Blog de literatura fantástica

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    A caballo entre lo onírico y lo distópico El pasado es un cazador paciente es una historia inquietante y evocadora a partes iguales.

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    Ige es diferente. Su mejor amigo ha muerto por ser diferente. ¿Conseguirá encontrar un hogar al otro lado del mar? ¿Podrá convivir con Olu, la inteligencia artificial que odia y siempre la acompaña?

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miércoles, 10 de agosto de 2016

~Citas~ El océano al final del camino


De entre las muchas cosas que me han gustado de El océano al final del camino, sus reflexiones sobre la dualidad niñez-adultez y los recuerdos son de las que más me han maravillado. Adoro los libros que te dejan pensando, que te hacen paladear las frases para desentrañar su significado, para aprehenderlo y que de ellos extraigamos algo que nos haga cambiar aunque sea de una manera ínfima nuestra percepción del mundo.

Estas son las citas que he marcado conforme leía y que espero que os hagan reflexionar a vosotros también.


«A veces los recuerdos de la infancia quedan cubiertos u oscurecidos por las cosas que sucedieron después, como juguetes olvidados en el fondo del armario de un adulto, pero nunca se borran del todo».

«Me pregunté quién era yo, algo que solía hacer a esa edad, y qué era exactamente lo que estaba mirando la cara reflejada en el espejo. Si la cara que estaba mirando no era yo, y sabía que no lo era, porque seguiría siendo yo le pasara lo que le pasase a mi cara, entonces ¿qué era yo? ¿Y qué era lo que estaba mirando?».

«En el fondo, nadie es como aparenta ser. Tú, por ejemplo. O yo. Las personas son mucho más complicadas que eso. Y eso vale para todo el mundo».

«Por dentro, los adultos tampoco parecen adultos. Por fuera son grandes y desconsiderados y siempre parece que saben lo que hacen. Por dentro, siguen siendo exactamente igual que han sido siempre. Como cuando tenían tu edad. La verdad es que los adultos no existen. Ni uno solo, en todo el mundo».

«Los adultos no deberían llorar. No tienen una madre que los consuele».

«No echo de menos ser un niño, pero echo de menos el placer que me producían las pequeñas cosas, por más que las cosas importantes se estuvieran desmoronando. No podía controlar el mundo en que vivía, no podía huir de las cosas, la gente o los momentos que me hacían daño, pero disfrutaba como un enano de lo que me hacía feliz».

«Nada es nunca igual. Así haya transcurrido un segundo o cien años. Todo está en continuo movimiento. Y la gente cambia igual que cambian los océanos».

«Cada cual recuerda las cosas de una manera; nunca encontrarás a dos personas que recuerden exactamente lo mismo, fueran testigos de ello o no. Dos personas pueden estar muy cerca la una de la otra, y sin embargo tener percepciones muy distintas sobre determinado asunto».

«No se puede aprobar o suspender en el hecho de ser persona».

martes, 22 de marzo de 2016

~El Segundo Ocaso~ Profecías

Texto sobre la Öiyya. Pergamino realizado por Fernando López Ayelo

No sé si lo he dicho alguna vez, pero soy una fanática de las profecías. No profecía tipo Crónicas de Mallorea que te destripa toda la saga en un párrafo, sino tipo «no sé qué narices quiere decir esto» y que el autor retuerce y retuerce hasta que se cumplen de formas que jamás sospecharíamos. O que no se cumplen, nunca se sabe.

En el Segundo Ocaso encontramos muchas, muchísimas, tantas que seguro que me dejo alguna. Hay profecías en libros, en sueños, en visiones, en almas atrapadas en la roca y dioses juguetones aparcados en el mundo terrenal. Unas ya se han cumplido, otras ya tuvieron lugar y algunas más no se sabe si se acabarán convirtiendo en realidad. ¿Sabremos averiguar su significado?

Profecía del Segundo Ocaso

La serpiente alzará la cabeza.
La isla azul, el hielo verde, el resto se cubrirá de arena.
La Dama de Ahdiel morirá sin descendencia,
su Ciudad desaparecida, su mundo muerto.
Lo que se separó jamás volverá a unirse,
lo real será ilusorio, la ilusión realidad.
Y ya no habrá Muerte.
Del Abismo se alzarán los olvidados, el Tiempo con el Tiempo.
El que no tiene nombre surgirá de la Ciudad de Arena
y su nombre será el que subyugue el Mundo.
El Ocaso será el Amanecer.
El Final será el Principio.

«Susurros en la oscuridad. Un atierra de oro, dicen. Oro en polvo cubriendo los campos, las ciudades, el cielo. Una reina que es más que una reina. Una corona palideciendo hasta volverse de plata… Plata, como la muerte».

«Lágrimas de hielo que caían a la arena roja, siseando al entrar en contacto con los granos ardientes. Bajo una daga ensangrentada, un bebé abrió los ojos; una gota de sangre cayó sobre su brazo gordezuelo. Un pedazo de hielo se derretía entre los dedos blancos y alargados de una mujer.
»[…]Una joya de plata brillaba entre dos zafiros; ante su  mirada, la plata se ennegreció atacada por la pátina del tiempo. El cuerpo desnudo de una mujer se retorcía entre sábanas de lino blanco. La arena cubría un pergamino en el que aún se distinguían, bajo los minúsculos granos, las líneas de un mapa.
»[… ]Un hombre trepaba a un trono en llamas; en él descansaban una mujer de mirada vacía y un anciano de piel gris y sonrisa triste. La trenza dorada de una joven, empapada en sangre, goteaba como la brocha de un pintor; gotas carmesí caían una a una sobre su palma extendida. Un niño se agitaba en una cama de seda roja, clavando sus ojos muertos en él.
»[…]Un rayo de sol cayó sobre la estatua de hielo de un hombre que empuñaba una espada reluciente como el cristal. Un rey pugnaba por arrancarse la corona sujeta a sus sienes con clavos de oro; la sangre brotaba de su frente como de un manantial, lagrimas rojas que le caían por un ojo, cegándolo. La luz de las estrellas iluminaba un cruce de caminos.
»[…]Creyó oír el sonido distante de los cuernos. Un caballo sin cabeza galopaba por una ciudad en ruinas; sus cascos golpeaban el mármol blanco y negro de las calles desiertas. Una mujer daba a luz a una criatura en sangre. Un hombre con un solo ojo lo mirabafijamente».

«Seis tumbas. Seis piedrecitas en el lecho del río de la historia. Seis cantos que cambian su curso. Seis lápidas sin nombre: solo la Muerte recuerda. Seis muertos que nadie conoce. Seis vidas por la Vida. Seis hombres en cuyo nombre se alzará Ridia».

«Hay cosas que no son lo que parecen. Hay personas que no son quienes dicen ser. Hay verdades que son falsas y mentiras que son ciertas. Hay leyendas que aún no han sucedido y profecías que anuncian el pasado. Y hay un juego. Y se acerca el final».

«Las estrellas. Os han visto. […] Os conocen. Y saben que el que no tiene nombre será la causa de vuestra caída».

«El que no tiene nombre surgirá de la Ciudad de Arena, y su nombre será el que subyugue el mundo». Es quizá el fragmento que más controversia ha creado entre los estudiosos, pues su sentido literal parece meridiano en una primera lectura. Pero los dioses no hacen profecías comprensibles para los mortales, al menos antes de su cumplimiento. A los dioses les gusta jugar.

El Que No Tiene Nombre también aparece mencionado en las Profecías de la Tercera Era: «Nacido de la muerte entre el acero azul y la arena de sangre, en su mano portará la vida de su propia carne y tras sus pasos llegará la destrucción del mundo. Pues él será el Heraldo, el Anunciador, y traerá consigo el Ocaso».

«...hay Orden, hay Caos... Hay Vida, hay Muerte... Luz y Oscuridad. El padre de nadie, el hijo de nadie... La espada de hielo. La espada del Norte... lo vieron los ojos del cielo... y su nombre será el que subyugue al mundo. Son dos. Dos. Siempre son dos».

«El agua abre caminos en la roca. Los pies de los hombres trazan sendas en la tierra. Los caminos se abren. Las sendas se revelan. La arena se cubre de hielo; la nieve, de agua; la tierra, de sangre. Los caminos se abrirán para ti […]. Busca la Espada del Norte; busca al Tejedor de los Mundos. Rompe la piedra».

PD: Si queréis saber más sobre el Segundo Ocaso podéis seguir investigando en el blog o en la web oficial de la saga.




martes, 23 de febrero de 2016

~Citas~ Cartas de amor a los muertos


Después de leerme Cartas de amor a los muertos, que he comentado aquí en la lectura conjunta que ha organizado la revista Avenida de los Libros, estas son mis citas favoritas del libro. Y sí, hay muchas (y también soy una friki de las citas, no nos vamos a engañar), pero es que toda la novela es para enmarcar. ¿Cuáles son vuestras preferidas?



«A veces tu música suena como si hubiera demasiadas cosas aprisionadas en tu interior. A lo mejor ni siquiera tú podías sacarlas todas… A lo mejor por eso te moriste, porque explotaste». Pág. 11.

«Creo que cuando pierdes algo a lo que estás muy unido es como si te perdieras a ti mismo». Pág. 19.

«La vida consiste en algo más que ser un pasajero». Pág. 26.

«Pero la vida no es así. No puedes saber a ciencia cierta cómo van a salir las cosas, aunque lo hagas todo bien, porque las vidas siempre dan vuelcos». Pág. 39.


«En tus canciones hay miedo, ira y todas las emociones que la gente, incluida yo, teme reconocer. Pero sé que no querías ser nuestro héroe, que no querías ser un ídolo. Sólo querías ser tú mismo. Que escucháramos la música». Pág. 46.

«Soy una de esas personas comúnmente raras». Pág. 54.

«Cada uno de nosotros es raro de un modo distinto, pero al estar juntos esa rareza se vuelve normal». Pág. 55.

«Cuando eres culpable de algo no hay nada peor que la compasión ajena. Eso te hace sentir aún más culpable». Pág. 75.

«Los adultos pueden ser tan falsos… Siempre se comportan como si trataran de ayudarte, de cuidarte, pero en realidad quieren algo a cambio». Pág. 120.

«Creo que ideamos nuestros propios significados a partir de nosotros mismos». Pág. 122.

«Y le doy vueltas y vueltas, pero sigo sin encontrarle sentido al mundo. Tal vez sea bueno que resulte inabarcable, porque creo que cuando hablas de belleza no te refieres a algo meramente bonito. Te refieres a algo que nos hace humanos». Pág. 123.

«Me gustaría estar purificada, arrasar con todos los malos recuerdos, con todo lo malo de mí. Y tal vez eso sea lo que haces al estar enamorado: que una vida, una persona, un momento que necesitas conservar permanezca contigo de manera infinita». Pág. 140.

«No conozco a nadie que tenga una familia perfecta, eso para empezar. y creo que por eso creamos nuestra propia familia: personas comúnmente raras unidas. Así es como veo a mis amigos». Pág. 153.

«Mucha gente desea llegar a ser alguien en la vida, pero tiene miedo de intentarlo por si no cumple las expectativas de los demás». Pág. 154.

«La presencia de Tristan transformó mi tristeza: pasó de ser la melancolía del que observa cómo un globo se pierde en l lejanía a la que te lleva a constatar que al menos estás vivo». Pág. 162.

«Las dos cosas más importantes del mundo son estar en peligro y que alguien te salve». Pág. 163.

«La verdad es hermosa independientemente de cómo sea, si aterradora o mala. Es hermosa simplemente porque es cierta. Y la verdad es luminosa, te acerca más a tu propio yo. Y yo deseo ser yo misma». Pág. 181.

«He descubierto que en ocasiones los instantes se te aferran al cuerpo. Permanecen ahí, incrustados bajo tu piel como semillas de asombro o de tristeza o de miedo, mientras todo lo demás brota alrededor. Y si te giras hacia alguna dirección concreta o si te caes, cabe la posibilidad de que una de ellas se libere, se disuelva en tu sangre u origine todo un árbol. A veces, cuando una sale, otras entran». Pág. 198.

«Sé que hay un montón de cosas para las que las palabras no bastan. Pero supongo que, ya sabes, tenemos que hacer un esfuerzo». Pág. 212.

«Lo que te dije sobre salvar a la gente no es cierto. Puedes pensar que lo es porque quieres que otra persona te salve o porque realmente deseas salvar a alguien. Pero en realidad nadie puede salvarte; no de ti mismo. Cuando te quedas dormido al pie de una colina y viene el lobo, esperas que alguien te despierte o le dé caza. O lo dispare. Pero luego te das cuenta de que el lobo está en tu interior, y entonces sabes que no puedes huir de él. Y nadie que te quiera puede matarlo porque forma parte de ti. Tiene tu cara. Y por eso no disparan». Pág. 242.

«A veces nos portamos de una determinada manera porque sentimos algo muy intenso y no nos fijamos en si eso afecta a los demás». Pág. 245.

«Al final todos somos sangre y órganos bajo la piel. Y por mucho que me escondiera, supongo que una parte de mí siempre deseó que él descubriera lo que había en mi interior… Que averiguara lo que me daba demasiado miedo contarle. Pero no somos transparentes. Si queremos que alguien nos conozca, tenemos que contarle las cosas». Pág. 305.

«Cuando crees que conoces a una persona, ves que cambia y tú mismo cambias constantemente. De pronto, lo había comprendido: en eso consiste estar vivo. En nuestro interior se mueven placas invisibles que empiezan a alinearse para formar a la persona en la que vamos a convertirnos». Pág. 316.

«Es posible que cuando compartimos una historia, por mala que sea, dejemos de pertenecer a ella; que sea ella la que nos pertenezca. Y tal vez crecer al final consista en saber que no tienes que desempeñar el papel que te dicte el curso de la historia. Que, en lugar de un personaje, podrías ser el autor». Pág. 321.

«Hay veces que cuando decimos algo, sólo oímos silencio. O ecos, como si estuviéramos gritando en nuestro interior. Y eso puede resultar muy solitario. Pero sólo sucede cuando no nos hemos molestado en escuchar de verdad. Eso significa que no estábamos listos para escuchar. Porque siempre que hablamos suena una voz. Y es el mundo, que responde». Pág. 333.

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