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domingo, 17 de mayo de 2020

Emilia Pardo Bazán, 100 años después

Emilia Pardo Bazán


El próximo año se cumplirá el primer centenario del fallecimiento de doña Emilia Pardo Bazán, destacada escritora española, sobre todo en el movimiento del naturalismo, feminista y avanzada a su tiempo. Bien por la aproximación de esta fecha, bien por la recuperación que se está realizando de figuras relevantes en el ámbito de la cultura que han sido históricamente relegadas a un segundo plano, lo cierto es que en los últimos años se ha hablado mucho de Pardo Bazán, de su producción y de su implicación como feminista.

Tal ha sido el creciente interés, y al estar ya sus obras exentas de derechos de autor, varias editoriales han publicado cuentos y novelas menos conocidas, hasta tal punto que se me hace complicado seguirles la pista y saber qué títulos se repiten en las diversas colecciones. Así pues, sirva este artículo no solo para saciar vuestra curiosidad, sino también la mía.

Después de mencionarla de pasada en el instituto, mi primer acercamiento a la autora fue a través de una pequeña publicación gratuita que reseñé en La Nave Invisible. A raíz de esa reseña, investigué para publicar su bibliografía y encontré un jugoso artículo académico sobre la inclusión de lo fantástico en la producción breve de doña Emilia. Más adelante, Laura Huelin se adentró aún más en la figura de Pardo Bazán, y una chica llamada Emma le dedicó varias entradas por la iniciativa Adopta Una Autora, que luego pasó al blog #DoñaEmiliaRocks

Y ahora que estamos en sintonía, pasemos sin más demora a enumerar estas últimas publicaciones que comentaba más arriba. Advierto, eso sí, que no todas son de temática fantástica.

La sirena negra (uvebooks)



La sirena negra es una novela corta publicada por primera vez en 1908 y que forma parte, junto con La quimera (1905) y Dulce sueño (1911), de las novelas negras de Emilia Pardo Bazán.

El corazón perdido (uvebooks)



Esta edición de arte, está inspirada en el relato corto de El corazón perdido de Emilia Pardo Bazán. Consta de una caja contenedor de 27 x 27 cm, en su interior, figuran: un plegado realizado en papel italiano Rembrandt, 300 grms,  que contiene el relato con ilustraciones de Alisa Mikibith, Andrea Vesalius y Sandra Márquez, tres obras originales de pequeño formato de la artista Sandra Márquez, firmadas, dos tarjetones impresos en papel italiano Rembrandt, 300 grms, del proyecto y un sobre impreso con el certificado de autenticidad.
Al ser una edición tan especial, en la actualidad está agotada.


La quimera (uvebooks)



Es la novela más autobiográfica de Emilia Pardo Bazán y esta edición es de enero de 2020.


Cuentos góticos (uvebooks)



Contiene los siguientes cuentos:
  • Vampiro
  • El conjuro
  • Un destripador de antaño
  • Mi suicidio
  • La resucitada
  • El antepasado
  • El espectro
  • El mausoleo
  • Las espinas
  • La cana
  • El fantasma

Cuentos trágicos (Cazador de ratas)



Dice Nieves Abarca en el prólogo: 
Doña Emilia escribió muchos y muy buenos libros, pero yo siempre he preferido sus cuentos oscuros, trágicos. En un país en el que estaba mal visto el Romanticismo y peor todavía el movimiento gótico (aquí solo Realismo y Naturalismo y poco más) la coruñesa hizo suyas la melancolía brumosa de Galicia y las corrientes inglesas y alemanas que amaban los vampiros y el terror y las reconvirtió en unas historias escritas como membrillo dulce del bueno y terribles como una tormenta en el Atlántico. No hay relato de este libro que escape al estremecimiento o al pavor.
Los cuentos que componen la colección son los siguientes:
  • El Pozo de la Vida
  • La mosca verde
  • El aljófar
  • La cana
  • La cita
  • Nube de paso
  • Drago
  • La tigresa
  • Durante el entreacto
  • La resucitada
  • El tesoro de los Lagidas
  • Dura Lex
  • El peligro del rostro
  • Recompensa
  • Dioses
  • Idilio
  • Por otro
  • La madrina
  • El pajarraco
  • La leyenda de la torre
  • La almohada
  • Hijo del alma
  • Arena
  • Argumento
  • «Santiago el Mudo»
  • La pasarela
  • Doradores

Un destripador de antaño y otros cuentos (Cazador de ratas)




Si bien no he logrado encontrar qué otros dos cuentos, además de «Un destripador de antaño», son los que aúna esta pequeña colección, he visto que Alianza tenía también una edición de 2015, también con tres relatos, el que da nombre al libro y estos dos: ­«El indulto» y «Por el arte». Supondré que el contenido es el mismo.

El saludo de las brujas (Cazador de ratas)


Aunque la portada tiene tintes góticos, lo único que he podido saber de esta novela, además de que fue publicada en 1898 y que tiene una prosa muy poética, es que encontraremos romance, intrigas y tragedia.

Cuentos fantásticos (Eolas ediciones)



Con edición y prólogo de Ana Abello Verano y Raquel de la Varga Llamazares, esta colección contiene los siguientes relatos:
  • El rizo del Nazareno
  • La Borgoñona
  • Un destripador de antaño
  • La santa de Karnar
  • El ruido
  • La calavera
  • El talismán
  • La máscara
  • Tiempo de ánimas
  • Vampiro
  • El oficio de difuntos
  • Eximente
  • Hijo del alma
  • La resucitada
  • La turquesa
  • El conjuro
  • La charca
  • Las espinas
  • El engendro
  • Lo que los Reyes traían

Como veis, sobre todo las antologías se han centrado en el cuento fantástico y gótico, con «Un destripador de antaño» como relato más repetido. Finalmente, debo añadir que ninguna de estas recopilaciones incluye el relato «La cabeza a componer», incluido en la antología Distópicas y poshumanas que reeditó hace poco Eolas ediciones, que tiene tintes de ciencia ficción.

La producción de doña Emilia en cuanto a relatos es inmensa (se dice que unos 600 relatos), y es difícil catalogarlos. Sin duda el artículo que mencionaba al principio sobre ello os resultará útil (los cuentos que allí se mencionan están listados en la bibliografía publicada en La Nave Invisible), y veréis que no todos ellos se incluyen en las obras que he mencionado aquí. Quién sabe si necesitaremos unos «Cuentos completos» estilo Philip K. Dick, con varios volúmenes, para reunirlos todos. Este centenario puede ser la mejor excusa para ello. Lo bueno es que, con paciencia, se pueden encontrar en la Biblioteca Virtual sin coste alguno (también hay algunos disponibles en Amazon de forma gratuita).

Espero que os haya servido esta pequeña lista y os animéis a descubrir (si no lo habéis hecho ya), a una de las grandes escritoras e intelectuales de nuestro país.



Laura S. Maquilón
Diseñadora, correctora y escritora. Autora de El pasado es un cazador paciente e Izahi, a tus hijas.

lunes, 17 de junio de 2019

~Ficción corta~ Capítulo #6


Esta semana se la dedico a dos novelas cortas de ciencia ficción, muuuuy diferentes entre sí pero ambas muy recomendables. ¿La has leído? ¡Cuéntame qué te parece!



La textura de las palabras, de Felicidad Martínez

Como bien cuenta la propia autora en este cómo se hizo, esta novela corta formó parte de la antología Akasa-Puspa, de Aguilera y Redal (Sportula, 2012), un volumen que exploraba el universo que habían creado estos autores a través de numerosas obras de space opera. Martínez narra el crecimiento y desarrollo de Charni, una niña que pertenece a la sociedad ksatrya. Esta sociedad se caracteriza por estar dividida según el género: los hombres son aguerridos mercenarios y las mujeres trabajan y dan a luz encerradas en el interior de su planeta. Para más inri, cuando solo tienen unos pocos meses, las ciegan. De esta forma, se ven obligadas a recibir toda la información y comunicarla por otros sentidos, principalmente el tacto.

Para quienes hayan leído La mirada extraña, encontrarán similitudes con "Fuego cruzado" por la forma en que desarrolla el lenguaje, plenamente condicionado por el entorno en el que viven. Sin duda este es uno de los puntos fuertes ya no solo del relato, sino de la autora. Sin embargo, la obra es más que el mundo que construye, aunque la trama vaya ligada de forma intrínseca a él.

Las ksatryas se estructuran según una jerarquía y, como en cualquier otra sociedad, esto genera choques entre las integrantes de la misma. Se describe una lucha de poder que la protagonista va descubriendo conforme se hace mayor y que tiene raíces en hechos acontecidos con anterioridad a su existencia. De esa manera, Charni sufre acoso escolar por ser la hija de la líder, y a partir de ahí va descubriendo un pasado familiar que tiene ecos en su presente. Ese pasado familiar es la clave de la historia: el de las ksatryas es un sistema que obliga a las mujeres a permanecer ciegas, no solo de forma literal, para sobrevivir. Algo que, por supuesto, tiene reminiscencias en la sociedad patriarcal en la que vivimos.

De esta manera, La textura de las palabras tiene dos lecturas. Una literal, en la que encontramos un ritmo pausado mientras se desarrolla el universo que construye Martínez y que, justo cuando comienza a haber más acción, queda en suspenso (aunque es un final real si consideramos que la verdadera protagonista no es Charni); y otra más alegórica, en la que queda reflejada la cultura en la que hemos crecido. Las mujeres quedan relegadas a un segundo plano en el que su papel principal es engendrar descendientes; están al servicio de los hombres pero han aprendido a autoengañarse para poder sobrevivir, para lo cual también necesitan manipular la información que transmiten; son frecuentes los enfrentamientos entre mujeres porque, en realidad, son los únicos iguales contra los que pueden hacerlo; ahogan las disidencias porque convivir con la verdad es demasiado duro. Esta lectura ofrece un final mucho más satisfactorio que la primera, en tanto que se entiende como un ciclo que se repite una y otra vez y que perpetúa el sistema. No es un final feliz, pero sí un atisbo de lo bien que maneja la autora el lenguaje y la antropología; de cómo integra los elementos que definen el mundo en la trama, dándole muchísima más consistencia; y, sobre todo, de cómo es capaz de hacer crítica de nuestra sociedad sin señalar con el dedo y dejando al lector completar la historia para que adquiera un significado completo.

Si no has leído nada de Felicidad Martínez, comenzar por Despertares o por La textura de las palabras es una buena idea.


Título: La textura de las palabras
Autora: Felicidad Martínez
Editorial: Cazador de ratas
Encuadernación: Rústica Modigliani
Año de publicación: 2018
Nº páginas: 112
Precio: 7,50€



Los diarios de Matabot I: Sistemas críticos, de Martha Wells

Este no es el libro que yo esperaba leer. Sí, hay un robot asesino que se ha hackeado su módulo de control y prefiere ver telenovelas del canal de entretenimiento, pero no esperaba que la historia discurriera por los derroteros por los que va. En realidad no sé muy bien que imaginaba que encontraría, pero no era un cíborg asocial y retraído con problemas de identidad. Tampoco un equilibrio tan bien llevado entre lo cómico y lo dramático, la reflexión y la aventura, que agiliza aún más una lectura ya de por sí breve.

Además de la personalidad arrolladora de nuestro narrador y protagonista agénero, la historia se centra en la relación de este con la tripulación de un equipo científico que acude a un planeta lejano para una investigación. Matabot es su SegUnidad, la IA encargada de la seguridad del grupo gracias al pack de la aseguradora, una parte imprescindible de cualquier viaje interespacial. Todo lo que tiene que ver con la aseguradora traza una crítica mordaz a algo que ya estamos viviendo hoy en día: la obligación de pago por un servicio pésimo que, al ser también obligatorio, no tienes opción de eludir. Capitalismo en estado puro, vamos, señalado con una buena dosis de humor.

La tripulación se nos presenta de golpe, con una descripción breve de sus miembros y relaciones. Algunos tripulantes (los que más intervienen) se dibujan muy bien a lo largo de la novela gracias a los diálogos, mientras que otros quedan más desdibujados. También depende del interés que Matabot haya puesto en ellos (que no es mucho). La novela, como he dicho, no se centra en ellos, sino en su papel para solucionar el problema en el que se han visto envueltos y en su relación con la SegUnidad.

Es esta relación la que me parece primordial pues, aunque no parece incidir mucho en ella, revela una cantidad de detalles apabullante sobre el mundo en el que se desenvuelve esta saga y uno de los temas principales que trata: qué se considera humano. Esto revela que las grandes corporaciones no son las únicas que conforman el universo conocido, sino que hay otras formas de gobierno ahí fuera.

Lo único que no me ha gustado de la novela es un fundido en negro que hay hacia el clímax, como esa visión de Alice al final de Crepúsculo que resultaba ser eso, una visión. A pesar de ello, en general la valoración es buena. Es cierto, no era lo que esperaba, pero tampoco me ha decepcionado. Entretenida, con una buena dosis de humor ácido y no exenta de reflexiones y temas muy interesantes en la ciencia ficción. Espero seguir leyendo más de esta saga con esta traducción tan bien llevada por Carla Bataller.


Título: Sistemas críticos (Los diarios de Matabot I)
Autora: Martha Wells
Traductora: Carla Bataller Estruch
Editorial: Alethé (La esfera de los libros)
Encuadernación: Cartoné
Año de publicación: 2019
Nº páginas: 150
Precio: 15,90€ / 6,99€ (ebook)




Laura S. Maquilón
Diseñadora, correctora y escritora. Redacto en Revista Windumanoth y Libros Prohibidos. Autora de El pasado es un cazador paciente e Izahi, a tus hijas.

martes, 24 de julio de 2018

~Reseña~ Micosis, o la realidad de una enfermedad ficticia




Hace unos meses tuve el enorme placer de betear Micosis, de Enerio Dima, y saber que se agotaron los ejemplares en el Festival Celsius y que tanta gente está interesada en descubrir la historia de Marga me llena de orgullo de amiga y de gran expectación, porque esta historia es necesaria por muchos motivos.

Lo advierto: no voy a analizar esta novela corta a los niveles que hago con otras obras porque la leí hace meses. Vamos a suponer que si le devolví el manuscrito a Enerio y apenas le marqué un par de errores tipográficos es porque bien escrita estaba. Y la historia está tan bien hilada que poco más podía hacer con ello. Pero lo importante es el mensaje que transmite, y de eso es de lo que quiero hablar.

Micosis es una historia de terror. No hay que buscar la colección en la que se ubica dentro de la Editorial Cerbero, el nombre ya habla de enfermedad. Un hongo está provocando una epidemia que hace que la gente se autolesione hasta suicidarse. Sin embargo, el terror no se esconde entre las páginas de la novela, sino en nuestra realidad. Lo que da verdadero miedo de esta historia es que no habla de una enfermedad ficticia, sino de una real reconvertida a la ficción. Y es capaz de abordarla tanto desde el punto de vista del que la padece como del que no.

Estamos hablando de enfermedades mentales. De depresión, sobre todo. De sentirte superado por todo, insuficiente, inútil. De que la vida duela tanto que el único alivio que encuentres sea provocarte dolor físico. Y cuanto más punzante, cuanto más dure, más alejada estarás y durante más tiempo de todo el peso que cargas sobre ti. Lo malo es que luego tienes que esconderlo porque, si no, vendrán las miradas acusatorias y, donde antes no eras nadie, tendrás una marca, serás una loca, la gente se alejará de tu lado. Y eso es mucho peor que ser invisible.

Micosis transforma esta realidad mental en algo tangible: ¡hongos! Eso tiene que tener cura. Pero entre sus páginas se muestra que a la gente lo que le interesa es no verse salpicada. Dima se atreve incluso a jugar con una voz en off que los que hemos pasado por una enfermedad mental conocemos bien: la de quienes juzgan desde su asiento, por cercanos que sean; nuestra propia voz interior que nos recuerda a cada rato lo insignificantes y estúpidos que somos por cada decisión que tomamos; la que nos muestra a cada rato todo lo que está mal en nosotras. Es una interpelación al lector, porque si esa voz en off es un eco de la tuya… es para detenerse a pensar un buen rato.

Por todo esto, nos hallamos ante una historia dura. Tanto para quienes hemos estado en el pozo como para quienes han tenido a alguien cerca. Y seguramente todos hayamos tenido a alguien cerca, pero los enfermos lo sufrimos en silencio, como nuestra protagonista, porque lo normalizamos y lo negamos todo lo que podemos. Porque no podemos estar enfermos, porque a nosotros no nos pasa. Porque solo es una vez, una crisis, y no volverá a ocurrir.

¿Qué opináis del brutalismo?

Es jodido leerlo, de hecho hay una escena que me produjo mucha aprensión, pero es necesario. Primero, porque creo que nos hace entendernos mejor a nosotros mismos y a los demás. Y segundo, porque dentro de toda esta opresión, Dima pone un punto positivo, y es que no tienes por qué pasarlo solo. Es la sensación de comunidad, de que no es algo tan extraño ni excepcional, de que juntos se pueden paliar los efectos o aprender a convivir mejor con ellos. Quizá no haya cura a la micosis, pero en la realidad estamos mucho más preparados: buscad ayuda. No estáis soles.

No obstante, hay algo que hizo que esta novela corta me gustara mucho más, y es que no solo habla de enfermedades mentales. Hay más temas ahí, quizá de menor importancia en el transcurso de la historia, pero que nos siguen tocando de cerca. Que la protagonista sea la limpiadora de un edificio de oficinas (como arquitecta el inicio me ha encantado, por cierto) no es una casualidad. Que esté separada y a cargo de dos niños, tampoco. Nada está dejado al azar. Hay crítica de clase, a esa conciencia social que se ha creado en torno a la titulitis que jerarquiza la validez de las personas. Marga se cuestiona todo el rato si su vida habría sido diferente o más feliz de no haber abandonado los estudios, y su jefe se cree superior simplemente por haber comenzado (que no acabado) una carrera universitaria. Ni él, ni su madre, ni su exmarido la tratan como si fuera una persona, sino como un proyecto que se quedó a medias, defectuoso. Deshumanización. Si lo unimos a la micosis, tenemos el monstruo perfecto. ¿Pero quién es el monstruo realmente? ¿Qué es lo que está podrido de verdad?

El final, por cierto, quizá sea previsible desde el punto de vista argumental, pero desde el punto de vista narrativo me encantó. Y eso termina de redondear una novela compleja, con muchas capas y que, en definitiva, nos está hablando de la realidad que nos rodea. Eso es lo que hacen las historias que se quedan con nosotros, las que perduran en la memoria. De no haber sido así, no podría haber escrito casi mil palabras sobre Micosis después de tantos meses. Es un mal rato, pero merece la pena. Sobre todo porque fuera de sus páginas podemos hacerlo mejor.


Título: Micosis
Autora: Enerio Dima
Editorial: Cerbero
Encuadernación: Tapa blanda / bolsilibro
Año de publicación: 2018
Nº páginas: 262
Precio: 5€ / 2€ (ebook)

Dalayn
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.

martes, 19 de junio de 2018

~Ficción corta~ Capítulo #5


Marchando otra sesión de ficción corta! Porque lo bueno, si breve, dos veces bueno. Esta vez, 100% mujeres.


Tejedora, de Nina Allan

Cuando leí La carrera ya me llamó mucho la atención la prosa de Nina Allan y la forma que tenía de abordar las temáticas en su narración. Si a eso le sumamos lo que me gusta la mitología y los diferentes acercamientos que se hacen a ella desde diversas perspectivas, tarde o temprano esta novela corta que publicó hace un tiempo Fata Libelli debía caer en mis manos.

Allan nos traslada a una Grecia a caballo entre los antiguos gremios y un futuro no demasiado lejano. Es un ambiente un tanto difícil de identificar, pero sin duda muy apropiado para esta historia, en la que la realidad y la magia se entremezclan de modo que no sabemos dónde acaba una y empieza la otra. Hay múltiples metáforas encerradas en el pasado de Layla, la protagonista, en las apariciones de una misteriosa anciana, en la araña a la que dedica una escena. La autora no oculta que esta historia hunde sus raíces en el mito de Aracne, pero lo que nace a partir de él es mucho más complejo.

Hay una reflexión esencial sobre el equilibrio entre arte, talento y esfuerzo, que se revela de muchas formas a lo largo de la obra. El prólogo de las editoras ayuda a contextualizar este tema, pero aun así es de esas obras a las que hay que volver para estudiar, leer entre líneas y extraerles todo el jugo. Comentarios como este de Carmen Romero también son muy interesantes. Disfruto mucho de las historias que merecen esta atención, este intercambio de lecturas y análisis. Si además añadimos su brevedad, la magia de la que la envuelve Allan, su prosa tan particular, la excelente traducción de Silvia Schettin y la edición de Susana Arroyo, no puedo por menos que recomendarla.



Brebaje, de Tamara Romero

Si nunca has leído a Tamara Romero:

2. Lee Brebaje.

Puede que no sea su obra más sobresaliente, pero deja con ganas de leer mucho más de la autora. Me ha parecido una buena forma de conocerla. Directa, entretenida, divertida en su punto justo, con una mezcla entre fantasía y ciencia ficción, una protagonista carismática y algún misterio que resolver.

Balbina Vital es una maga del espectáculo que encuentra trabajo en un resort de vacaciones bastante particular, pero el primero de sus shows no acaba muy bien. Esto lleva, entre otras cosas, a una reflexión bastante interesante (y metaliteraria) sobre la mediocridad, el talento y el esfuerzo, también sobre la seguridad que nos da creernos invencibles. Este mensaje es muy importante para aposentar una realidad algo estrambótica, puesto que todo lo que envuelve a Balbina puede resultar ajeno, pero ella es muy cercana.

Me ha gustado cómo se van desvelando poco a poco los detalles sobre el lugar y el misterio que lo envuelve; la estructura en cierto modo circular que tiene la narración. Sin embargo, esa ligereza que en ocasiones tanto se agradece en la narración, aquí ha hecho que me sepa a poco, que las páginas pasen en un suspiro y que necesite algo más. Quizá empezarlo de nuevo, analizar con más atención alguno de los aspectos más interesantes de la obra, si la certificación de que el karma existe tiene una influencia real en los acontecimientos o solo es un ruido de fondo que contribuye a la sensación de ilusión. Creo que será una obra interesante de comentar con Tres marcianos y medio, así que os invito a acompañarnos en nuestra disertación.



Binti, de Nnedi Okorafor

Esta es la primera novela corta de una trilogía que espero que dé tanto que hablar en España como lo dio hace cuatro años en EEUU. Es una lectura corta, fluida, amena y no por ello exenta de profundidad. Binti es una joven de dieciséis años que se escapa de casa para ir a la Universidad… a varias semanas de viaje desde la Tierra. Eso la hará enfrentarse a tres cuestiones que también son fundamentales para entender y disfrutar esta obra:

-El racismo. Binti es himba, una comunidad nativa de Namibia con una cultura propia asentada desde hace siglos que Okorafor dibuja con algunas pinceladas en esta obra. Los himba se cubren con otjize, una mezcla de arcilla con flores. Tanto por su aspecto como por sus costumbres son señalados por los khoush (una etnia inventada inspirada en los árabes). Binti vivirá varias situaciones en las que será tratada de forma diferente solamente por su aspecto.

-El trauma. En este caso será doble, pues la golpearán tanto la nostalgia por su familia y su pueblo como la terrible situación que deberá afrontar durante su viaje. Quizá podría haberlo hecho notar más, pero la autora también espera que el lector ponga de su parte y entienda las reacciones de Binti a partir de lo que le sucede.

-El pacifismo. Hay muchas historias donde llega un punto en que hay que elegir entre la vía diplomática y la violenta, y en los últimos años ha habido una profusión de elecciones por la segunda, como si sin violencia no pudiera haber conflicto. Lo cierto es que el conflicto sigue existiendo, pero la vía diplomática es más lenta y tiene menos acción y requiere más confianza en las personas. Una de las cosas que enseña Binti es que podemos ser mejores.

Sin entender cómo trata Okorafor estos tres aspectos es difícil comprender cómo evoluciona la trama. A mí me ha ganado por las tres cosas. Aunque he echado de menos más desarrollo del mundo que crea, se nota que no es ni de lejos la intención de la autora centrarse en ello, sino en la experiencia de Binti, en qué es lo que cambia su vida. Y eso lo plasma muy bien.

Es de agradecer la traducción de Carla Bataller, que hace que esta obra se lea en un abrir y cerrar de ojos. Por suerte no tardaremos mucho en tener la segunda parte, porque me da la impresión de que ayudará a entender mucho mejor esta primera entrega.


Dalayn
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.

jueves, 1 de marzo de 2018

~Ficción Corta~ Capítulo #4

Pasa más tiempo del que me gustaría entre los apartados de ficción corta, a ver si este año consigo ser un poco más constante. Mientras tanto, hoy toca 100% ciencia ficción, de corte muy diverso, a veces con un toque de fantasía y 100% español. ¿Os gusta el viaje?



Cuentos del mañana para ayer, de Begoña Pérez Ruiz

Hace algún tiempo comenté en twitter que se puede aprender a escribir, pero no a transmitir emociones. Que, si un escritor está vacío, sus obras lo estarán igualmente. Begoña Pérez Ruiz demuestra con cada uno de los relatos que componen Cuentos del mañana para ayer que está llena de sentimientos, ideas e imaginación. 11 historias con universos diferentes, mundos diversos y acercamientos al terror cósmico. Algunas divertidas, otras reflexivas, pero todas demuestran lo que Pal dice en el prólogo: no hay duda de la pasión que le ha puesto su autora a cada una de ellas.

Creo que la autora gana en los relatos más largos, donde más se puede explayar con los personajes y sus motivaciones. Eso se nota sobre todo en historias como Los interventores o Único, quizá también porque son fragmentos de universos mucho más explorados y trabajados. Con El flautista, por ejemplo, aunque me atrae mucho el acercamiento al cuento clásico, creo que le ha faltado algo de longitud para desarrollarse como merecía. 29 de febrero me ha gustado por su sencillez: para alguien que nunca ha leído nada lovecraftiano, es una buena manera de empezar, tiene su punto inquietante aunque entra dentro de lo previsible. El peor restaurantes del universo y Los poderosos, aunque más breves, tienen una parte de crítica social que me encanta. El resto son microcuentos de poco más de una página que aluden más a una anécdota o un pensamiento.

Aunque le falta una revisión a la puntuación de los diálogos y un poco de pulido, me fascina el extenso vocabulario que utiliza Begoña y cómo lo utiliza. Se nota que es una persona que ha leído mucho y que le encanta hacerlo, que ama imaginar y escribir, y toda esa experiencia está impregnada en estos relatos.


La belleza del Uróboros, de Javier Castañeda de la Torre

Esta es una novela corta difícil de reseñar. De hecho, fue una pena que no pudiera participar en el chat de los Diseccionadores de novelas, porque habría sido muy ilustrativo. Esta es una historia que habla de paradojas, del pasado que se entremezcla en el futuro y viceversa, de mensajes confusos y la inevitabilidad del destino. También es una obra que habla de obsesiones y la destrucción de la familia. Y, sin duda, es una novela que habla de grados de realidad y ficción, que se superponen y se entretejen hasta que no sabemos distinguirlos.

La belleza del Uróboros es exigente con el lector, tiene varias capas que deben ser tenidas en cuenta y ya no es que requiera, es que exige una relectura como parte de la propia historia (y del Uróboros).

Aunque tiene un estilo sencillo y directo, el contenido es denso. Todo comienza cuando Eloy recibe un misterioso telegrama que le recuerda un pasado que siempre ha querido olvidar: por qué su padre asesinó a un grupo de estudiantes muchos años atrás. El miedo a que la historia se repita lo empujará a buscar soluciones hasta salir de la realidad que envuelve a su familia. El estudio de las paradojas lo absorberá y pondrá nuestro mundo del revés, si es que conseguimos hallar cuál era el derecho.

La clave está en desentrañar esas capas superpuestas, la ficción, la metaficción, la realidad y darle un sentido a todo. La respuesta para salir del bucle puede estar dentro de la propia novela, o quizá no. Es cierto que hay escenas que pasan muy rápido, que la escena de sexo no es muy convincente o que no me terminé de creer que alguien pueda pasar dos meses leyendo un libro con sobrecubierta sin quitarla (yo soy incapaz), pero no es eso lo importante. Lo es entender la filosofía que se esconde tras las páginas de esta obra.

Me resulta muy interesante haber encontrado algo que certificaría que no podría haber escrito nadie más que Javier Castañeda, que solo él tiene las respuestas a las paradojas que se plantean. O quizá no.



Despertares, de Felicidad Martínez

Qué delicia es darle a la mente una tacita de Felicidad Martínez de vez en cuando. Por su estilo cuidado, la naturalidad de los diálogos y la fluidez de la narración, incluso cuando nos encontramos con conceptos que no acabamos de entender. Martínez recrea una sociedad donde la ciencia se trata de forma religiosa, hasta el punto en que, dependiendo del enfoque con que se trate un tema determinado, el filósofo de turno (lo que vendría siendo un sacerdote) puede llegar a dar dos mensajes completamente contrarios. Es esa ironía evidente junto al resto de elementos científico-fantásticos (por llamarlos de alguna manera) que se incluyen lo que más fascina de la historia.

Sin dejar de lado a Colline o Rampante, dos personajes que se desarrollan en tramas muy dispares. La primera es una niña que por algún motivo rompe las leyes de la lógica, mientras el segundo es un ser pensante del que desconocemos no sólo su especie sino su papel en la historia. La autora va desarrollando poco a poco los misterios que los envuelven a ambos, generando un punto de unión de lo más interesante.

Sería injusto comparar esta novela corta con alguna de las de La mirada extraña, pues estamos en un escenario y con unas intenciones completamente diferentes. Pero es, sin duda, una historia muy recomendable y, si a alguien le da miedo comenzar con la antología ganadora del Ignotus 2017, una muy buena opción para acercarse a la obra de Felicidad Martínez.

Dalayn
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.

miércoles, 7 de junio de 2017

~Ficción Corta~ Capítulo #3


Ya tenía ganas de una nueva entrega de relatos. Este capítulo me gusta especialmente porque hay autores de lo más variado, desde reconocidos y veteranos como Mike Resnick o Aliette de Bodard hasta nuevas escritoras que empiezan a asomar la cabeza en el panorama nacional como Cris Melgosa. Sin dejar de lado a Rocío Vega, autora de Horizonte Rojo y que ya está dando mucho que hablar (y lo que queda).

miércoles, 22 de febrero de 2017

~Ficción corta~ Capítulo #2



¡Hace tiempo que estrené esta sección y no he puesto nada más de ella! Pues vamos allá con un par de novelas cortas, esto es, menos de 100 paginitas. Lo que se dice una tarde, con un buen té (o café, o colacao, o nesq... no, nesquik no, cambiad de droga, en serio).


miércoles, 16 de noviembre de 2016

~Ficción corta~ Capítulo #1


Hace unas semanas empecé a buscar formatos cortos para leer en el lector electrónico. Tengo un poco de agobio ahora mismo con novelas largas y preferiría no caer en un bloqueo lector por ello, así que voy alternando antologías y relatos varios (también alguna novela, pero no demasiado extensa, por eso dudo que acabe el Reto 2016).

Aprovechando el #LeoAutorasOct he querido conocer algunas escritoras en distancias cortas y os traigo unos comentarios de algunos relatos que he leído:

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

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