuál
es su vocación. Es en este viaje donde lo descubre. Quizá no todos tengamos un
padre tan rico como para acabar como ella, pero es una buena alegoría de ese
tránsito entre la adolescencia y la adultez en que debemos hallar nuestro
camino. Y también hay una demostración de que hay cosas que se nos dan bien sin
haber estudiado, solo tenemos que practicar mucho para reforzarlas.
![]() |
| Me encanta ver los vídeos de preparación física de Vikander |
El problema que esto conlleva es que Lara está sola. Al
contrario que en el videojuego, no tiene un equipo detrás que la respalde y le
preste ayuda. No hay más mujeres. Como en las películas de Angelina, tenemos una
pitufina de protagonista, que sigue partiendo la pana, que sigue siendo
maravillosa, pero que sigue siendo la única mujer de relevancia que aparece
(junto a la ayudante de su padre, que tiene 5 minutos de pantalla nada más).
Sabe luchar, sabe correr, sabe disparar con el arco y resolver acertijos, sigue
siendo un personaje molón al que admirar, pero no es más feminista que su
antecesor. En eso, Reyes o Sam aportaban mucho más, aunque tampoco fueran nada
revolucionario. Excepto un personaje, en los dos nuevos videojuegos, todos los
malos son hombres, y en la película ocurre lo mismo. A esto no le han dado más
vueltas.
El otro asunto que no me acabó de convencer de la película,
y esto es a título puramente personal, es esa negación de lo sobrenatural. Para
mí, Tomb Raider siempre ha tenido un punto de fantasía inexplicable que me
encantaba, y en 2018 ha venido la "cencia" a romper la magia (nunca
mejor dicho). No es necesariamente malo, claro, pero sí un poco desilusionante.
Por lo demás, me alegro mucho de que hayan conseguido hacer
una adaptación de los videojuegos con un camino algo diferente. La Croft de
Vikander es más vulnerable y emocional, pero tiene un punto de orgullo y
picardía en el que se deja ver que en un futuro pueda ser la Lara que vimos hace
ya casi 20 años encarnada en Jolie. Yo, desde luego, espero que esas dos
pistolas no fallen en la próxima entrega.
![]() |
| Esta es mi chica *.* |
Dalayn
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.
miércoles, 14 de marzo de 2018
Artículos hacia los Ignotus
Esto va a
ser un artículo de autobombo. Lo
advierto desde el principio para que nadie se asuste, para que quien no quiera
perder el tiempo tenga la oportunidad de huir ahora. De nada.
¿Por qué un
artículo de autobombo? Por dos razones: Primera, llevo un mes difícil en lo
literario y no tengo otro material para ofrecer; segunda, llegan los Ignotus, las listas de recomendaciones o de existencias,
y me gustaría hacer una de las últimas. No para que votéis a lo loco, sino para que las leáis y las tengáis en cuenta,
si os parecen merecedoras de ello.
Para los
novatos, ¿qué son los Ignotus? Son
los premios que otorga la AEFCFT (Asociación Española de Fantasía, Ciencia
Ficción y Terror) a las obras de dichos géneros más aclamadas por los lectores
publicadas en el año anterior al de la entrega de los mismos. Es decir, en 2018
se premiarán las obras publicadas en 2017. ¿Por qué digo lo de más aclamadas
por los lectores? Porque son premios populares, los lectores somos quienes
proponemos las obras para su nominación y posterior galardón. Y esto es muy
importante, porque cuantos más lectores participen en las votaciones más
relevancia e importancia tendrá el premio.
Así pues, os animo a leer las
instrucciones e inscribiros. No tengáis miedo por no haberlo leído todo
(cosa imposible), proponed sobre lo leído, descubridnos obras que por diversas
circunstancias no son tan conocidas, dejad en blanco categorías si lo veis
oportuno, no pasa nada. Votad obras juveniles o infantiles sin reparos,
autopublicadas o de editoriales recónditas, no tenéis que seguir la estela de
nadie "más entendido". Cada
lector es único y eso es lo bonito.
Dicho lo
cual, ¿qué os voy a contar? Aquí encontraréis una relación de los artículos nominables de las iniciativas/revistas en
que participo. Mejor artículo para mí siempre es una categoría compleja,
porque hay muchísima variedad y decenas de medios diferentes, así que espero
que le sirva de ayuda a alguien. Y si alguno os gusta, pues ya sabéis ;)
En La Nave Invisible (también nominable
a mejor sitio web pero NO a mejor producción audiovisual por el podcast):
· • "Pardo
Bazán, la mujer que no conocemos", por Laura Huelin
En Windumanoth (NO nominable a mejor
revista):
· • "De los árboles y los monstruos: La
naturaleza en J. R. R. Tolkien y Hayao MIyazaki", por Antonio Míguez Santa
Cruz
· • "Creando monstruos: El lado oscuro del
héroe según Joe Abercrombie", por Daniel Garrido
· • "Clubes de lectura de género: socializar
leyendo", por Alister Mairon
· • "La ingeniería social y política como
tecnología: Escribiendo El muro de las
tormentas", por Ken Liu
· • "Ciencia ficción asiática", por Isa J.
González
En Más que veneno (nominable a mejor
sitio web):
Cierto,
tengo algún artículo más, pero son sobre escritura y no creo que aporten nada
nuevo más que mi propia (y escasa experiencia).
Dado que
Windumanoth no es nominable, me gustaría
listar unas cuantas revistas que sí lo son, por si queréis echarles un ojo:
Y bueno, no
podía cerrar este artículo sin hacer
campaña por Marina Vidal como mejor ilustradora del mundo mundial con estas
cubiertas de alucine:
Y eso es todo, espero que os haya resultado útil y que alguno de ellos se encuentre entre vuestros favoritos.
Dalayn
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.
jueves, 1 de marzo de 2018
~Ficción Corta~ Capítulo #4
Pasa más tiempo del que me gustaría entre los apartados de ficción corta, a ver si este año consigo ser un poco más constante. Mientras tanto, hoy toca 100% ciencia ficción, de corte muy diverso, a veces con un toque de fantasía y 100% español. ¿Os gusta el viaje?
Cuentos del mañana para ayer, de Begoña Pérez Ruiz
Hace algún tiempo comenté en twitter que se puede aprender a
escribir, pero no a transmitir emociones. Que, si un escritor está vacío, sus
obras lo estarán igualmente. Begoña Pérez Ruiz demuestra con cada uno de los
relatos que componen Cuentos del mañana
para ayer que está llena de sentimientos, ideas e imaginación. 11 historias
con universos diferentes, mundos diversos y acercamientos al terror cósmico.
Algunas divertidas, otras reflexivas, pero todas demuestran lo que Pal dice en
el prólogo: no hay duda de la pasión que le ha puesto su autora a cada una de
ellas.
Creo que la autora gana en los relatos más largos, donde más
se puede explayar con los personajes y sus motivaciones. Eso se nota sobre todo
en historias como Los interventores o
Único, quizá también porque son
fragmentos de universos mucho más explorados y trabajados. Con El flautista, por ejemplo, aunque me
atrae mucho el acercamiento al cuento clásico, creo que le ha faltado algo de
longitud para desarrollarse como merecía. 29
de febrero me ha gustado por su sencillez: para alguien que nunca ha leído
nada lovecraftiano, es una buena manera de empezar, tiene su punto inquietante
aunque entra dentro de lo previsible. El
peor restaurantes del universo y Los
poderosos, aunque más breves, tienen una parte de crítica social que me
encanta. El resto son microcuentos de poco más de una página que aluden más a
una anécdota o un pensamiento.
Aunque le falta una revisión a la puntuación de los diálogos
y un poco de pulido, me fascina el extenso vocabulario que utiliza Begoña y
cómo lo utiliza. Se nota que es una persona que ha leído mucho y que le encanta
hacerlo, que ama imaginar y escribir, y toda esa experiencia está impregnada en
estos relatos.
La belleza del Uróboros, de Javier Castañeda de la Torre
Esta es una novela corta difícil de reseñar. De hecho, fue
una pena que no pudiera participar en el chat de los Diseccionadores de
novelas, porque habría sido muy ilustrativo. Esta es una historia que habla de
paradojas, del pasado que se entremezcla en el futuro y viceversa, de mensajes
confusos y la inevitabilidad del destino. También es una obra que habla de
obsesiones y la destrucción de la familia. Y, sin duda, es una novela que habla
de grados de realidad y ficción, que se superponen y se entretejen hasta que no
sabemos distinguirlos.
La belleza del
Uróboros es exigente con el lector, tiene varias capas que deben ser
tenidas en cuenta y ya no es que requiera, es que exige una relectura como
parte de la propia historia (y del Uróboros).
Aunque tiene un estilo sencillo y directo, el contenido es
denso. Todo comienza cuando Eloy recibe un misterioso telegrama que le recuerda
un pasado que siempre ha querido olvidar: por qué su padre asesinó a un grupo
de estudiantes muchos años atrás. El miedo a que la historia se repita lo
empujará a buscar soluciones hasta salir de la realidad que envuelve a su
familia. El estudio de las paradojas lo absorberá y pondrá nuestro mundo del
revés, si es que conseguimos hallar cuál era el derecho.
La clave está en desentrañar esas capas superpuestas, la
ficción, la metaficción, la realidad y darle un sentido a todo. La respuesta
para salir del bucle puede estar dentro de la propia novela, o quizá no. Es
cierto que hay escenas que pasan muy rápido, que la escena de sexo no es muy
convincente o que no me terminé de creer que alguien pueda pasar dos meses
leyendo un libro con sobrecubierta sin quitarla (yo soy incapaz), pero no es
eso lo importante. Lo es entender la filosofía que se esconde tras las páginas
de esta obra.
Me resulta muy interesante haber encontrado algo que
certificaría que no podría haber escrito nadie más que Javier Castañeda, que
solo él tiene las respuestas a las paradojas que se plantean. O quizá no.
Despertares, de Felicidad Martínez
Qué delicia es darle a la mente una tacita de Felicidad
Martínez de vez en cuando. Por su estilo cuidado, la naturalidad de los
diálogos y la fluidez de la narración, incluso cuando nos encontramos con
conceptos que no acabamos de entender. Martínez recrea una sociedad donde la
ciencia se trata de forma religiosa, hasta el punto en que, dependiendo del
enfoque con que se trate un tema determinado, el filósofo de turno (lo que
vendría siendo un sacerdote) puede llegar a dar dos mensajes completamente
contrarios. Es esa ironía evidente junto al resto de elementos científico-fantásticos
(por llamarlos de alguna manera) que se incluyen lo que más fascina de la
historia.
Sin dejar de lado a Colline o Rampante, dos personajes que
se desarrollan en tramas muy dispares. La primera es una niña que por algún
motivo rompe las leyes de la lógica, mientras el segundo es un ser pensante del
que desconocemos no sólo su especie sino su papel en la historia. La autora va
desarrollando poco a poco los misterios que los envuelven a ambos, generando un
punto de unión de lo más interesante.
Sería injusto comparar esta novela corta con alguna de las
de La mirada extraña, pues estamos en
un escenario y con unas intenciones completamente diferentes. Pero es, sin
duda, una historia muy recomendable y, si a alguien le da miedo comenzar con la
antología ganadora del Ignotus 2017, una muy buena opción para acercarse a la
obra de Felicidad Martínez.
Dalayn
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.
jueves, 8 de febrero de 2018
~Reseña~ Monstress, o el monstruo que llevamos dentro
Quizá hayáis oído hablar de Monstress: Despertar, el primer volumen de una serie que fue
galardonado con el Premio Hugo el año pasado. Cualquier cosa que hayáis leído
probablemente se quede corta, incluyendo esta que viene a continuación, porque
es complicado hablar de este cómic sin usar onomatopeyas y saltitos
entusiastas. Y es que Marjorie Liu y
Sana Takeda han creado una verdadera
obra de arte.
Como no soy una lectora habitual en este formato, voy a
tomarme la libertad de describir lo que me fascinó ya nada más coger el
ejemplar en la librería. El estilo del
dibujo, el relieve y brillo de la cubierta ya te atrapan desde el primer
momento. Y luego viene la historia.
Maika Mediolobo
está siendo vendida como esclava en una subasta cuando una mujer perteneciente a la Orden Cumaea pide su donación junto a
la de otros arcánicos. Estos son seres no humanos, con aspectos muy diferentes
entre sí. En una escena somos capaces de
entrever varias cosas que van a ser importantes a lo largo de la obra: la
división de la sociedad por razas, el poder de la Orden y sus intenciones nada
benévolas, la existencia de una guerra previa, el frío control de la
protagonista. También la estética cercana al art decó. Todas ellas se explotarán
en las páginas sucesivas mientras vamos descubriendo las intenciones de Maika.
Y es que Monstress es
una historia con muchos interrogantes, algunos de los cuales se irán
revelando conforme avance la trama mientras que otros aún se quedarán en el
aire al terminar. Este es uno de los principales motores, pero no el único.
También la acción constante y unos personajes que dejan huella.
A pesar de la impresión que da en un primer momento, Maika es un personaje lleno de emociones,
sobre todo rabia y miedo. Rabia por todo lo que la guerra le arrebató y por el
odio irracional de los humanos hacia los arcánicos, miedo por lo que desconoce
de su madre y de ella misma. Pero también se preocupa por sus acompañantes y el
daño que pueda causarles sin pretenderlo.
También son muy interesantes personajes como Atena y Sophia,
que a veces parecen debatirse entre sus ambiciones y la relación que las une;
y, cómo no, la Madre Superiora. En realidad, todo lo que rodea a las Cumaea camina entre lo terrorífico y lo
fascinante. Es una Orden religiosa que recuerda en cierto modo a la
Inquisición por su jerarquía y al mismo tiempo investiga sobre una sustancia
mágica llamada lilium que procede de los arcánicos. No se escapa el detalle de
que parecen reverenciar más a la Madre Superiora que a la diosa.
Como podéis comprobar, todo
el cómic está lleno de mujeres, todas ellas de muy diferente apariencia y
condición. La ambientación también escapa del retrato occidental habitual, con
lo que el exotismo se une a la diversidad para atrapar al lector. A mí me ha
encantado hallar tanta variedad de personajes femeninos llenos de ambiciones,
contradicciones, sueños y deseos. Y en una novela gráfica se nota todavía más
la diversidad racial sin dejar por ello a un lado la crítica a la xenofobia
gracias al enfrentamiento entre humanos y arcánicos.
Otro de los aspectos más fascinantes es la gran cantidad de
información que nos llega a través de las imágenes y pequeños detalles en los
diálogos. Con ellos se intuye la
grandeza del mundo que han creado las autoras, con unas pinceladas que no
apabullan al lector y que sin embargo le dan una riqueza impresionante al
relato.
Aun con todo, no deja
de ser una historia dura, de fantasía oscura, que llega incluso al gore en
determinadas ocasiones. Hay seres que encierran un poder infinito, visiones de
dioses muertos, extraños símbolos cuyo significado se desconoce, gatos con más
de una cola, traiciones y secretos. Sus personajes son ricos y variados,
reivindicativos por su mera existencia, abanderada por Maika, a la que le falta
un brazo. Sin duda es una gran muestra de que
la representación y la diversidad en ficción no está reñida con una trama bien
llevada, un universo profundo y un trabajo gráfico excepcional. No sé
ponerle pegas porque me ha enamorado.
Título: Monstress. Volumen uno: Despertar
Autoras: Marjorie Liu (guión) y Sana Takeda (dibujo)
Traductora: Gema Moraleda
Editorial: Norma editorial
Encuadernación: Tapa blanda
Año de publicación: 2017
Nº páginas: 208
Precio: 19,50€
Dalayn
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.



































