miércoles, 22 de noviembre de 2017

~Reseña~ Ladrones de libertad, o más allá de lo que se ve



Ladrones de Libertad es ya la cuarta novela que leo de Iria G. Parente y Selene M. Pascual, he seguido su recorrido desde que publicaron Sueños de Piedra, he ido a tres de sus presentaciones… y quizá no sean (o no escriban) lo que el mundo espera de ellas, pero sin duda son lo que el mundo necesita. Ya no solo por la cantidad de lectores y fans jóvenes que mueven, sino porque son capaces de  meterse también al público adulto en el bolsillo. Sus historias se ambientan en universos fantásticos, sí, pero sus temas son universales. Y eso cala.

La novela comienza cuando la tripulación ha sido encarcelada por el rey de Dahes y este les propone un trato a cambio de no llevarlos al cadalso: una patente de corso por la que se pondrán a sus órdenes para hundir a un barco enemigo común: el Libertad. En el transcurso de la historia conoceremos a Jared, su capitán; Nadim, su segundo de abordo; Collen, maestro cartógrafo, y al resto de la tripulación. A ella se unirá Kay, príncipe de Dahes.

En esta nueva entrega ambientada en Marabilia, las autoras regresan a un tema que ya exploraron en Rojo y Oro, pero con un tono mucho más pacifista: el de la libertad. Sin embargo, en este caso, ya no se trata solo de romper las cadenas externas que imponen a los protagonistas. También se centra en las barreras que nos ponemos en nosotros mismos y que nos impiden avanzar, tanto a nivel individual como social.

Nadim está anclado en el fondo del pasado, tanto que ni siquiera le importa su propia vida. No es que intente suicidarse, pero si la muerte se lo lleva, sería un alivio y un bien para todos. Jared también tiene sus relojes de arena en punto muerto, en la venganza que lo obsesiona y que el rey de Dahes utilizará para enrolarlo en sus planes. Kay tiene un concepto muy concreto de la piratería y deberá revisar sus propias concepciones si quiere conseguir el propósito que le ha llevado a escapar de palacio.

En general, los personajes están atados al pasado, a sus prejuicios y sus temores. Por eso esta historia también habla de la superación, pues la tripulación del Angelique deberá pasar por encima de todo eso para conseguir sobrevivir y avanzar como un grupo unido.



Aun así, hay un tema que si bien está supeditado al de la libertad, sobresale respecto al resto: el de la libertad de ser quien queramos ser y que se nos respete por ello. Aquí es donde entra de lleno la diversidad, está vez más allá de la orientación sexual, haciendo de la identidad de género uno de los pilares de la novela. Una apuesta difícil al no tratarse de una voz propia, pero las autoras han tenido buen cuidado de pasar esta historia por las manos de sensitivity readers (lectores expertos en ciertas temáticas, en este caso, en la transexualidad), y creo que el acercamiento que tienen no solo es respetuoso sino que además pone en tela de juicio muchas de las conductas o pensamientos tránsfobos que tenemos o hemos tenido los cis en algún momento de nuestra vida. Y además me parece muy bien integrado en el conjunto de la novela (sin olvidar el curro que supone escribir un personaje que no menciona su propio género, yo lo he probado y da dolores de cabeza).

A pesar de la longitud, en esta ocasión Iria y Selene no pierden el ritmo. Es cierto que siguen quedando algunas escenas redundantes que ralentizan en ciertos momentos la trama, pero son breves y, en general, la lectura es ágil y amena. Las autoras van creciendo con sus novelas, y con esta no ha sido menos. El estilo está más pulido y dejan más espacio a la imaginación del lector.

No obstante, más allá de la apuesta por la diversidad, la condena a la violencia de género y la discriminación sistemática hacia la mujer que ha caracterizado desde el primer momento a la serie de Marabilia, hay otro aspecto fundamental de la escritura de G. Parente y M. Pascual que no se ha dejado atrás: la fuerza que tienen para transmitir la esencia y las motivaciones de los personajes, para hacerlos reales y palpables, hasta el punto de que es difícil no sentirse identificados con ellos aunque sea en un momento de la historia.



En mi caso es cierto que leer a Nadim era casi como mirarme en un espejo (al pasado, por ahora, aún gracias), pero aunque los problemas que aquejen al resto no sean los mismos, la inseguridad de Collen, el miedo de Kay, la rabia y el desengaño de Jared… quien más y quien menos ha pasado por ahí. Es con la naturalidad con que construyen los personajes y los reflejan en el papel como consiguen enamorar. Y sin dejar de lado la amistad y la camaradería.

Ahora bien, también hay un par de cosillas que no me han terminado de convencer. La primera, el síndrome de la soltería, que parece que no hay manera de que un personaje se quede sin interés romántico y tan feliz. La segunda, ese final semiabierto que, aunque coherente, me ha parecido apresurado en comparación con el ritmo que lleva el resto de la historia y que, además, si no apunto mal, se resolverá en alguno de los dos libros que quedan de Marabilia.

Aun así, creo que Ladrones de Libertad es una de las mejores novelas de Iria y Selene, tanto por la historia en sí como por cómo hilan con otras tramas de Marabilia (y de Faesia, he de suponer), poniendo sobre la mesa toda la maquinaria que tienen preparada para novelas futuras. Además, expone una realidad que existe, se invisibiliza en demasiadas ocasiones y que es necesario tratar no solo para liberarnos de nuestras propias cadenas, sino para liberar a aquellos que han sido aprisionados por un sistema que llega incluso a matarlos. Ellos son las verdaderas víctimas.


Título: Ladrones de libertad
Autoras: Iria G. Parente y Selene M. Pascual
Editorial: Noctura ediciones
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Año de publicación: 2017
Nº páginas: 638
Precio: 17,00€





Dalayn
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.

jueves, 16 de noviembre de 2017

~Adopta una autora~ Lola Robles y las escritoras españolas de ciencia ficción


Ya he hablado en ocasiones anteriores del interés de Lola Robles por la bibliografía de escritoras de ciencia ficción, sobre todo españolas. Pero creo que merece un apartado especial mostrar su trabajo al respecto, ya no solo por su dedicación, sino porque constituye un aporte significativo en el marco de la ciencia ficción nacional, más de cara al futuro que a un pasado que no se puede cambiar.

Robles estudió Filología Hispánica y comenzó a trabajar en 1987 en la Biblioteca de Mujeres de Madrid, de la que ya hablé en el primer episodio del podcast. Fue allí donde comenzaron a elaborar una bibliografía de escritoras de ciencia ficción, que se editó como folleto en 1989. En el 2000 se publicó una ampliación: Escritoras de ciencia ficción y fantasía: Bibliografía, con prólogo de la propia Robles.

Más adelante crearía el blog Bibliografía de escritoras de ciencia ficción y fantásticas, actualizado hasta 2008, donde se incluyen obras no solo de escritoras hispanas sino también de nombres relevantes del panorama internacional.

De la mano iría el portal Biblioteca de relatos, donde se pueden hallar algunos relatos cedidos por diferentes autoras (allí está el relato “Savitri”, de Lola Robles, que leí en el primer episodio del podcast ya citado).

Por último, en su blog encontramos una página con bibliografía de escritoras españolas, publicada en 2016, si bien solo incluye novelas o colecciones de relatos.

A lo largo de 2016, Robles publicó en la revista SuperSonic (#4 y #5) un artículo dividido en dos partes (aunque en mi opinión faltarían algunas más) sobre escritoras españolas de ciencia ficción. En un tono similar al utilizado en En regiones extrañas, desgrana el argumento de algunas obras de interés producidas en los siglos XX (1ª parte) y XXI (2ª parte), además de presentar a sus creadoras y contexto.


Primera edición de Alucinadas

Más allá de los nombres y obras, que se podrían consultar de forma gratuita en los portales referidos anteriormente o en artículos como el publicado en 2017 en Barcelona Review, este artículo extendido tiene un valor añadido por varios motivos, a mi entender:

  • La reflexión inicial sobre la necesidad de visibilizar a las escritoras de género, sobre todo en nuestro país.
  • La enumeración de distintos factores que pueden influir en cierta manera en la menor producción e interés de las mujeres en la ciencia ficción sin entrar en mayores valoraciones.


Aunque con la aparición de iniciativas como Alucinadas (que va ya camino de su 4ª edición), Premio Ripley, La Nave Invisible, Adopta una Autora o La ventana del sur ha quedado patente en los últimos años que no solo hay una necesidad sino también un interés en conocer y visibilizar escritoras de género fantástico, todavía hay quien se pregunta si no es esta una actitud discriminatoria. Teniendo en cuenta que solo es una muestra parcial de la producción en materia de género fantástico y que a nadie se le obliga a consumirla en exclusiva, ya el comentario dice mucho. Si añadimos, además, que ya no solo la producción de obras de ciencia ficción por parte de mujeres en España ha sido siempre ampliamente inferior al de varones, sino que aun hoy día se siguen publicando antologías sin presencia femenina y que en textos divulgativos de relevancia la única mencionada es Elia Barceló, creo que no hace falta mucha más justificación.

“La ciencia ficción publicada por autoras se encuentra en los márgenes de una literatura que no ha dejado de ser marginal. […]. El día que ya no se necesite, será una jornada feliz, porque significará que la presencia de mujeres y varones en el género habrá devenido más igualitaria”.

Y, añado, dada la evidente problemática de la escasez de lectoras de ciencia ficción (tema en el que Robles se extiende en el artículo), destacar a estas mujeres posibilita tener referentes. Lo que no se conoce es como si no existiera y a no ser que se posea un excelso espíritu aventurero, ya no es que se rechace, es que ni siquiera se contempla. Si hay quien se plantea no escribir ciencia ficción porque no es de ciencias, si hay quien cree que el espacio no es cosa de mujeres porque no conoce mujeres astronautas, cómo no pensar que la falta de referentes en ciencia ficción inclina a las escritoras hacia otras áreas más vinculadas tradicionalmente a su género (romántica, juvenil, fantasía).

No obstante, cuando se refiere al hecho de incentivar la lectura de géneros no realistas, ya no solo por mujeres, sino por el público en general, comenta un par de aspectos clave y muy acertados que me parece que muchos de los críticos con estas iniciativas no contemplan:

“Aislar la CF de mujeres más allá de una primera intención divulgativa es una postura que ni nos beneficia como escritoras ni sirve al género. Es cierto y comprensible que destacar y recuperar a las autoras y centrarse en ellas se hizo como una forma de reivindicación en momentos muy importantes del feminismo. […] A mí, por ejemplo, me interesan las ficciones no solo feministas sino pacifistas, antimilitaristas y queer, […] pero eso no quiere decir que considere que son las únicas que debe haber y que no me agraden otras fuera de esa ideología”.

“Aunque es necesario dar a conocer a las personas menos aficionadas la ciencia ficción de más calidad, tiene que saber que el género ha sido mayoritariamente una literatura popular, y destacar solo la CF culta es recaer en la postura elitista desde la que tantos prejuicios ha generado”.

En resumen, estamos hablando de acciones divulgativas, para dar a conocer, no para imponer un tipo concreto de ficción. Eso también tiene que ver con el tema de la diferencia entre CF culta y CF de entretenimiento, ya explorado por Robles en su ensayo sobre géneros no realistas, En regiones extrañas. Aunque minoritarias, en este contexto me he cruzado con críticas sobre la calidad temática de los textos que se mencionan, encumbrando ciertos nombres y menospreciando otros por enmarcarse en una literatura “mediocre”. Esa excelencia que se exige a las escritoras de ciencia ficción es la exigencia que encontramos las mujeres a diario en cualquier ámbito, y lo que hace que muchas de ellas no se lancen a la escritura (u otras profesiones). Como si la calidad literaria fuera un rasgo de nacimiento y no uno que se consigue con la práctica.



Además de la escasez de lectoras, Robles enumera otras variables a tener en cuenta para entender la falta de interés de las mujeres por escribir este tipo de ficción:

  • La tradición audiovisual de la ciencia ficción, en la que en su mayoría los hombres han creado ficción para otros hombres, abundando en los estereotipos masculinos y femeninos más convencionales, heteronormativos, racistas, violentos y militaristas.
  • Falta de relevancia de la ciencia ficción en contextos académicos.
  • Editoriales y sellos de CF más centrados en autores anglosajones. Escasa difusión de la Cf española, sobre todo por editoriales independientes y de un alcance mucho menor.
  • Dificultad de difusión de la obra en la actualidad por la saturación del mercado.
  • El fandom y la ventaja de moverse con fluidez dentro de él ayuda a la difusión de la obra. No afecta solo a las mujeres, pero hay que contar con ello.


En el artículo todas estas variables tienen una explicación mucho más amplia y creo que es importante prestar atención a los matices, sobre todo si hay interés en seguir buscando un estado igualitario en la producción de ciencia ficción en España. Ya hablé hace meses de lo difícil que es valorar el problema por la cantidad de factores que influyen, pero por eso mismo hay que señalar lo absurdo de simplificar y centrarse solo en un aspecto.

Trabajos como este son necesarios porque dan una perspectiva diferente de lo que solemos entender como historia del género. Habla Robles de varias autoras anteriores al franquismo que tienen obras cercanas a la ciencia ficción aunque su obra nunca se ha calificado como prospectiva y es difícil englobarlas. Del mismo modo, resulta complicado dar autoría a muchas otras que publicaron bajo seudónimo, generalmente masculino y extranjero. Sin embargo, es importante reconocer que las mujeres no empezaron a escribir ciencia ficción en España en los 80, tras la ola de ciencia ficción feminista que se vivió en el mercado anglosajón en los años 70, y que, aunque sea la más reconocida por méritos obvios, Elia Barceló no es la única que se ha adentrado en esta literatura en el siglo XX.

Si no todos, al menos la mayoría de nombres aparecen en el artículo de Barcelona Review que he enlazado anteriormente, y se pueden consultar también en la charla que Robles dio en la Eurocon 2016 (XXIV Hispacon), donde también amplía algunas de ellas. Espero que estos artículos no se queden solo en la segunda parte, porque acaba en las nacidas en los años 50 que han publicado ya en el s. XXI, y estamos ahora ante un buen momento dominado sobre todo por escritoras nacidas entre los años 60 y los 80, como bien apunta.


Voy a dejar que sea la propia Lola quien acabe este comentario con el último párrafo del artículo Un mundo por delante de su lastre: escritoras españolas de ciencia ficción:

“Quiero terminar con una pregunta: ¿podríamos hablar de una «generación de escritoras españolas de ciencia ficción» donde se encontrarían desde las autoras nacidas a finales de los años 60 hasta las que nacieron a mediados de los 80? Creo que sí, porque al aumento notable de creadoras y a un mayor número de publicaciones se une el que se conocen y relacionan entre ellas como suele ocurrir en las generaciones literarias. Lo que no parece haber son características comunes en cuanto a temáticas y estilos, por lo menos hasta ahora, lo cual tiene una parte muy positiva porque implica una gran diversidad. Eso sí, la perspectiva feminista está ya interiorizada y normalizada en estas creadoras y aparece con normalidad en sus textos. Sería la primera «generación literaria», no ya una serie de escritoras rara avis, sin relación entre sí y apenas conocidas por el público aficionado. El tiempo lo dirá, pero promete mucho”.



Dalayn
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

~Reseña~ Detrás de sus ojos, o en el fondo de la obsesión

 

Me ocurre con frecuencia que cuando una multitud habla muchísimo y muy bien de algo, mi primera reacción es huir en la dirección contraria. No me malentendáis, no es que no me fíe de ellos, es que el hype es mala cosa, ya lo he dicho alguna vez. Sin embargo, como ya tenía planeado leerme Detrás de sus ojos, de Sarah Pinborough, hice una excepción y me lancé a por él. Con todo el escepticismo que puedo albergar, dispuesta a hilar todas las pistas para no acabar sorprendida.

Louise es secretaria en una clínica psiquiátrica de Londres. Tiene un hijo de seis años y su vida pareció quedarse estancada tras su divorcio. Por eso no puede resistirse cuando un hombre le tira los trastos en un bar una noche. Sin embargo, él se arrepiente tras un beso y sale corriendo.

Adele es la esposa de un médico psiquiatra. Acaban de mudarse para comenzar una nueva etapa en su vida, una en la que quizá puedan recuperar el amor que los unió. Mejor dicho, uno en el que ella pueda recuperar el amor de David. Porque ella lo ama, vaya si lo ama. Por eso está dispuesta a hacerse amiga de la amante de su esposo, porque es parte de su plan para que él vuelva a quererla.

Nos encontramos, pues, ante un triángulo poco común. Un triángulo que no surge del amor, sino de la fascinación por las personas, independientemente de su género, hasta el punto de obsesionar. Es un triángulo de mentiras, de verdades a medias, de secretos, tanto del presente como del pasado. De vidas entrelazadas por las sospechas, el miedo a la soledad y a la mediocridad.

Los puntos de vista de las dos protagonistas se alternan con pequeños fragmentos de la vida pasada de Adele, cuando estaba internada en una residencia tras la muerte accidental de sus padres. Conoceremos a la niña, la compararemos con la adulta, iremos trazando caminos por las pistas que nos irá dejando a través de la narración.

Sarah Pinborough estará en 2018 en el Festival Celsius, en Avilés

Pinborough crea una telaraña en la que no solo atrapa a los personajes, sino también al lector. El estilo, fluido y trasladado con maestría por Pilar Ramírez, nos arrastra hasta las profundidades de la historia. Cuanto más conocemos lo que ocurre, más queremos averiguar y menos nos fiamos de nadie. Y, aun así, consigue sorprender. Ni siquiera mi escepticismo ha podido con esas cuatro últimas páginas. Y, además, consigue que merezca la pena llegar hasta ellas.

Sin embargo, ese juego también tiene sus inconvenientes. El hecho de que Adele esté jugando todo el rato al despiste, llevando a cabo un plan del que desconocemos su propósito más allá que el de mantener a su marido a su lado, y de que Louise la crea, desdibuja el personaje de David. Su alcoholismo, sus cambios de humor, su silencio. Es, quizá, el personaje que más cuesta creer. Pero es posible que esa sea la intención de la autora, dado que es esa actitud voluble la que nos plantea las mismas dudas que le plantea a Louise.

Es una novela adictiva sobre adicciones. Ya no solo adicción a las personas, sino al tabaco, al  alcohol y a las drogas. Me parece interesante sobre todo el tratamiento del alcoholismo, pues la perspectiva del narrador tiene un papel muy importante. Las dos mujeres nombran en repetidas ocasiones el problema de David con la bebida, pero cuando se refiere a Louise, parece atenuado. Sin mencionarlo de forma directa, se puede reflexionar sobre la autopercepción de nuestros propios problemas, de lo difícil que nos resulta en ocasiones ser conscientes de ellos o, aun siéndolo, lo difícil que nos resulta hacer algo para solucionarlos por nosotros mismos. De hecho, entre las cosas positivas que Adele aporta a la vida de Louise está la de empujarla a cambiar sus hábitos, a que deje el tabaco y vaya al gimnasio. Se le puede restar importancia por los movimientos de la trama principal, pero no hay que olvidar en que el inicio del embrollo surge por la necesidad de Louise de encontrar a alguien más en su vida, ya no solo de forma romántica, sino alguien con quien compartir sus miedos sin que la juzguen.

Y es que ambos personajes tienen algo más en común aparte de David. Las dos tienen terrores nocturnos, o los tuvieron. En este thriller también hay espacio para el toque fantástico. Adele enseñará a Louise a controlar sus sueños, a escapar de sus pesadillas recurrentes para ir a donde ella quiera.


"El final más impactante del año" es más que una frase publicitaria.

Detrás de sus ojos habla de prejuicios, de la relatividad, de cómo un acto de buena voluntad puede resultar terrible, de como algo aparentemente horrible puede ser solo una invención. Sin embargo, aunque incide en que es muy difícil conocer por completo a una persona, se queda a medias en la denuncia sobre el mal que puede hacer esa relatividad en temas como el maltrato y la violencia de género. Es algo en lo que no acaba de meterse, porque sí que he querido ver en los pensamientos de Louise aquel "siempre saludaba" típico del telediario y cómo esa visión parcial que tenemos de las personas nos puede cegar. No obstante, le faltaría dar un paso más en este sentido.

Para el que no haya leído a la autora, creo que es una novela magnífica para conocerla. Es un puzle bien armado que sabe ahondar en los personajes sin perder la intriga. Sobre todo, el personaje de Louise me ha parecido muy humano, imperfecto, lleno de sueños y frustraciones. Pinborough demuestra no solo que tiene las herramientas adecuadas para crear una gran historia, sino que sabe utilizarlas muy bien. Y que, además, se lo pasa bien trabajando con ellas. Cuando eso se transmite al lector, es seguro que va a disfrutar.

Otras reseñas:
El caballero del Árbol Sonriente
Boy with Letters
In the Never Never


Título: Detrás de sus ojos
Autora: Sarah Pinborough
Traductora: Pilar Ramírez Tello
Editorial: Runas (Alianza)
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Año de publicación: 2017
Nº páginas: 352
Precio: 18,00€ / 12,98€ (ebook)





Dalayn
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.

miércoles, 25 de octubre de 2017

~Reseña~ Amanecer, o el ocaso de la humanidad


He perdido la cuenta de las personas que me han recomendado leer Amanecer, de Octavia Butler, en el último año. Ese aluvión de recomendaciones tiene, como todo, sus cosas buenas y sus cosas malas. Por un lado, me parece fascinante (y creo que a veces infravaloramos) el poder del boca a boca, sobre todo en cuanto a lo de recuperar un clásico se refiere. No hay que olvidar que Xenogénesis fue traducida  en la mítica colección de ciencia ficción de Ultramar allá por los años 80 y que hoy en día apenas se puede encontrar en secciones y librerías de segunda mano. Es, por tanto, notable el interés suscitado por una novela descatalogadísima y la capacidad de difusión que dan las redes sociales. Para que luego digan que son el mal.

miércoles, 18 de octubre de 2017

~Reseña~ Bitch Planet, o la distopía del presente patriarcal


Ahora que se vuelve a hablar un poco de distopías feministas como El cuento de la criada o The Power, no hay que dejar de lado aquellas que llegan en otros formatos como es la novela gráfica. Bitch Planet ha sido aclamada desde que comenzara a publicarse en 2014 y a principios de este año Astiberri publicó en español el primer tomo con las primeras cinco grapas.

DeConnick acude a la hipérbole y el sarcasmo como recurso para plasmar un futuro donde el patriarcado ha llegado a niveles insultantes. ¿Te quejas? Al planeta de las zorras. ¿Respondes mal? Al planeta de las zorras. ¿No tienes un cuerpo normativo? Al planeta de las zorras. ¿Molestas simplemente por el hecho de existir? Al planeta de las zorras. Cualquier cosa que se salga del orden establecido y el deseo de los hombres es motivo para ser exiliada a un planeta-prisión, llamado eufemísticamente «Puesto de conformidad auxiliar», donde las «no conformes» no supondrán un peligro para la sociedad y serán duramente castigadas por ir en contra del sistema.