martes, 4 de octubre de 2016

Qué no esperar de una reseña


¡Hola, lagartijillas! Interrumpimos el horario habitual para traer una invitada de lujo al blog. Alister Mairon, de Escribe con ingenio (un sitio que os recomiendo mucho, sobre todo si sois escritores y os gusta eso del worldbuilding, aprenderéis un montón de cosas) y autora de Sub-suelo y Sorgina (fantasía en la Asturias del s. XVII, publicada por Ronin literario y que podéis encontrar a precio libre en lektu este octubre). Os dejo con ella.

Vamos a ser sinceros: escribir es un proceso largo, complejo y agotador. Cuando terminas tu obra, después de meses de encierro y aislamiento social, lo último que quieres es que todo ese esfuerzo caiga en el olvido. Por suerte, querido escritor, para evitar que eso ocurra contamos con el inestimable apoyo de los reseñistas.

Sí, existen personas dispuestas a dedicar parte de SU tiempo a leerse y comentar TU obra. Sin embargo, esta muestra de altruismo no debe se tomada por los juntaletras como una invitación a barra libre de propaganda.

No, amigo. Eso no funciona  así. Y además es muy desagradable para la persona que reseña tener que soportar las quejas y exigencias de los autores cuyas obras decidió reseñar.

Como a parte de escribir también reseño aquellos libros que voy leyendo, he decidido ilustraros sobre aquello que un autor no debe esperar de una reseña.



1. No puedes exigirla

«Pffff, ¿de verdad tengo que reseñar "esto"?»
Las reseñas, por norma general, surgen por iniciativa del lector. Es él quien, terminada la lectura, decide si merece la pena o no dedicar unas líneas y varias horas de su tiempo a analizar el libro que acaba de leerse.

Una reseña conlleva mucho esfuerzo si quiere hacerse bien (tal y como Dalayn explicó en mi blog), de modo que no puedes exigir por tu cara bonita que un bloguero o reseñista haga una de tu libro. No, esa es una pésima forma de hacer que se interesen por tu obra, y además da muy mala imagen de ti como persona.

Existen iniciativas para captar la atención de los lectores y conseguir reseñas de forma legal (porque no, la opinión de tus trece hermanos y veinte primos no vale). De ello hablaron Sinjania y también Gabriella, así que no me extenderé.

Conclusión: No exijas una reseña, motiva al lector para que la haga.


2. No es tu genio de la lámpara

«Pero si hay un adverbio acabado en -mente cada párrafo,
¿cómo quiere que hable de las maravillas de su estilo?»

Supongamos que has logrado cautivar a un lector lo suficiente como para que decida reseñar tu obra. Muy bien. Eso de por sí ya debería ser motivo de alegría. Sin embargo, a muchos autores con esto no les basta.

Lamentablemente, existen ciertos juntaletras encumbrados que deciden tratar a aquellos que optan por reseñarles como si de esclavos se tratase. No les basta con un análisis de su último trabajo, sino que este tiene que hacerse como ellos digan.

A este tipo de personas las suelo imaginar como a Jabba el Hutt, apoltronados en su sillón y esgrimiendo sin remordimiento las cadenas con las que sostienen y someten a los pobres infelices que decidieron reseñarles.

Señores escritores, ¿es que no ven que esa actitud es muy fea? Comportándose así solo demuestran que son ustedes unas personas inseguras de su propio trabajo, porque claro, si estuviesen ustedes contentos con su obra, no temerían que alguien hablase de ella libremente, ¿no?

Conclusión: Si alguien decide reseñar tu libro, déjale que lo haga a su modo.

3. No atentes contra la libertad de expresión
 
Que luego Quino te hace viñetas de Mafalda y la liamos
Vinculado con el punto anterior. Puede que tú, estimado escritor, hayas optado por no incordiar a quien ha decidido reseñarte. Y sí, ha sido una decisión inteligente que demuestra tu respeto por quien te ha leído, y tu seguridad en el producto que ofreces (suena feo, pero un libro es un producto).

Sin embargo, cuando esta hermosa persona que te reseña, en un acto de absoluta bondad decide mandarte el borrador de la reseña, tú te escandalizas, chillas y le impides que la publique. ¿El motivo? Bueno, pues que no dice lo que tú querías leer.

No hay odas, alabanzas, ni planos de una nueva estatua con tu cara. No, este díscolo desgraciado ha decidido expresar su desagrado por tu falta de imaginación a la hora de describir escenas de lucha, ha resaltado la debilidad de carácter de tus personajes y ha tildado a tu obra de «floja a nivel narrativo». ¡Merece la hoguera!

Si estás de acuerdo con el párrafo anterior, permíteme que te diga que eres un necio.

Estimado escritor, cuando uno escribe y publica está dejando deliberadamente la puerta abierta a todo aquel que quiera hurgar en su trabajo. Para bien y para mal. No podemos esperar que todos aquellos que lean nuestra obra queden encantados, y tampoco podemos (ni debemos) censurar a aquellos que decidan demostrar por escrito su descontento, porque una reseña...

4. No es spam
 
Los reseñistas deberían ser tan sinceros como un niño (Fuente: morguefiles)
Las reseñas no existen para complacer el ego desmedido de algunos escritores, ni para regalarles las orejas. Su función es informar a futuros lectores de si merece la pena invertir su dinero en esta obra o mejor esperar a que se lo compre un amigo/que lo traigan a la biblioteca pública.

Por lo tanto, quien reseña tiene la obligación de dar una opinión sincera sobre los pros y los contras del libro que reseña. Y tiene todo el derecho de hacerlo, y de escribir sin miedo acerca de su opinión subjetiva, porque un reseñista es libre, no tu esclavo ni tu publicista.

Las reseñas no son en esencia otro tipo de marketing, o al menos, no sirven principalmente para promocionar a un escritor, sino para orientar a los lectores en base a la opinión subjetiva de quien reseña. Por lo tanto, un mismo libro puede tener reseñas de cinco estrellas y de dos.

Tienes que aprender a vivir con esto y no montar en cólera o mandar a tu red de esbirros y hooligans a por el pobre que decidió expresar su disgusto tras leer tu libro. No, debes aprender a aceptar este tipo de opiniones y agradecer el esfuerzo hecho por quien te reseñó.


Además, incluso de una reseña no especialmente favorable puedes sacar cosas buenas y aprender a mejorar como escritor. De eso se trata, ¿no? ^^



Alister Mairon
Cruel mariposa con Grado en Historia e incontinencia verbal. Entre mis proezas está luchar con serpientes y forjar historias. 
Puedes visitarme en Escribe con ingenio.

4 comentarios:

  1. Hola :) Me ha gustado mucho la entrada y totalmente con razón. No somos esclavos que escriben sobre lo que leen, somos gente que escribe sobre lo que le gusta, cuando quiere y como puede. Un abrazo^^

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    1. ¡Libres domingos y dom... digooo reseñadores y reseñadoras! Me hablaron de la charla de youtubers del Niebla. Se ve que en EEUU no pasa nada por una mala reseña, pero aquí te crucifican y por eso hay tanto miedo a ellas :/
      Un besote, gracias por pasarte ^^

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  2. Holaa ^^ Me ha encantado tu reflexión. La verdad que no es mi caso, pero yo conozco a blogs en los cuales las autores por una reseña negativa los han puesto a parir e incluso han insultado al blogger. Me parece una vergüenza la verdad y ya era hora que alguien dijese algo.
    Quizá algún día a mí me pase porque puede que sea un poco brusca a la hora de comentar una serie/libro que no me gustó jajaja
    Gracias por tan buen articulo.
    Un beso.

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    1. Bueno, hay que intentar controlarse en cualquier caso y tratar de argumentar. Aunque una reseña sea negativa puede ser constructiva, pero sin salidas de tono queda mejor. Más que nada porque hay personas detrás que se pueden sentir dolidas con según qué comentarios. Si somos correctos podemos mandar a pastar a los que vengan quejándose detrás :D
      Me alegro de que te haya gustado, besos ^^

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