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| Texto sobre la Öiyya. Pergamino realizado por Fernando López Ayelo |
martes, 22 de marzo de 2016
~El Segundo Ocaso~ Profecías
Dalayn
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Virginia Pérez de la Puente
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No sé si lo he dicho alguna vez, pero soy una
fanática de las profecías. No profecía tipo Crónicas
de Mallorea que te destripa toda la saga en un párrafo, sino tipo «no sé
qué narices quiere decir esto» y que el autor retuerce y retuerce hasta que se
cumplen de formas que jamás sospecharíamos. O que no se cumplen, nunca se sabe.
En el Segundo Ocaso encontramos muchas, muchísimas,
tantas que seguro que me dejo alguna. Hay profecías en libros, en sueños, en
visiones, en almas atrapadas en la roca y dioses juguetones aparcados en el
mundo terrenal. Unas ya se han cumplido, otras ya tuvieron lugar y algunas más
no se sabe si se acabarán convirtiendo en realidad. ¿Sabremos averiguar su
significado?
Profecía del Segundo Ocaso
La serpiente alzará la cabeza.
La isla azul, el hielo verde, el resto se cubrirá de arena.
La Dama de Ahdiel morirá sin descendencia,
su Ciudad desaparecida, su mundo muerto.
Lo que se separó jamás volverá a unirse,
lo real será ilusorio, la ilusión realidad.
Y ya no habrá Muerte.
Del Abismo se alzarán los olvidados, el Tiempo con el Tiempo.
El que no tiene nombre surgirá de la Ciudad de Arena
y su nombre será el que subyugue el Mundo.
El Ocaso será el Amanecer.
El Final será el Principio.
«Susurros en
la oscuridad. Un atierra de oro, dicen. Oro en polvo cubriendo los campos, las
ciudades, el cielo. Una reina que es más que una reina. Una corona palideciendo
hasta volverse de plata… Plata, como la muerte».
«Lágrimas de
hielo que caían a la arena roja, siseando al entrar en contacto con los granos
ardientes. Bajo una daga ensangrentada, un bebé abrió los ojos; una gota de
sangre cayó sobre su brazo gordezuelo. Un pedazo de hielo se derretía entre los
dedos blancos y alargados de una mujer.
»[…]Una joya
de plata brillaba entre dos zafiros; ante su
mirada, la plata se ennegreció atacada por la pátina del tiempo. El
cuerpo desnudo de una mujer se retorcía entre sábanas de lino blanco. La arena
cubría un pergamino en el que aún se distinguían, bajo los minúsculos granos,
las líneas de un mapa.
»[… ]Un hombre
trepaba a un trono en llamas; en él descansaban una mujer de mirada vacía y un
anciano de piel gris y sonrisa triste. La trenza dorada de una joven, empapada
en sangre, goteaba como la brocha de un pintor; gotas carmesí caían una a una
sobre su palma extendida. Un niño se agitaba en una cama de seda roja, clavando
sus ojos muertos en él.
»[…]Un rayo de
sol cayó sobre la estatua de hielo de un hombre que empuñaba una espada
reluciente como el cristal. Un rey pugnaba por arrancarse la corona sujeta a
sus sienes con clavos de oro; la sangre brotaba de su frente como de un
manantial, lagrimas rojas que le caían por un ojo, cegándolo. La luz de las
estrellas iluminaba un cruce de caminos.
»[…]Creyó oír
el sonido distante de los cuernos. Un caballo sin cabeza galopaba por una
ciudad en ruinas; sus cascos golpeaban el mármol blanco y negro de las calles
desiertas. Una mujer daba a luz a una criatura en sangre. Un hombre con un solo
ojo lo mirabafijamente».
«Seis tumbas.
Seis piedrecitas en el lecho del río de la historia. Seis cantos que cambian su
curso. Seis lápidas sin nombre: solo la Muerte recuerda. Seis muertos que nadie
conoce. Seis vidas por la Vida. Seis hombres en cuyo nombre se alzará Ridia».
«Hay cosas que
no son lo que parecen. Hay personas que no son quienes dicen ser. Hay verdades
que son falsas y mentiras que son ciertas. Hay leyendas que aún no han sucedido
y profecías que anuncian el pasado. Y hay un juego. Y se acerca el final».
«Las
estrellas. Os han visto. […] Os conocen. Y saben que el que no tiene nombre
será la causa de vuestra caída».
«El que no
tiene nombre surgirá de la Ciudad de Arena, y su nombre será el que subyugue el
mundo». Es quizá el fragmento que más
controversia ha creado entre los estudiosos, pues su sentido literal parece
meridiano en una primera lectura. Pero los dioses no hacen profecías
comprensibles para los mortales, al menos antes de su cumplimiento. A los
dioses les gusta jugar.
El Que No Tiene Nombre también aparece
mencionado en las Profecías de la Tercera Era: «Nacido de la muerte entre
el acero azul y la arena de sangre, en su mano portará la vida de su propia
carne y tras sus pasos llegará la destrucción del mundo. Pues él será el
Heraldo, el Anunciador, y traerá consigo el Ocaso».
«...hay Orden,
hay Caos... Hay Vida, hay Muerte... Luz y Oscuridad. El padre de nadie, el hijo
de nadie... La espada de hielo. La espada del Norte... lo vieron los ojos del
cielo... y su nombre será el que subyugue al mundo. Son dos. Dos. Siempre
son dos».
«El agua abre
caminos en la roca. Los pies de los hombres trazan sendas en la tierra. Los
caminos se abren. Las sendas se revelan. La arena se cubre de hielo; la nieve,
de agua; la tierra, de sangre. Los caminos se abrirán para ti […]. Busca la
Espada del Norte; busca al Tejedor de los Mundos. Rompe la piedra».
PD: Si queréis saber más sobre el Segundo Ocaso podéis seguir investigando en el blog o en la web oficial de la saga.
domingo, 20 de marzo de 2016
~Relato~ Magia para el exilio
Vicente se abraza a Amparo y
clava su mirada en los restos de cartón y madera que se deshacen bajo la suave
caricia del fuego. El calor que despide el monumento ardiente templa el frío
que atenaza su corazón. En silencio, les dice adiós. A su gente, su ciudad. No
volverá a verlos hasta el próximo año.
Inspira. Cierra los ojos.
Querría guardarse esa mezcolanza que se produce cuando el olor a pólvora se
combina con el aroma del pelo de Amparo. Pero solo puede llevarse la magia que
se respira y que espera poder alargar hasta su regreso.
jueves, 17 de marzo de 2016
~Reseña~ Mi alma por mi rey, o el arte de quebrar personajes para hacerlos vivir
Dalayn
El Segundo Ocaso
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Virginia Pérez de la Puente
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SINOPSIS
«La confianza es la emoción más
difícil de sentir». Traicionado por su padre y por su rey, Angarad de Teilhil
se debate entre el odio y el cariño que siente por su progenitor y el enojo y
la lealtad que siente hacia su monarca. Una lucha interna que desembocará en
una guerra cuando sus dos señores, su padre y su rey, se enfrenten una última
vez por la corona de Novana.
Pese a que ambos han jugado con su
vida y lo han convertido en un títere de sus ambiciones, Angarad será el
encargado de decidir hacia qué lado se inclina la balanza, tanto en el campo de
batalla de Lanhav como en el campo de batalla de su alma.
Mi alma por mi rey es la segunda parte de la precuela de El Segundo Ocaso, y aunque uno podría adentrarse
con ella en esta saga, la autora recomienda leerla entre El sueño de los muertos y Entre
las dos Orillas. Una recomendación bastante acertada, ya que en esta
entrega se narran muchas cosas que se entienden mejor después de haber leído Soñando con bosques y El sueño de los muertos.
Los acontecimientos de esta
novela transcurren en Novana, donde los personajes tendrán que hacer frente a
crisis personales y políticas. Es quizá el libro con menos contenido mágico de El Segundo Ocaso. Se dan bastantes datos
acerca de algunos de los aspectos con más contenido fantástico de la saga, pero
quizá sean difíciles de entender para aquellos que no se hayan leído los
anteriores.
Sin embargo, la trama política
es absorbente y trepidante. Con los cambios continuos de punto de vista,
Virginia nos pasea por todas las partes contendientes mostrándonos sólo
pequeños retazos sin que se vea el final del cuadro, aunque va dejando
bastantes pistas para ello. Me encantan las historias donde ves que solo falta
una pieza y acabas poniéndola antes de que la trama nos la desvele: eso quiere
decir que ha conseguido atraparte y que te impliques en ella.
Me parece una novela clave para
conocer a Angarad, uno de los personajes principales, que tiene un desarrollo
magnífico a lo largo de la historia. Me han gustado mucho otros como Vanakao,
Tenakia o Isobe, y me ha faltado un poco más de Tearate. Es lo que tienen las
novelas de esta longitud, que los personajes no se pueden desarrollar tanto,
aunque las pinceladas que va dejando son suficientes para hacernos una opinión
sobre ellos.
Mi alma por mi rey es un complemento estupendo y muy aconsejable
para los lectores de El Segundo Ocaso,
y esta es su mayor virtud y su mayor defecto. Virtud porque conocemos mucho más
a personajes sobre los que ya hemos leído, nos revela parte de su pasado y nos
hace comprenderlos mejor. Defecto porque hay varios sucesos clave que se nota
que no se quieren desvelar en esta novela y creo que a veces queda un poco
forzado. Está bien jugar con los lectores, pero prefiero maneras más sutiles.
PD: Si queréis saber más sobre el Segundo Ocaso podéis seguir investigando en el blog o en la web oficial de la saga.
PD: Si queréis saber más sobre el Segundo Ocaso podéis seguir investigando en el blog o en la web oficial de la saga.
martes, 15 de marzo de 2016
~El Segundo Ocaso~ El Imperio de Monmor
Dalayn
El Segundo Ocaso
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Virginia Pérez de la Puente
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Antes del Ocaso, Monmor era un
vasto desierto donde vivían una serie de tribus nómadas más interesadas en
guerrear entre sí que en mirar más allá de sus fronteras. Pocas cosas les
unían: la costumbre de no poner nombre a un niño hasta que cumpliera los dos
años de edad, pues tenía que demostrar que podía sobrevivir para ser
considerado un ser humano; la costumbre de considerar el paso de niño a hombre
a la edad de quince años.
Tras el Hundimiento de Ahdiel en
el Abismo, las tribus se organizaron y se unieron, aunque no sería una unión
total. La tribu yinahaii se alzó por encima de las otras y la alianza se centró
en la figura de su Divino Emperador. Una vez unificadas comenzaron a
interesarse por lo que ocurría más allá de sus fronteras. Y se encontraron que,
tras el Ocaso, los demás países de Ridia habían empezado a guerrear entre sí.
Eso les permitió ir acumulando influencias hasta situarse como la potencia más
fuerte del continente. Han conseguido una gran expansión comercial (en todos
los libros encontramos multitud de referencias a las alfombras monmorenses);
sin embargo, la tensión interna se ha mantenido entre las tribus y ha impedido
expandirse militarmente a Monmor hasta ahora. De hecho, si atendemos a la
cronología de la saga, aproximadamente 30 años antes de que comience La Elegida de la Muerte hay una rebelión
de las tribus de Monmor que acaba provocando que se promulgue un edicto
imperial sobre esclavitud. Por supuesto, los yinahaii no serán objeto de este
edicto, lo que provocará aún más recelo del resto de tribus.
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| Cartel realizado por Erika Aguilar |
LOS SEIS Y
LA ASCENSIÓN
La religión de los Seis la
comparten todas las tribus de Monmor, aunque más bien parece ser impuesta por
los yinahaii tras el Ocaso, al igual que el culto divino al emperador. Consiste
en la adoración de los elementos que componen el mundo: el Agua, el Aire, la
Tierra, el Fuego, la Vida y la Muerte.
Al emperador se le considera un
dios y se le trata como tal. Se le llama Alhaii, en honor a Alhaii Aliayha,
primer emperador de Monmor. Para ello primero tiene que ser un hombre, y como
rezan las costumbres monmorenses, esto ocurre a los quince años de edad. Solo
los monmorenses pueden dirigirse a él con ese título, pues son los únicos que
lo ven como un dios. Los extranjeros se consideran infieles que no son dignos
ni de escuchar su voz y deben dirigirse a él como Alabado.
Para su divinización el
emperador tiene que pasar por una ceremonia donde se utilizan símbolos de los
Seis para obtener poder sobre ellos y fortalecer la imagen divina que ha de
tener el pueblo de él. Para ello tiene que mostrarse tal y como es: ha de pasar
por cada símbolo desnudo.
En primer lugar le vuelcan una
tina con agua helada sobre la cabeza que le deja sin respiración durante unos
segundos. Así el emperador obtiene el poder sobre el Agua y el Aire.
En segundo lugar lo que se
vuelcan son montones de arena hasta quedar cubierto por entero. Al deshacerse
de su prisión el emperador obtiene poder sobre la Tierra.
En tercer lugar vuelcan brasas
ardientes sobre su desnudez para que obtenga poder sobre el Fuego.
En cuarto lugar una sierva le
hace una felación y el emperador obtiene poder sobre la Vida.
Por último, el sumo sacerdote le
clava una daga en el costado y así obtiene el poder sobre la Muerte.
Hay un comentario en Entre las dos orillas en el que se nos
insinúa que todos estos símbolos lo que quieren decir en realidad es que para
que un hombre sea un dios debe dejar de estar atado a las necesidades y leyes
del cuerpo: las quemaduras, la falta de oxígeno, una herida o el sexo.
LAS TRIBUS
DE MONMOR
Cinco son las tribus que se
unieron y formaron el Imperio de Monmor, aunque su unión no fue exactamente
equitativa.
DEPAYIH: es una de las tribus más antiguas de Monmor, la primera
que llegó a las tierras estériles del sur. Sus ancianos aún hablan la lengua de
los primeros pobladores de las arenas. Antes del Ocaso su hogar estaba en las
montañas de Vahiya, en los montes Ahahlios, pero los yinahaii se instalaron
allí tras el Hundimiento. Ahora su asentamiento principal está en Vulenhe, al
pie de las montañas de Depayihia.
VAHIYI: habitan en el sur de Monmor. Se distinguen por su piel
negra y, en ocasiones, sus ojos azules.
EUHOI: aunque las tribus monmorenses en general eran nómadas, ésta
muestra claramente que lo sigue siendo. Los euhoi transitan sobre todo la
Planicie de Caredne con sus familias y animales, aunque son habitantes del
desierto (o las Arenas) en general. Trasladarse es su forma de vida, por ello
no usan a los animales como transporte sino solo como acompañantes. Los que
pueden cargar enseres, como camellos o caballos, son considerados por encima de
las ovejas, cabras y perros. Sin embargo, las encargadas de llevar las tiendas
son siempre las mujeres, les pertenecen. De esta manera, los hombres solo
pueden hallar cobijo en ellas si las mujeres se lo ofrecen.
Una de las cosas que más llaman
la atención de esta tribu es que leen el pasado y el futuro en las estrellas,
buscan la Verdad en ellas y esperan a que sucedan los acontecimientos, no
actúan ni intervienen (si pueden evitarlo). Los
euhoi creen que todos los que viven bajo el cielo son capaces de interpretar
las voces de las estrellas. Excepto las estrellas encarnadas: a ellas les
resulta imposible descifrar el mensaje escrito en el cielo, pues ellas mismas
forman parte del mensaje. Las
estrellas encarnadas eran personas que poseían el poder de sentir los
sentimientos de los demás. Cuando éstas decidían compartir esas sensaciones,
los monmorenses llamaban a aquello «hacer brillar a una estrella», pues les
embargaba un torrente arrollador de emociones tan intenso que los lanzaba hacia
el éxtasis.
Más que a los Seis, adoran al
sol, que consideran un dios terribe, vengativo y letal. Cuando un hombre roba
agua o agacha la cabeza ante el emperador de Monmor lo atan a una roca para que
el sol lo queme.
En Entre las dos orillas encontraremos muchas referencias al odio de
los euhoi hacia los yinahaii, por tratarlos a ellos y a las demás tribus como
esclavos e intentar apartarlos de las Arenas. Los euhoi no ansían tierras,
ciudades ni riquezas. Por eso están totalmente en contra de las ansias del
emperador de conquistar Ridia.
QOHU: llamados también Cazadores de Sombras. Viven en la costa
noreste de Monmor, entre las ciudades de Qouphu y Yuvhiahe. Forman una etnia
plácida y pensativa, más preocupada por los misterios de su antigua religión
que por conquistar a otros hombres. Sin embargo, su escaso deseo de ser más que
los demás y querer más de lo que poseen les da mucho valor como guerreros.
Varios diah del emperador son qohu.
YINAHAII: esta tribu se sitúa por encima de las demás debido a que
el emperador es yinahaii. Por lo tanto, se considera que tienen una sangre
"especial" y se considera un deshonor mezclarla con otras tribus. De
hecho, en Yinahia, hogar original de los yinahaii, actualmente se pueden
distinguir dos zonas bien diferenciadas: la Ciudad de los Dioses, donde solo
viven yinahaii y se asienta el palacio imperial y la Ciudad de Arena, donde
habitan todos los demás. De hecho, hallar una persona de otra etnia en la
Ciudad de los Dioses se llega a considerar delito. Yinahia se elevó a la sombra
de los montes Ahahlios y en torno a un pequeño oasis. Sus calles son
rectilíneas, enmarcadas por edificios blancos y amarillentos. El agua es transportada
por canales y acueductos y la aprovechan al máximo a través de los huertos y
jardines escalonados.
Los yinahaii se distinguen por
su estatura, su piel morena, el cabello negro y las facciones afiladas. El
resto de etnias les tienen rencor por estar por encima de ellos y ser
considerados dioses, al tiempo que los tratan prácticamente como esclavos.
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| Hombre de Piedra. Fotografía de Tamás Kátai |
CURIOSIDADES
SHEH HALI: Aunque antes del Ocaso las tribus vivían por separado,
en determinadas circunstancias se unieron bajo el liderazgo de un sheh hali. El
sheh hali (o sheh halaa, en caso de ser una mujer) era un jefe de jefes y su
poder procedía del reconocimiento de todas las tribus como tal. A lo largo de
miles de años solo ha habido cinco sheh hali, todos antes del Hundimiento de
Ahdiel. Tras el Ocaso, la figura del sheh hali era demasiado parecida a la del
emperador, por lo que nombrar otro podría ser considerado una especie de
traición al Imperio.
NOMBRES: Mientras que en el resto de Ridia los nobles (y no tan
nobles, ejem, Keyen, ejem) son mentados mediante su nombre y región de
procedencia (Danekal de Laurvat, Adhar de Vohhio), en Monmor se nombra al padre
(con Danekal, por ejempo, sería "Danekal, hijo de Tearate". También
se hace distinción según sea hijo o hija. Aquí un ejemplo de verdad:
Halimi in Kahin (Halimi, hijo de Kahin), padre del actual emperador
de Monmor.
Valhiya een Aliqi (Valhiya, hija de Aliqi), madre del actual
emperador de Monmor.
ALGUNAS PALABRILLAS: si prestamos atención a las localizaciones y
los nombres de los monmorenses encontraremos una cierta similitud (sobre todo
por la proliferación de la H). No hay que olvidar tampoco que las tribus se
mantuvieron aisladas del resto de Ridia hasta el Ocaso, por lo que no nos
debería extrañar que tuvieran un lenguaje propio. En las novelas que hay
publicadas encontramos algunas palabras propias de Monmor y su significado.
Yiha: mayor
Havih: agua
Vhie: rápido
Dalsel: grande
Alhaii: Elegido
Aliayha: Destino
Shalhed: Mellizo
(De esta manera, Alhaii Aliayha,
el primer emperador de Monmor, sería el Elegido del Destino).
HONOR Y VENGANZA: Hay una costumbre tan arraigada en los
monmorenses desde antes del Ocaso que puede ser considerada una ley. En las
Arenas, aquel que no consigue proteger a sus seres queridos de la muerte es el
culpable de la misma, a menos que mate a su asesino. Por ejemplo, un esposo
cuya mujer sea asesinada debe buscar a su asesino y matarlo, no solo como
venganza sino para restaurar su honor, pues es culpable de la muerte de su
esposa al no haberla podido proteger.
La
información para esta entrada está extraída de las novelas de El Segundo Ocaso hasta Títeres del Azar. ¡Si tenéis algún
aporte que haya pasado por alto podéis contactar conmigo y lo añado!
PD: Si queréis saber más sobre el Segundo Ocaso podéis seguir investigando en el blog o en la web oficial de la saga.
PD: Si queréis saber más sobre el Segundo Ocaso podéis seguir investigando en el blog o en la web oficial de la saga.
Dalayn
Lectora por vocación. (Medio) arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.
Lectora por vocación. (Medio) arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.
jueves, 10 de marzo de 2016
~Reseña~ El Sueño de los Muertos, o esos personajes que te atrapan para siempre
Dalayn
El Segundo Ocaso
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Virginia Pérez de la Puente
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SINOPSIS
En un reino al borde de la guerra los destinos de un futuro rey y un esclavo que no se conocen parecen estar irremediablemente unidos.El príncipe heredero de Novana, Danekal, intenta averiguar quién está detrás del atentado que casi le cuesta la vida a su padre en vísperas de la firma de un tratado con la reina de un país vecino. Al mismo tiempo deberá lidiar con los nobles que esperan la muerte del rey Tearate para hacerse con la corona, una horda invasora y sus propios fantasmas interiores. Ajeno a ello, Kal, un hombre esclavizado por su capacidadpara encauzar una antigua magia llamada Shah, pugna por liberarse de las cadenas que lo someten a la mujer que obtiene de él su poder: su Melliza. Pese a sus enormes diferencias, el futuro rey y el esclavo descubrirán que existe entre ellos una unión, y que es mucho más profunda de lo que ambos suponen.
El Sueño de los Muertos es la segunda entrega de la saga de El Segundo Ocaso y esta vez viene de la
mano de Minotauro. Al igual que la primera parte, La elegida de la Muerte,
es una novela autoconclusiva pero necesaria para leer el tercer volumen, Entre las dos orillas.
La historia se mueve entre varias tramas separadas de las que poco a poco
iremos descubriendo la relación que tienen entre sí.
En primer lugar, la que se
desarrolla en Lanhav, capital del reino de Novana, donde el rey ha sufrido un
atentado cuando está a punto de firmar un tratado con la reina de Phanobia, un
país vecino. Danekal, príncipe y heredero al trono, tendrá que descubrir qué ha
ocurrido al tiempo que se enfrenta a las intrigas palaciegas y una amenaza
creciente que se está fraguando en el norte.
En segundo lugar, la que
transcurre en el Lugar, situado en
ninguna parte, donde encontramos una antigua forma de magia, la Shah, que
requiere de un hombre esclavizado para extraerla y una mujer para utilizarla.
Ambos son llamados Mellizos, y él
deberá renunciar a todo cuanto es para estar plenamente al servicio de su Melliza, con quien mantiene un vínculo
irrompible. Pero el mellizo que
protagoniza esta trama no puede olvidar su nombre, y esto le causará un enorme
tormento.
En tercer lugar, la trama que se
desarrolla en Phanobia, donde un fanático religioso está tomando el país a modo
de Cruzada para su secta. Esta quizá es la trama que más flojea, pero me ha
recordado mucho a la guerra santa en la que nos introduce Bakker en Príncipe de nada. Sobre todo por la
manera de mostrarnos cómo piensa un fanático y cómo va persuadiendo a la gente
para que lo siga. En este sentido, tanto con Vantar como con el resto de
personajes de la novela se nota el trabajo de construcción de los mismos que
hay detrás.
Si hay algo potente en esta
novela de Virginia Pérez de la Puente (y en las demás también), son los
personajes. Todos tienen su voz, su carisma. Son muy reconocibles, empresa
difícil pero necesaria con la cantidad de personajes que aparecen en la novela.
Danekal, Isobe, Evan, Dilanya, Angarad, Tije… Todos ellos se van haciendo un
hueco en nuestro corazón… así que preparaos para que sea estrujado, porque
nunca te puedes fiar de lo que vaya a ocurrir.
Porque ese es otro de los puntos
fuertes: el ritmo, la tensión que se mantiene prácticamente durante todo el
libro hasta el final. A esto ayuda la estructura que siguen los capítulos:
cortos, desde un punto de vista, que va saltando de una ubicación (y una trama)
a otra. El problema viene cuando una trama empieza a tener mucho más peso, que
las otras se van diluyendo un poco, no porque no estén bien tratadas, sino
porque lo que más le interesa al lector no está ahí.
En cuanto al worldbuilding, en esta novela se nota
muchísimo el trabajo que hay detrás, que yo creo que es incalculable. En La elegida de la Muerte tenemos una
península con dos países enfrentados, la religión de la Tríada y la de los öiyin y los ianïe, y pequeñas incursiones en Monmor. Ahora tenemos un país
dividido, una guerra santa, unos bárbaros de los que apenas hay unas
pinceladas, un Lugar y una magia que no sabemos muy bien cómo funciona… En esta
segunda parte de El Segundo Ocaso se
ve que hay mucho más detrás de lo que nos están contando. El mundo real donde
hay muerte, guerras y politiqueo y el mundo onírico donde hay magia, dioses y
elementos que no se pueden controlar.
A mi entender es un trabajo
excelente en todos los aspectos. Virginia tiene una prosa estupenda y el
desarrollo de la historia nada tiene que envidiar a Martin o Abercrombie.
Cuesta un poco entrar al principio de la novela, ya que es un mundo nuevo; hay
muchos nombres, lugares, que no conocemos. Ni siquiera el calendario va por
meses o lunas, sino que está medido por las festividades, y es posible que al
principio el lector se pueda sentir un poco perdido. Pero hay un mapa muy
detallado y en la web de la saga hay
muchísimo material complementario para que nos situemos mejor. Una vez que
pasamos ese escollo inicial es imposible no sumergirse en una historia tan rica
en detalles y giros argumentales que te mantiene pegado al libro hasta el
final.
PD: Si queréis saber más sobre el Segundo Ocaso podéis seguir investigando en el blog o en la web oficial de la saga.
PD: Si queréis saber más sobre el Segundo Ocaso podéis seguir investigando en el blog o en la web oficial de la saga.



















