Blog de literatura fantástica

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    Ige es diferente. Su mejor amigo ha muerto por ser diferente. ¿Conseguirá encontrar un hogar al otro lado del mar? ¿Podrá convivir con Olu, la inteligencia artificial que odia y siempre la acompaña?

martes, 22 de marzo de 2016

~El Segundo Ocaso~ Profecías

Texto sobre la Öiyya. Pergamino realizado por Fernando López Ayelo

No sé si lo he dicho alguna vez, pero soy una fanática de las profecías. No profecía tipo Crónicas de Mallorea que te destripa toda la saga en un párrafo, sino tipo «no sé qué narices quiere decir esto» y que el autor retuerce y retuerce hasta que se cumplen de formas que jamás sospecharíamos. O que no se cumplen, nunca se sabe.

En el Segundo Ocaso encontramos muchas, muchísimas, tantas que seguro que me dejo alguna. Hay profecías en libros, en sueños, en visiones, en almas atrapadas en la roca y dioses juguetones aparcados en el mundo terrenal. Unas ya se han cumplido, otras ya tuvieron lugar y algunas más no se sabe si se acabarán convirtiendo en realidad. ¿Sabremos averiguar su significado?

Profecía del Segundo Ocaso

La serpiente alzará la cabeza.
La isla azul, el hielo verde, el resto se cubrirá de arena.
La Dama de Ahdiel morirá sin descendencia,
su Ciudad desaparecida, su mundo muerto.
Lo que se separó jamás volverá a unirse,
lo real será ilusorio, la ilusión realidad.
Y ya no habrá Muerte.
Del Abismo se alzarán los olvidados, el Tiempo con el Tiempo.
El que no tiene nombre surgirá de la Ciudad de Arena
y su nombre será el que subyugue el Mundo.
El Ocaso será el Amanecer.
El Final será el Principio.

«Susurros en la oscuridad. Un atierra de oro, dicen. Oro en polvo cubriendo los campos, las ciudades, el cielo. Una reina que es más que una reina. Una corona palideciendo hasta volverse de plata… Plata, como la muerte».

«Lágrimas de hielo que caían a la arena roja, siseando al entrar en contacto con los granos ardientes. Bajo una daga ensangrentada, un bebé abrió los ojos; una gota de sangre cayó sobre su brazo gordezuelo. Un pedazo de hielo se derretía entre los dedos blancos y alargados de una mujer.
»[…]Una joya de plata brillaba entre dos zafiros; ante su  mirada, la plata se ennegreció atacada por la pátina del tiempo. El cuerpo desnudo de una mujer se retorcía entre sábanas de lino blanco. La arena cubría un pergamino en el que aún se distinguían, bajo los minúsculos granos, las líneas de un mapa.
»[… ]Un hombre trepaba a un trono en llamas; en él descansaban una mujer de mirada vacía y un anciano de piel gris y sonrisa triste. La trenza dorada de una joven, empapada en sangre, goteaba como la brocha de un pintor; gotas carmesí caían una a una sobre su palma extendida. Un niño se agitaba en una cama de seda roja, clavando sus ojos muertos en él.
»[…]Un rayo de sol cayó sobre la estatua de hielo de un hombre que empuñaba una espada reluciente como el cristal. Un rey pugnaba por arrancarse la corona sujeta a sus sienes con clavos de oro; la sangre brotaba de su frente como de un manantial, lagrimas rojas que le caían por un ojo, cegándolo. La luz de las estrellas iluminaba un cruce de caminos.
»[…]Creyó oír el sonido distante de los cuernos. Un caballo sin cabeza galopaba por una ciudad en ruinas; sus cascos golpeaban el mármol blanco y negro de las calles desiertas. Una mujer daba a luz a una criatura en sangre. Un hombre con un solo ojo lo mirabafijamente».

«Seis tumbas. Seis piedrecitas en el lecho del río de la historia. Seis cantos que cambian su curso. Seis lápidas sin nombre: solo la Muerte recuerda. Seis muertos que nadie conoce. Seis vidas por la Vida. Seis hombres en cuyo nombre se alzará Ridia».

«Hay cosas que no son lo que parecen. Hay personas que no son quienes dicen ser. Hay verdades que son falsas y mentiras que son ciertas. Hay leyendas que aún no han sucedido y profecías que anuncian el pasado. Y hay un juego. Y se acerca el final».

«Las estrellas. Os han visto. […] Os conocen. Y saben que el que no tiene nombre será la causa de vuestra caída».

«El que no tiene nombre surgirá de la Ciudad de Arena, y su nombre será el que subyugue el mundo». Es quizá el fragmento que más controversia ha creado entre los estudiosos, pues su sentido literal parece meridiano en una primera lectura. Pero los dioses no hacen profecías comprensibles para los mortales, al menos antes de su cumplimiento. A los dioses les gusta jugar.

El Que No Tiene Nombre también aparece mencionado en las Profecías de la Tercera Era: «Nacido de la muerte entre el acero azul y la arena de sangre, en su mano portará la vida de su propia carne y tras sus pasos llegará la destrucción del mundo. Pues él será el Heraldo, el Anunciador, y traerá consigo el Ocaso».

«...hay Orden, hay Caos... Hay Vida, hay Muerte... Luz y Oscuridad. El padre de nadie, el hijo de nadie... La espada de hielo. La espada del Norte... lo vieron los ojos del cielo... y su nombre será el que subyugue al mundo. Son dos. Dos. Siempre son dos».

«El agua abre caminos en la roca. Los pies de los hombres trazan sendas en la tierra. Los caminos se abren. Las sendas se revelan. La arena se cubre de hielo; la nieve, de agua; la tierra, de sangre. Los caminos se abrirán para ti […]. Busca la Espada del Norte; busca al Tejedor de los Mundos. Rompe la piedra».

PD: Si queréis saber más sobre el Segundo Ocaso podéis seguir investigando en el blog o en la web oficial de la saga.




domingo, 20 de marzo de 2016

~Relato~ Magia para el exilio


Vicente se abraza a Amparo y clava su mirada en los restos de cartón y madera que se deshacen bajo la suave caricia del fuego. El calor que despide el monumento ardiente templa el frío que atenaza su corazón. En silencio, les dice adiós. A su gente, su ciudad. No volverá a verlos hasta el próximo año.

Inspira. Cierra los ojos. Querría guardarse esa mezcolanza que se produce cuando el olor a pólvora se combina con el aroma del pelo de Amparo. Pero solo puede llevarse la magia que se respira y que espera poder alargar hasta su regreso.

jueves, 17 de marzo de 2016

~Reseña~ Mi alma por mi rey, o el arte de quebrar personajes para hacerlos vivir


SINOPSIS
«La confianza es la emoción más difícil de sentir». Traicionado por su padre y por su rey, Angarad de Teilhil se debate entre el odio y el cariño que siente por su progenitor y el enojo y la lealtad que siente hacia su monarca. Una lucha interna que desembocará en una guerra cuando sus dos señores, su padre y su rey, se enfrenten una última vez por la corona de Novana.
Pese a que ambos han jugado con su vida y lo han convertido en un títere de sus ambiciones, Angarad será el encargado de decidir hacia qué lado se inclina la balanza, tanto en el campo de batalla de Lanhav como en el campo de batalla de su alma.


Mi alma por mi rey es la segunda parte de la precuela de El Segundo Ocaso, y aunque uno podría adentrarse con ella en esta saga, la autora recomienda leerla entre El sueño de los muertos y Entre las dos Orillas. Una recomendación bastante acertada, ya que en esta entrega se narran muchas cosas que se entienden mejor después de haber leído Soñando con bosques y El sueño de los muertos.

Los acontecimientos de esta novela transcurren en Novana, donde los personajes tendrán que hacer frente a crisis personales y políticas. Es quizá el libro con menos contenido mágico de El Segundo Ocaso. Se dan bastantes datos acerca de algunos de los aspectos con más contenido fantástico de la saga, pero quizá sean difíciles de entender para aquellos que no se hayan leído los anteriores.

Sin embargo, la trama política es absorbente y trepidante. Con los cambios continuos de punto de vista, Virginia nos pasea por todas las partes contendientes mostrándonos sólo pequeños retazos sin que se vea el final del cuadro, aunque va dejando bastantes pistas para ello. Me encantan las historias donde ves que solo falta una pieza y acabas poniéndola antes de que la trama nos la desvele: eso quiere decir que ha conseguido atraparte y que te impliques en ella.

Me parece una novela clave para conocer a Angarad, uno de los personajes principales, que tiene un desarrollo magnífico a lo largo de la historia. Me han gustado mucho otros como Vanakao, Tenakia o Isobe, y me ha faltado un poco más de Tearate. Es lo que tienen las novelas de esta longitud, que los personajes no se pueden desarrollar tanto, aunque las pinceladas que va dejando son suficientes para hacernos una opinión sobre ellos.



Mi alma por mi rey es un complemento estupendo y muy aconsejable para los lectores de El Segundo Ocaso, y esta es su mayor virtud y su mayor defecto. Virtud porque conocemos mucho más a personajes sobre los que ya hemos leído, nos revela parte de su pasado y nos hace comprenderlos mejor. Defecto porque hay varios sucesos clave que se nota que no se quieren desvelar en esta novela y creo que a veces queda un poco forzado. Está bien jugar con los lectores, pero prefiero maneras más sutiles.  

PD: Si queréis saber más sobre el Segundo Ocaso podéis seguir investigando en el blog o en la web oficial de la saga.

martes, 15 de marzo de 2016

~El Segundo Ocaso~ El Imperio de Monmor

La mezquita rosa de Nasir al-Mulk. O los jardines del palacio de Yinahia

BREVE HISTORIA DE MONMOR

Antes del Ocaso, Monmor era un vasto desierto donde vivían una serie de tribus nómadas más interesadas en guerrear entre sí que en mirar más allá de sus fronteras. Pocas cosas les unían: la costumbre de no poner nombre a un niño hasta que cumpliera los dos años de edad, pues tenía que demostrar que podía sobrevivir para ser considerado un ser humano; la costumbre de considerar el paso de niño a hombre a la edad de quince años.

Tras el Hundimiento de Ahdiel en el Abismo, las tribus se organizaron y se unieron, aunque no sería una unión total. La tribu yinahaii se alzó por encima de las otras y la alianza se centró en la figura de su Divino Emperador. Una vez unificadas comenzaron a interesarse por lo que ocurría más allá de sus fronteras. Y se encontraron que, tras el Ocaso, los demás países de Ridia habían empezado a guerrear entre sí. Eso les permitió ir acumulando influencias hasta situarse como la potencia más fuerte del continente. Han conseguido una gran expansión comercial (en todos los libros encontramos multitud de referencias a las alfombras monmorenses); sin embargo, la tensión interna se ha mantenido entre las tribus y ha impedido expandirse militarmente a Monmor hasta ahora. De hecho, si atendemos a la cronología de la saga, aproximadamente 30 años antes de que comience La Elegida de la Muerte hay una rebelión de las tribus de Monmor que acaba provocando que se promulgue un edicto imperial sobre esclavitud. Por supuesto, los yinahaii no serán objeto de este edicto, lo que provocará aún más recelo del resto de tribus.

Cartel realizado por Erika Aguilar

LOS SEIS Y LA ASCENSIÓN

La religión de los Seis la comparten todas las tribus de Monmor, aunque más bien parece ser impuesta por los yinahaii tras el Ocaso, al igual que el culto divino al emperador. Consiste en la adoración de los elementos que componen el mundo: el Agua, el Aire, la Tierra, el Fuego, la Vida y la Muerte.

Al emperador se le considera un dios y se le trata como tal. Se le llama Alhaii, en honor a Alhaii Aliayha, primer emperador de Monmor. Para ello primero tiene que ser un hombre, y como rezan las costumbres monmorenses, esto ocurre a los quince años de edad. Solo los monmorenses pueden dirigirse a él con ese título, pues son los únicos que lo ven como un dios. Los extranjeros se consideran infieles que no son dignos ni de escuchar su voz y deben dirigirse a él como Alabado.

Para su divinización el emperador tiene que pasar por una ceremonia donde se utilizan símbolos de los Seis para obtener poder sobre ellos y fortalecer la imagen divina que ha de tener el pueblo de él. Para ello tiene que mostrarse tal y como es: ha de pasar por cada símbolo desnudo.

En primer lugar le vuelcan una tina con agua helada sobre la cabeza que le deja sin respiración durante unos segundos. Así el emperador obtiene el poder sobre el Agua y el Aire.

En segundo lugar lo que se vuelcan son montones de arena hasta quedar cubierto por entero. Al deshacerse de su prisión el emperador obtiene poder sobre la Tierra.

En tercer lugar vuelcan brasas ardientes sobre su desnudez para que obtenga poder sobre el Fuego.

En cuarto lugar una sierva le hace una felación y el emperador obtiene poder sobre la Vida.

Por último, el sumo sacerdote le clava una daga en el costado y así obtiene el poder sobre la Muerte.

Hay un comentario en Entre las dos orillas en el que se nos insinúa que todos estos símbolos lo que quieren decir en realidad es que para que un hombre sea un dios debe dejar de estar atado a las necesidades y leyes del cuerpo: las quemaduras, la falta de oxígeno, una herida o el sexo.




LAS TRIBUS DE MONMOR

Cinco son las tribus que se unieron y formaron el Imperio de Monmor, aunque su unión no fue exactamente equitativa.

DEPAYIH: es una de las tribus más antiguas de Monmor, la primera que llegó a las tierras estériles del sur. Sus ancianos aún hablan la lengua de los primeros pobladores de las arenas. Antes del Ocaso su hogar estaba en las montañas de Vahiya, en los montes Ahahlios, pero los yinahaii se instalaron allí tras el Hundimiento. Ahora su asentamiento principal está en Vulenhe, al pie de las montañas de Depayihia.

VAHIYI: habitan en el sur de Monmor. Se distinguen por su piel negra y, en ocasiones, sus ojos azules.

EUHOI: aunque las tribus monmorenses en general eran nómadas, ésta muestra claramente que lo sigue siendo. Los euhoi transitan sobre todo la Planicie de Caredne con sus familias y animales, aunque son habitantes del desierto (o las Arenas) en general. Trasladarse es su forma de vida, por ello no usan a los animales como transporte sino solo como acompañantes. Los que pueden cargar enseres, como camellos o caballos, son considerados por encima de las ovejas, cabras y perros. Sin embargo, las encargadas de llevar las tiendas son siempre las mujeres, les pertenecen. De esta manera, los hombres solo pueden hallar cobijo en ellas si las mujeres se lo ofrecen.
Una de las cosas que más llaman la atención de esta tribu es que leen el pasado y el futuro en las estrellas, buscan la Verdad en ellas y esperan a que sucedan los acontecimientos, no actúan ni intervienen (si pueden evitarlo). Los euhoi creen que todos los que viven bajo el cielo son capaces de interpretar las voces de las estrellas. Excepto las estrellas encarnadas: a ellas les resulta imposible descifrar el mensaje escrito en el cielo, pues ellas mismas forman parte del mensaje. Las estrellas encarnadas eran personas que poseían el poder de sentir los sentimientos de los demás. Cuando éstas decidían compartir esas sensaciones, los monmorenses llamaban a aquello «hacer brillar a una estrella», pues les embargaba un torrente arrollador de emociones tan intenso que los lanzaba hacia el éxtasis.
Más que a los Seis, adoran al sol, que consideran un dios terribe, vengativo y letal. Cuando un hombre roba agua o agacha la cabeza ante el emperador de Monmor lo atan a una roca para que el sol lo queme.
En Entre las dos orillas encontraremos muchas referencias al odio de los euhoi hacia los yinahaii, por tratarlos a ellos y a las demás tribus como esclavos e intentar apartarlos de las Arenas. Los euhoi no ansían tierras, ciudades ni riquezas. Por eso están totalmente en contra de las ansias del emperador de conquistar Ridia.

QOHU: llamados también Cazadores de Sombras. Viven en la costa noreste de Monmor, entre las ciudades de Qouphu y Yuvhiahe. Forman una etnia plácida y pensativa, más preocupada por los misterios de su antigua religión que por conquistar a otros hombres. Sin embargo, su escaso deseo de ser más que los demás y querer más de lo que poseen les da mucho valor como guerreros. Varios diah del emperador son qohu.

YINAHAII: esta tribu se sitúa por encima de las demás debido a que el emperador es yinahaii. Por lo tanto, se considera que tienen una sangre "especial" y se considera un deshonor mezclarla con otras tribus. De hecho, en Yinahia, hogar original de los yinahaii, actualmente se pueden distinguir dos zonas bien diferenciadas: la Ciudad de los Dioses, donde solo viven yinahaii y se asienta el palacio imperial y la Ciudad de Arena, donde habitan todos los demás. De hecho, hallar una persona de otra etnia en la Ciudad de los Dioses se llega a considerar delito. Yinahia se elevó a la sombra de los montes Ahahlios y en torno a un pequeño oasis. Sus calles son rectilíneas, enmarcadas por edificios blancos y amarillentos. El agua es transportada por canales y acueductos y la aprovechan al máximo a través de los huertos y jardines escalonados.
Los yinahaii se distinguen por su estatura, su piel morena, el cabello negro y las facciones afiladas. El resto de etnias les tienen rencor por estar por encima de ellos y ser considerados dioses, al tiempo que los tratan prácticamente como esclavos.

Hombre de Piedra. Fotografía de Tamás Kátai

CURIOSIDADES

SHEH HALI: Aunque antes del Ocaso las tribus vivían por separado, en determinadas circunstancias se unieron bajo el liderazgo de un sheh hali. El sheh hali (o sheh halaa, en caso de ser una mujer) era un jefe de jefes y su poder procedía del reconocimiento de todas las tribus como tal. A lo largo de miles de años solo ha habido cinco sheh hali, todos antes del Hundimiento de Ahdiel. Tras el Ocaso, la figura del sheh hali era demasiado parecida a la del emperador, por lo que nombrar otro podría ser considerado una especie de traición al Imperio.

NOMBRES: Mientras que en el resto de Ridia los nobles (y no tan nobles, ejem, Keyen, ejem) son mentados mediante su nombre y región de procedencia (Danekal de Laurvat, Adhar de Vohhio), en Monmor se nombra al padre (con Danekal, por ejempo, sería "Danekal, hijo de Tearate". También se hace distinción según sea hijo o hija. Aquí un ejemplo de verdad:

Halimi in Kahin (Halimi, hijo de Kahin), padre del actual emperador de Monmor.
Valhiya een Aliqi (Valhiya, hija de Aliqi), madre del actual emperador de Monmor.

ALGUNAS PALABRILLAS: si prestamos atención a las localizaciones y los nombres de los monmorenses encontraremos una cierta similitud (sobre todo por la proliferación de la H). No hay que olvidar tampoco que las tribus se mantuvieron aisladas del resto de Ridia hasta el Ocaso, por lo que no nos debería extrañar que tuvieran un lenguaje propio. En las novelas que hay publicadas encontramos algunas palabras propias de Monmor y su significado.

Yiha: mayor
Havih: agua
Vhie: rápido
Dalsel: grande
Alhaii: Elegido
Aliayha: Destino
Shalhed: Mellizo

(De esta manera, Alhaii Aliayha, el primer emperador de Monmor, sería el Elegido del Destino).

HONOR Y VENGANZA: Hay una costumbre tan arraigada en los monmorenses desde antes del Ocaso que puede ser considerada una ley. En las Arenas, aquel que no consigue proteger a sus seres queridos de la muerte es el culpable de la misma, a menos que mate a su asesino. Por ejemplo, un esposo cuya mujer sea asesinada debe buscar a su asesino y matarlo, no solo como venganza sino para restaurar su honor, pues es culpable de la muerte de su esposa al no haberla podido proteger.

La información para esta entrada está extraída de las novelas de El Segundo Ocaso hasta Títeres del Azar. ¡Si tenéis algún aporte que haya pasado por alto podéis contactar conmigo y lo añado!

PD: Si queréis saber más sobre el Segundo Ocaso podéis seguir investigando en el blog o en la web oficial de la saga.



Dalayn
Lectora por vocación. (Medio) arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.

jueves, 10 de marzo de 2016

~Reseña~ El Sueño de los Muertos, o esos personajes que te atrapan para siempre


SINOPSIS
En un reino al borde de la guerra los destinos de un futuro rey y un esclavo que no se conocen parecen estar irremediablemente unidos.El príncipe heredero de Novana, Danekal, intenta averiguar quién está detrás del atentado que casi le cuesta la vida a su padre en vísperas de la firma de un tratado con la reina de un país vecino. Al mismo tiempo deberá lidiar con los nobles que esperan la muerte del rey Tearate para hacerse con la corona, una horda invasora y sus propios fantasmas interiores. Ajeno a ello, Kal, un hombre esclavizado por su capacidadpara encauzar una antigua magia llamada Shah, pugna por liberarse de las cadenas que lo someten a la mujer que obtiene de él su poder: su Melliza. Pese a sus enormes diferencias, el futuro rey y el esclavo descubrirán que existe entre ellos una unión, y que es mucho más profunda de lo que ambos suponen.


El Sueño de los Muertos es la segunda entrega de la saga de El Segundo Ocaso y esta vez viene de la mano de Minotauro. Al igual que la primera parte, La elegida de la Muerte, es una novela autoconclusiva pero necesaria para leer el tercer volumen, Entre las dos orillas. La historia se mueve entre varias tramas separadas de las que poco a poco iremos descubriendo la relación que tienen entre sí.

En primer lugar, la que se desarrolla en Lanhav, capital del reino de Novana, donde el rey ha sufrido un atentado cuando está a punto de firmar un tratado con la reina de Phanobia, un país vecino. Danekal, príncipe y heredero al trono, tendrá que descubrir qué ha ocurrido al tiempo que se enfrenta a las intrigas palaciegas y una amenaza creciente que se está fraguando en el norte.

En segundo lugar, la que transcurre en el Lugar, situado en ninguna parte, donde encontramos una antigua forma de magia, la Shah, que requiere de un hombre esclavizado para extraerla y una mujer para utilizarla. Ambos son llamados Mellizos, y él deberá renunciar a todo cuanto es para estar plenamente al servicio de su Melliza, con quien mantiene un vínculo irrompible. Pero el mellizo que protagoniza esta trama no puede olvidar su nombre, y esto le causará un enorme tormento.

En tercer lugar, la trama que se desarrolla en Phanobia, donde un fanático religioso está tomando el país a modo de Cruzada para su secta. Esta quizá es la trama que más flojea, pero me ha recordado mucho a la guerra santa en la que nos introduce Bakker en Príncipe de nada. Sobre todo por la manera de mostrarnos cómo piensa un fanático y cómo va persuadiendo a la gente para que lo siga. En este sentido, tanto con Vantar como con el resto de personajes de la novela se nota el trabajo de construcción de los mismos que hay detrás.


Si hay algo potente en esta novela de Virginia Pérez de la Puente (y en las demás también), son los personajes. Todos tienen su voz, su carisma. Son muy reconocibles, empresa difícil pero necesaria con la cantidad de personajes que aparecen en la novela. Danekal, Isobe, Evan, Dilanya, Angarad, Tije… Todos ellos se van haciendo un hueco en nuestro corazón… así que preparaos para que sea estrujado, porque nunca te puedes fiar de lo que vaya a ocurrir.

Porque ese es otro de los puntos fuertes: el ritmo, la tensión que se mantiene prácticamente durante todo el libro hasta el final. A esto ayuda la estructura que siguen los capítulos: cortos, desde un punto de vista, que va saltando de una ubicación (y una trama) a otra. El problema viene cuando una trama empieza a tener mucho más peso, que las otras se van diluyendo un poco, no porque no estén bien tratadas, sino porque lo que más le interesa al lector no está ahí.

En cuanto al worldbuilding, en esta novela se nota muchísimo el trabajo que hay detrás, que yo creo que es incalculable. En La elegida de la Muerte tenemos una península con dos países enfrentados, la religión de la Tríada y la de los öiyin y los ianïe, y pequeñas incursiones en Monmor. Ahora tenemos un país dividido, una guerra santa, unos bárbaros de los que apenas hay unas pinceladas, un Lugar y una magia que no sabemos muy bien cómo funciona… En esta segunda parte de El Segundo Ocaso se ve que hay mucho más detrás de lo que nos están contando. El mundo real donde hay muerte, guerras y politiqueo y el mundo onírico donde hay magia, dioses y elementos que no se pueden controlar.



A mi entender es un trabajo excelente en todos los aspectos. Virginia tiene una prosa estupenda y el desarrollo de la historia nada tiene que envidiar a Martin o Abercrombie. Cuesta un poco entrar al principio de la novela, ya que es un mundo nuevo; hay muchos nombres, lugares, que no conocemos. Ni siquiera el calendario va por meses o lunas, sino que está medido por las festividades, y es posible que al principio el lector se pueda sentir un poco perdido. Pero hay un mapa muy detallado y en la web de la saga hay muchísimo material complementario para que nos situemos mejor. Una vez que pasamos ese escollo inicial es imposible no sumergirse en una historia tan rica en detalles y giros argumentales que te mantiene pegado al libro hasta el final.

PD: Si queréis saber más sobre el Segundo Ocaso podéis seguir investigando en el blog o en la web oficial de la saga.
Buy Me a Coffee at ko-fi.com

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