miércoles, 5 de abril de 2017

~Reseña~ La Carrera, o un caleidoscopio de infinitas posibilidades


La Carrera no es una novela para reseñar. Es una novela para lanzar a esos amigos que no saben qué hacer cuando quedáis. Así podréis disfrutar de largas tardes de debate tomando el té. Y sí, he dicho tardes, en plural. Esto no se resuelve en un día. Quizá nunca. La nueva novela de Nina Allan publicada por Nevsky da lugar a tantas lecturas diferentes que adherirse a una sola interpretación significa perder gran parte del mensaje de esta historia. Por eso solo puedo decir que esta es una de todas esas posibles visiones, las sensaciones e ideas que me ha ido dejando durante su lectura esta obra tan inquietante como enigmática. Y que es posible que cada lector tenga una percepción muy distanciada de la mía y no por ello menos válida.

En la sinopsis se nos habla de tres lugares, tres momentos, tres mujeres. Eso esa a grandes rasgos lo que vamos a encontrar en el libro. Cinco partes diferentes divididas en cuatro puntos de vista distintos con tres mujeres como eje principal. La historia de cada una de ellas tiene lugar en un momento y lugar diferentes. Hasta ahí, todo correcto. Estructura clara y sencilla, como una pared de ladrillo erigida con mimo y una buena maestra. Y ahora es cuando viene Nina Allan y le mete un martillazo mientras nos pregunta «¿Existen otros mundos?».

Ojo, hay interpelación, pero no respuesta. La novela es un trabajo continuo por parte del lector para establecer las relaciones entre las partes, ya que la linealidad se rompe por completo y la realidad se desdibuja. No es un juego de muñecas rusas ni universos superpuestos, sino que los planos se mezclan, se rompen las barreras del tiempo y el espacio y nada, absolutamente nada, es lo que parece. Más que novela-mosaico, como señala la contraportada, diría que es una novela-caleidoscopio, con multitud de espejos que van reflejando personajes y situaciones sin que haya un límite claro entre lo que nos muestra uno u otro. No es solo un puzzle que recomponer, sino algo más complejo, porque no sabemos dónde empiezan y acaban las piezas, si algunas se repiten u otras son desechables. Este juego con las realidades es lo que hace que La Carrera se califique como ciencia ficción, pero hay que acercarse a ella libre de prejuicios sobre el género, porque nos vamos a encontrar desde elementos que despiertan el sentido de la maravilla hasta el realismo más sucio.

Allan comienza presentándonos a Jenna, una mujer que vive en Sapphire, una ciudad al sur de Inglaterra en un entorno contaminado y sacudido por el fracaso del fracking. La población está empobrecida y se gana la vida como bien puede, por lo general en negocios ilegales como la droga o las carreras de perros (o relacionados con ellas). Jenna narra su situación actual y cómo llegó hasta ella, hasta llegar a un giro que no por haber sido advertido con anterioridad resulta menos interesante. De hecho, la novela parece arrancar en ese punto y hasta entonces no sabemos muy bien a dónde nos llevan los vaivenes de la vida del personaje.

A continuación conocemos a Christy, una escritora con una adolescencia difícil asentada en Hastings. La relación con Jenna es sorprendente, pero lo será aún más con el paso de las páginas. A priori se puede entender que la parte de Jenna se sitúa en el futuro y la de Christy en el presente, si bien es un presente algo anticuado (aún utilizan cartas), y un futuro muy cercano (tienen Primark, iPhones y este tipo de marcas tan habituales en nuestros días). No obstante, conforme avanzamos en la lectura y nos adentramos en la segunda mitad del libro, esos rasgos temporales desaparecen, se traban unos con otros y casi le da un aire a ucronía, con una guerra pasada pero aún presente en las mentes de la gente.


Esta cita resume bastante bien lo que Allan realiza en esta novela: coge nuestro mundo y cambia pequeños detalles hasta conformar uno diferente (o varios). Pero no se conforma con un futuro marcado por el colapso ecológico como cualquier distopía, también por uno en que la naturaleza se revela hasta desafiar las leyes de la física, donde el hombre manipula la vida y es víctima de esa propia manipulación. La autora nos presenta lo mejor y lo peor del ser humano a través de los perros biónicos y la capacidad de comunicación y empatía que se puede establecer entre ellos y quién sabe qué más (otra de esas preguntas que deja caer). También muestra una sociedad que acepta sin reparos las relaciones entre personas del mismo sexo, no solo a través de los personajes principales, sino también de los secundarios, mencionando sin pudor temas que se siguen considerando tabú hoy en día. Sin embargo, no llega a huir del racismo, el acoso escolar, el machismo, el maltrato o las agresiones sexuales, y no tengo muy claro hasta qué punto estas últimas eran del todo necesarias (porque además me dejó con un mal cuerpo que tuve que dejar aparcada la lectura durante varias horas en ese punto).

A pesar de la gran variedad de temas que se tratan, los principales son la familia, la amistad y la identidad, aunque todo va dirigido hacia el último punto. ¿Quiénes somos en realidad? ¿Qué o quiénes nos definen? ¿Nuestro nacimiento y procedencia? ¿La gente que nos rodea? ¿Los que se han ido? ¿Somos quienes hemos elegido ser o alguien ha elegido por nosotros? Allan recorre las vidas de sus personajes para mostrar cómo otras personas han influido en ellas, su presencia o su ausencia, incidiendo sobre todo en la posibilidad de una familia tóxica y rota o en la desconexión con gente que nos era querida. Este punto es esencial y dota de unidad a toda la obra, ya que será una constante en las partes. También es su aspecto más humano, el que nos hace conectar con unos narradores por lo general fríos, alejados de los hechos que cuentan. Esto puede desconcertar a veces, pero es comprensible dentro del dolor que Jenna o Christy soportan. Maree (la tercera narradora, que conoceremos en la cuarta y quinta parte), por otro lado, resulta más cercana, algo que complementa a la perfección con su naturaleza empática. No deja de resultar curioso la relación entre los personajes y lo bien que se diferencia la narración de cada una (curioso y bien hecho, que no es nada fácil).

Los lugares también son tratados como personajes: Sapphire, Hastings, el océano Atlántico, Brocks; hundimiento, cárcel, inmensidad, liberación. Quizá esa es la mejor manera de describir la estructura real de la novela, sin asociar estas sensaciones a ningún personaje y a todos a la vez. Todos se hunden, se sienten atrapados, descubren la inmensidad (ya sea de Londres, Sierra Leona, el océano, una isla al otro lado del mundo) y acaban liberándose y conociéndose mejor a ellos mismos y sus necesidades.

Nina Allan, autora de La Carrera, Máquinas del tiempo o Tejedora
¿Y qué pasa con la tercera parte? Esta, al igual que la quinta, está narrada en tercera persona y se centra en Alex, un hombre que debe volver a Hastings para reencontrarse con una conocida de su exnovia y acaba cruzándose también con su pasado. ¿Qué pinta Alex en todo este asunto? Pues personalmente no acabo de verlo. Sirve para «cerrar» un arco e incluir el tema del racismo y cómo condiciona a quien lo sufre. Interesante por sí mismo, pero no le encuentro la razón dentro de la novela. Quizá la tenga y no haya sido capaz de verla, quizá no la tenga y no lo necesite.
La verdad es que tanto la parte de Alex como el último apartado me han parecido algo prescindibles. Aportan cosas, sí, pero no sé hasta qué punto la extensión que toman es tan necesaria para dar esas pequeñas pinceladas que se relacionan con el resto. De hecho, la parte final vuelve a desajustar las pocas ideas sobre la realidad que ha creado Allan, dejando una sensación de irresolución total. Para mí, la novela ya se quedaba en la mente antes de esa nueva vuelta de tuerca, y lo que me ha dejado a final ha sido un poco desinflada.

Las sensaciones que he tenido durante la lectura han sido contradictorias, entre la maravilla y la sorpresa y, sí, también el hastío. La novela tarda en arrancar, pero aun así te envuelve en la descripción de Sapphire, de su presente y su pasado, en los pequeños detalles de la vida de Jenna, en la deliciosa prosa de Allan y la gran traducción de Carmen Torres y Laura Naranjo. La obra te acoge, te acuna y te dispara hacia una carrera de galgos modificados genéticamente mientras asistes a la locura de un hombre y la impotencia de una mujer. Y la ansiedad, la ansiedad que te une a los personajes y te empuja a seguir leyendo. Y de repente se detiene para dar paso a una realidad diferente, con una relación más o menos clara con la primera. Un relato que también funciona bien por separado pero en el que la abundancia de detalles empieza a pesar, y con una temática tan diferente e inesperada que era incapaz de prever para qué iba a servir (y al final sirve, en cierta medida). Si añadimos que el realismo sucio no es lo mío, empezamos a tener puntos para empezar a aburrirme. Y entonces llegamos a la parte de Alex que, voy a ser sincera, no me ha llegado a interesar lo más mínimo. Porque a pesar de la importancia (humana) de lo que cuenta, lo veía desconectado del resto, fuera de la narración.

¿Qué me empuja a leer llegado ese punto? La certeza de que Maree sí va a tener una relación con lo demás y va a atarlo todo. ¿Lo hace? En cierta manera. El relato de Maree no llega a tener el ritmo acuciante del de Janee, pero mantiene una tensión constante y evoca imágenes fascinantes. Lo he disfrutado muchísimo, quizá el que más. No importa que no lo ate todo, da material suficiente para especular, teorizar, y al mismo tiempo da una sensación de final, no cerrado, pero final. La quinta parte cierra algunos cabos que quedan abiertos en la cuarta, bien, pero abre una nueva puerta. La autora hace girar la rueda otra vez en torno a la realidad, sin embargo la impresión de que ya estaba concluida la novela solo me ha dejado la percepción de que se alargaba más de lo necesario. ¿Y el ecologismo? Bueno, hay ciertos detalles que remarcan un desastre ecológico, pero son muy terciarios y no se hace hincapié ni hay una crítica dirigida a ello. Más bien el centro de la novela es otro, como he comentado antes.

Imagen del largometraje La vida de Pi

Seguro que estaré equivocada, pero al final lo que me ha quedado es que hay mucha base experimental en el planteamiento y desarrollo de esta novela, y eso sin duda exige un extra al lector y no la hace apta para cualquier público. Quizá se hubiera beneficiado de un proyecto más sencillo, que no simple: abarcar menos temas, depurar más los detalles, centrarse y explotar más esa multiplicidad de realidades y el engranaje que conforman en el desarrollo de la vida de las personas. En definitiva, quitarle páginas.

Eso no significa que la novela no tenga méritos para ser recomendada. Creo que el esfuerzo que requiere merece la pena, por todas las posibilidades sobre las que especula y por las materias tan humanas que toca. Me he sentido sobre todo cercana a ese sentimiento de soledad y abandono, cuando el contacto con alguien se pierde sin saber por qué y no puedes hacer nada para remediarlo. Me ha encantado la diversidad en la representación y exposición de personas y situaciones no heteronormativas. Y un tema que no he mencionado, pero que al final acaba siendo también de gran relevancia en toda la novela y me ha fascinado por cómo lo propone: la magia de la comunicación y el lenguaje. Ese sentido de la maravilla que impregna a la ciencia ficción hace que la obra viva y se mantenga en la mente del lector mucho después de cerrar el libro, mientras que la corporeidad de los personajes hace que se mantenga en su corazón.

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Título: La carrera
Autor: Nina Allan
Traductoras: Carmen Torres y Laura Naranjo
Editorial: Ediciones Nevsky (Fábulas de Albión)
Año de publicación: 2017
Precio: 24€




Gracias a Marian y Ediciones Nevsky por el ejemplar



Dalayn
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.

6 comentarios:

  1. Pedazo reseña. Como ayer dije, aquí estoy. Y si, como auguraba, coindimos bastante. Para mi las tres historias "principales" que digamos son muy interesantes, forman un puzle interesante y muy especulativo. La parte de Jenna me encanta, también es la que auna mayor ciencia ficción con ese mundo tras el fracking y los perros bionicos, además de esa trama estilo "thriller" por la que queremos saber como desaparecio. La parte de Christy es de las que tocan hondo, con una tematica realista y más social, me gusto un peldaño menos pero se mantenía. La parte de Maree me parece más liviana, que trata de atar más cabos pero tiene bastante interes. Mi problema viene con la tercera y quinta parte. La de Alex aún busco que más sentido tienen esas 50 páginas que cerrarnos un cabo abierto en la historia de Christy y hablar sobre racismo, no le veo nada más. La última es algo extraño, que nos descoloca todo lo que podiamos haber teorizado en nuestra mente y nos vuelve quizá un poco más locos. Ambas me rompieron por decir la lectura, se me hicieron más tediosas, y encima no obtuve el premio final que esperaba como si resulta con mi querido Mitchell. Y si, la prosa de Nina me parece excelente (al igual que la traducción), los temas que toca son muy interesantes, pero yo quiero mi premio final por intentar buscarle sentido. Como tu dices, es una experimento, y si lo que busca es hacernos teorizar y hablar de ello, lo ha conseguido, ese merito no se le puede quitar. Un abrazo^^

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    1. Gracias, Dani <3 Envidio enormemente tu capacidad de síntesis, créeme XD No sabía ni por donde empezar con la reseña, pero creo que al final no me dejé nada en el tintero. Creo que si hubiera acabado en Maree hubiera sido más redonda, aun teniendo un final abierto, puedes tener teorías plausibles, y en este caso eso parecía más importante. No es así, qué le vamos a hacer. Tengo ganas de leer tu reseña ^^ Besotes!

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  2. He ido de cabeza a Goodreads para marcarlo xD Me ha llamado muchísimo la atención, la ciencia ficción ya me gusta de por sí, pero cuanto más rara, ¡mejor! Además todos los temas de los que habla me parecen muy interesantes, no creo que tarde demasiado en leerlo ;)
    ¡Un saludo! :D

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    1. Tiene un aire muy costumbrista, digamos. Espero que te guste cuando lo leas :) ¡Saludos!

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  3. ¡Hola!
    Soy nueva por tu blog^¨^
    Adoro la ciencia ficción y fantasía y este libro me llama mucho ^^ Espero hacerme pronto con el.
    Besitos

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    1. ¡Hola! Bienvenida :) Espero que lo disfrutes mucho, es un libro diferente, y a mi modo de verlo ahí reside su mayor virtud. Un abrazo ^^

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